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domingo, 10 de mayo de 2015

CONSEJOS PARA EVITAR LAS MIGRAÑAS


Se calcula que alrededor del 13% de la población de entre 18 y 65 años sufre migrañas, un dolor de cabeza insoportable que puede durar entre 4 y 72 horas. Este dolor suele estar acompañado de náuseas, vómitos e hipersensibilidad a la luz y los ruidos.
Las personas que sufren este malestar se ven obligadas a detener su actividad habitual, o, al menos, a limitarla, mientras dura el dolor, y hay mucha gente que lo sufre de manera crónica. ¿Os imagináis lo que sería vivir con este dolor más de 15 días al mes?
La gente propensa a este tipo de dolor pregunta a menudo por qué le sobrevienen los ataques y qué podrían hacer para evitarlos. Así que hoy, mi post va para vosotros. Voy a comentaros los que suelen ser los principales desencadenantes de un ataque de migrañas para que intentéis evitarlos y voy a centrarme un poco en la alimentación, porque sí, aunque cueste de creer, hay alimentos que pueden provocar un ataque de migrañas y alimentos que pueden ayudar a evitarlos.

Las principales causas que desencadenan una crisis de migrañas suelen ser el estrés, el dormir pocas horas o dormir de manera interrumpida, los cambios bruscos de temperatura, los olores intensos (el tabaco, por ejemplo) y, como acabo de mencionar, algunos alimentos y bebidas.
Estoy segura de que, si pensáis en las últimas crisis que habéis sufrido, todas han sido durante un período de estrés excesivo, de poco sueño o de cambios bruscos. En este caso, el consejo es muy sencillo (sencillo de dar pero, en la mayoría de los casos, no tan sencillo de seguir, lo sé): intentad reducir el estrés al máximo y dormir las horas suficientes sin interrupción.
Una vez más, os he de recordar que realizar actividad física a diario os ayudará a lograrlo. Al hacer ejercicio, nuestro cuerpo segrega las famosas endorfinas, la conocida como hormona de la felicidad. Además, está comprobado que tras el ejercicio el cuerpo descansa mejor.
Con respecto a la alimentación, los productos que suelen favorecer la aparición de una crisis de migrañas son aquellos con un alto contenido en tiramina, histamina, phenilalanina o flavonides fenólicos. Estas sustancias se concentran sobre todo en los chocolates, en los quesos curados, en los ahumados, en las carnes rojas, las salchichas, el bacon, el jamón, en el marisco, el vino tinto y la cerveza (y el alcohol en general) y los cítricos.

También hay estudios que señalan como causantes de crisis de migrañas a aquellos adictivos alimentarios que se utilizan para ensalzar el sabor en caldos, salsas y alimentos precocinados, en las conservas de pescado, en las aceitunas y en los productos de pastelería y repostería.
Así que os invito a pensar otra vez en las últimas crisis que hayáis sufrido. ¿Fueron precedidas de alguno de estos alimentos? Si la respuesta es afirmativa, os aconsejo que reduzcáis al máximo la ingesta de dichos productos, a ver qué tal os va. Lo más seguro que os sorprendáis notando cómo se reducen las crisis y/o aumenta el tiempo transcurrido entre ellas.
También es muy aconsejable que llevéis una buena dieta, una dieta equilibrada. En esa dieta no pueden faltar los huevos, las frutas y las verduras, sobre todo las de hoja de color verde oscuro (espinacas, por ejemplo), ya que son ricas en vitamina B, muy útil contra las cefaleas y las migrañas. Tampoco pueden faltar en vuestra dieta los cereales integrales y la proteína de calidad.

Como siempre aconsejo, no os saltéis ninguna comida. Especialmente el desayuno. Pasar hambre puede producir migrañas. Pensad que durante toda la noche nuestro cuerpo ayuna, así que empezar el día sin un buen desayuno puede hacer que os sobrevenga una crisis de migrañas a media mañana (sobre todo si la mañana es estresante en el trabajo). Como siempre digo, hay que hacer un mínimo de 5 comidas al día. No dejéis que pasen más de 4 horas sin ingerir alimento.
Por otro lado, hemos de tener en cuenta que, como os comenté hace unos meses en otro post, hay estudios que aseguran que el magnesio puede reducir la aparición de cefaleas migrañosas en un 41.6%. Así, es muy aconsejable que añadáis alimentos ricos en este mineral a vuestra dieta diaria: nueces, almendras, anacardos, cereales integrales, germen de trigo, soja...

En el caso de la cafeína hay controversia. Aunque se ha demostrado que es uno de los desencadenantes de crisis de migrañas más comunes, hay estudios que le otorgan un poder vasodilatador que ayuda a mitigar los dolores de cabeza. De hecho, mucha medicación contra el dolor de cabeza contiene cafeína.
A este respecto he de volver a decir esa frase que me gusta tanto: cada persona es un mundo. Por lo visto hay personas a las que la cafeína les provoca migrañas y otras a las que, aun siendo propensas a sufrirlas, o se las provoca.
Si sueles tomas café y no sabes si te provoca las migrañas, te aconsejo a que reduzcas su consumo. Sólo así averiguarás el efecto que tiene la cafeína en ti. Si resulta que te provoca migrañas, ve reduciendo su consumo hasta abandonarlo por completo. Eso sí, si tomas mucho café, no lo dejes de golpe, podría causarte jaquecas.

Cómo no, os he de aconsejar que os mantengáis bien hidratados durante todo el día. La deshidratación es otra causa desencadenante de migrañas. Además, hay estudios que han comprobado que, si bebes dos vasos de agua cuando notas que te va a sobrevenir una crisis de migrañas, se reduce muy ampliamente la posibilidad de que esta aparezca.
Por último, si, pese a todo. sobreviene una crisis de migrañas, masajearte las sienes con aceite de lavanda te ayudará a aliviar el dolor.

Como veis, una vez más, se demuestra que llevar una vida sana es lo mejor para nuestra salud. Sólo hay que llevar una dieta equilibrada (eliminando los alimentos que te puedan producir una crisis, por supuesto), hacer ejercicio, descansar lo suficiente e hidratarse bien para hacer que este dolor tan temido y molesto se reduzca en frecuencia e intensidad . Intentadlo, vuestra salud os lo agradecerá. J


Para cualquier consulta: mejorsiesconsalud@gmail.com

domingo, 3 de mayo de 2015

TACONES ALTOS. GRANDES ENEMIGOS DE LA SALUD


Pensad en cualquier tipo de celebración (bodas, comuniones, bautizos, cenas…). Ahora pensad en las mujeres que acuden a ellas. ¿Qué tienen en común? Unas preferirán vestir de corto, otras de largo, otras no saldrán si no es con pantalón, están las que prefieren un estilo más clásico y las que prefieren ir a la última… Sí, variedad de colores y estilos, pero, si no todas, más del 95% de ellas tienen algo en común: unos tacones de vértigo que hacen que, en muchas ocasiones, les sea difícil hasta tenerse en pie.
A la pregunta “¿por qué te pones esos zapatos si en seguida te duelen los pies?, la respuesta es generalizada: “un buen tacón es lo que más estiliza las piernas”. Así, con esta leyenda por bandera, las mujeres del mundo entero están destrozando poco a poco, y sin saberlo, su salud.
Sí, estoy de acuerdo. Unos tacones altos estilizan las piernas y, además, te hacen parecer más alta. Pero hay estudios que demuestran que, utilizados asíduamente, acaban desencadenando graves problemas de salud para los pies, rodillas, músculos de la pierna, caderas y/o cervicales.

Vamos a pensar en nuestros pies. Están hechos para repartir el peso de nuestro cuerpo por toda la planta. De esta manera nuestro esqueleto estará en una posición correcta y ninguno de nuestros músculos se ve obligado a realizar esfuerzos extra para mantener el equilibrio. No hay descompensaciones.
Ahora vamos a pensar en la posición en la que han de estar nuestros pies cuando los colocamos dentro de unos zapatos de tacón alto. Con un tacón de tan sólo 4 cm., la parte delantera del pie pasa a soportar más de la mitad de nuestro peso corporal (sobre el 57% según los estudios). Tan sólo con que el tacón sea de 6 cm., la parte delantera de nuestro pie pasa a soportar el 75% de nuestro peso. ¿Os podéis imaginar lo que soportan con esas alturas de 13 ó 15 cm. que tan de moda están?
Estos cambios de presión a los que sometemos a nuestros pies tienen graves repercusiones tanto en la articulación del tobillo, como en la de la rodilla y la cadera. Lo que llega a provocar alteraciones en la columna vertebral.

Eso sí, de todos, el que primero (y más) sufre es el pie. Al cambiar la manera en la que el peso de nuestro cuerpo se ha de repartir por la planta provocamos la aparición de los dolorosos juanetes (cuando el hueso donde nace el dedo pulgar del pie sobresale hacia fuera). Una patología que sólo se puede corregir con cirugía.
Además, el hecho de mantener tanto peso en la parte delantera del pie, hace que salgan durezas (callos) y dolores en la almohadilla del pie (parte delantera de la planta). También provoca la aparición de los conocidos como dedos en garra o martillo, una deformidad de los dedos de los pies que hace que los dedos se curven hacia abajo, como si fuesen garras, haciendo que se presenten puntos dolorosos en las articulaciones de las falanges.
Otra lesión muy común que presentan las mujeres que suelen llevar tacones altos es el conocido como neuroma de Morton, una lesión, muy dolorosa y molesta, que afecta al nervio situado entre los dedos de los pies.

Ahora, no penséis que sólo sufren los pies. Al caminar en tacones, nuestros tobillos están en una posición muy forzada. Los músculos de los gemelos están en continua tensión, por lo que el tendón de Aquiles se acorta, pudiendo llegar a producirse una tendinitis. Creedme, ésta (tendinitis del tendón de Aquiles) es una de las tendinitis más dolorosas que existen.
Por otro lado, nuestras rodillas se ven muy forzadas a cada paso, buscando el equilibrio para no caernos mientras nos empeñamos en caminar sobre una base de apoyo tan pequeña. Así se aumenta en gran medida la posibilidad de sufrir osteoartritis, enfermedad producida por el desgaste del cartílago.
Seguro que conocéis a más de una mujer que asegura que no puede caminar sin tacones, que “si camino más plana me duele todo”. Esto es debido a que el uso continuo de tacones altos hace que se acorten todos los músculos de la parte posterior de las piernas. Una condición muy peligrosa, ya que un músculo acortado tiene más posibilidades de lesionarse.

Ahora voy a por el gran motivo que hace que tantas mujeres no puedan vivir sin tacones: estilizan. Sí, la posición en la que este tipo de calzado nos hace caminar hace que se tensen los músculos del glúteo, por lo que la articulación de la cadera se ha de recolocar para buscar el equilibrio. Esto hace que se marque más la curvatura lumbar (hiperlordosis lumbar). Sí, esta posición realza las piernas y los glúteos pero ese arqueo de la curvatura lumbar puede provocar lumbalgias y ciáticas.
Pero la cosa no se queda aquí. Nuestro cuerpo va a intentar compensar esta exageración de la curvatura lumbar para encontrar el equilibrio. Para ello, hará que adelantemos la cabeza, lo que hará que aumente nuestra curvatura dorsal natural, es decir, marcaremos chepa (hipercifosis dorsal). Esto hará que nuestras cervicales se coloquen en una posición demasiado forzada, lo que nos provocará no sólo contracturas en la parte alta del trapecio, podemos llegar a sufrir grandes dolores de cabeza.

Ahora bien, cuando hablo de tacones altos, ¿a qué me refiero? Está comprobado que, para una persona de 1.70 m de altura, unos tacones de más de 5 cm de altura empezarán a provocarles problemas serios. Lo paradójico es que, en contra de lo que todos pensamos, cuanto más bajita es la persona, menos altura de tacón soporta su cuerpo (para una persona de 1.60 m de altura unos tacones de más de 4 cm serían excesivos). Por eso, se ha establecido como “tacón de altura aceptable” el de 3 cm.
Si esto os parece muy poco, si os queréis ver más altas, siempre podéis recurrir al calzado con cuña. El hecho de que se eleve, no sólo el talón, sino también la parte delantera del pie, hace que el cambio de presión del pie nos sea tan pronunciado por lo que palía los problemas. Además la base de este tipo de calzado es más amplia que la de los tacones de aguja, por lo que las rodillas no sufren tanto en cada paso.
Si queréis un consejo, visto lo visto, yo no utilizaría los zapatos de tacón alto para estilizar mis piernas. ¿Queréis estilizarlas de manera segura y que luzcan estilizadas con calzado plano? La solución es sencilla: haced ejercicio. Tonificad las piernas realizando actividad física. Veréis cómo lograréis tenerlas firmes, tersas y estilizadas sin necesidad de poner en peligro vuestra salud.


Como veis, no vale la pena poner en peligro la estabilidad y la salud de todo nuestro cuerpo por parecer más estilizadas. Dejad a un lado esa moda tan glamurosamente peligrosa. Creedme, vuestra salud os lo agradecerá. J


Para cualquier consulta: mejorsiesconsalud@gmail.com

jueves, 19 de marzo de 2015

AUTOMASAJE PARA ALIVIAR EL DOLOR DE CABEZA


El dolor de cabeza es uno de los más comunes en la sociedad actual. Por supuesto, si va acompañado de fiebre es síntoma de alguna enfermedad. En este caso hay que visitar al médico para que nos recete la medicación oportuna. Lo malo es que, la mayoría de veces, no va acompañado de fiebre ni es síntoma de ninguna enfermedad y, aun así, la gran mayoría de gente decide medicarse para aliviarlo.
Es bien sabido que la automedicación no está nada aconsejada. Nadie tiene la capacidad de saber qué medicina es buena para cada caso, tan sólo los médicos titulados. Puede que lo que te esté causando ese dolor de cabeza hoy no sea lo mismo que te lo causó el mes pasado. Por lo que tomar la misma medicación es un error. Además de que estás introduciendo químicos en tu cuerpo de manera gratuita. Químicos que, además de no ayudarte, pueden hacerte mucho daño.
En el post de hoy os voy a explicar a qué se suelen deber esos dolores de cabeza que nos sacuden de vez en cuando y cómo podemos aliviarlos (o, al menos, intentarlo) sin la necesidad de fármacos, con un sencillo masaje que te puedes dar tú mismo.

Para empezar, debéis de saber que, como he comentado, no todos los dolores de cabeza son síntoma de una enfermedad. Los más frecuentes suelen darse por tensión vascular y/o muscular. Los primeros son provocados por la inflamación y la constricción de los vasos sanguíneos y suelen ir acompañados de una sensación pulsátil o palpitante. Los provocados por una tensión muscular causan un dolor sordo constante, a menudo a ambos lados de la cabeza.
Cualquiera de los dos puede llegar a durar días. De ahí que, con lo molesto que resulta, la mayoría de gente decida automedicarse. Lo dicho, gran error. Debéis de intentar por todos los medios paliar ese dolor sin llegar a los fármacos. Es muy sencillo, simplemente dedícate unos minutos a ti mismo y sigue estos sencillos pasos. Este masaje puede aliviar los dos tipos de dolor de cabeza, puede ayudar a relajar los músculos tensos de manera que los nervios y los vasos sanguíneos reciban menos presión.

1.- Coloca los dedos pulgares en el puente de la nariz, allí donde se une con la frente. Una vez bien colocados, empújalos suavemente hacia adentro durante unos 10 segundos. Hazlo unas 5 veces.
Cuidado, la presión no ha de causarte dolor, no aprietes demasiado. Y, aunque parezca una tontería, cuidado con las uñas. La gente tiende a presionar con la punta de los dedos, con lo que se corre el peligro de acabar clavándose las uñas. Realizad la presión con la yema de los dedos.

2.- Sigue con los pulgares en el mismo sitio, pero esta vez realiza la presión hacia arriba. Mantén la presión unos 10 segundos. Hazlo unas 5 veces.
Al igual que antes, no dejes que la presión te cause dolor y ten cuidado con las uñas.

3.- Masajea la zona de las cejas. Es muy sencillo, con los dedos índice y pulgar de cada mano da suaves pellizcos a tus cejas. Comienza por la zona más ancha, por el puente de la nariz, y ve siguiendo el dibujo de tus cejas hacia el extremo más fino, y, desde ahí, vuelve hacia el puente de la nariz.
Los pellizcos no han de ser muy fuertes ni muy flojos. Has de notar la presión sin que llegue a doler. Realiza el recorrido unas 5 veces o, si lo ves necesario, más.

4.- Masajea las sienes. Coloca las yemas de los dedos índice y corazón de cada mano en su sien. Presiona suavemente hacia adentro y, sin relajar esa presión, realiza movimientos circulares. Realiza este masaje durante unos 20 segundos y relaja la presión unos 5 segundos antes de volver a comenzar. Repite este proceso unas 5 veces.

5.- Estira los músculos del cuello. Asegúrate de tener la espalda bien colocada. Para ello basta con apoyarla completamente en la silla. Sin perder la alineación de la espalda, inclina tu cabeza hacia un lado, como si la quisieses apoyar en el hombro. No intentes llegar al hombro, simplemente inclina la cabeza asegurándote de que no inclinas también la espalda (ésta debe de mantenerse recta). El peso de tu cabeza te proporcionará un estiramiento natural de los músculos del cuello.
Mantén este estiramiento unos 15 segundos y vuelve, suavemente, a tu posición natural (cabeza erguida). Relájate en esta posición unos 10 segundos y repite el estiramiento hacia el otro lado.
Realiza este proceso, estirando de lado a lado con un parón de descanso en el medio, hasta que notes que los músculos de ambos lados del cuello están relajados.
Cuando notes relajados los laterales del cuello, deja caer la barbilla hacia el pecho para estirar la parte posterior. Déjala caer sin forzarla a llegar al pecho. Recuerda, tu espalda ha de mantenerse erguida, no la inclines hacia adelante. Mantén esta posición unos 15 segundos y vuelve, suavemente, a tu posición natural.

6.- Masajea la parte posterior del cuello. Utiliza las yemas de los dedos índice y pulgar de cada mano. Colócalos detrás de tu cabeza, en la base del cráneo, más o menos a un dedo de distancia de tus vértebras. Cuando localices la zona, realiza una suave presión con la yema de los dedos hacia adentro y, sin perder la presión, realiza pequeños círculos.
Realiza este masaje durante unos 10 segundos y, sin perder la presión ni dejar de realizar los círculos desplaza los dedos hacia abajo, sólo unos milímetros. Realiza el masaje en esta zona otros 10 segundos y vuelve a desplazar los dedos unos milímetros hacia abajo sin perder la presión ni dejar de hacer los círculos. Ve repitiendo el proceso hasta que hayas masajeado toda la parte posterior de tu cuello. Cuando llegues a la base, si lo necesitas, vuelve a comenzar desde la base del cráneo.
Si os puedo dar un consejo antes de automasajearos sería que busquéis una ocasión en la que podáis estar relajados, en una habitación de luz tenue e, incluso, con música de relax. Esto ayudará a que vuestros músculos se relajen y el masaje tenga un mayor y mejor efecto. Si os notáis muy tensos también podéis poneros un paño húmedo y caliente en la cara antes de empezar. Los músculos se relajarán mucho más.
También es muy importante tener en cuenta que hay que estar bien hidratado, sobre todo después de un masaje. El agua ayuda a eliminar las toxinas que se liberan con el masaje. Además, si no estás bien hidratado, puedes llegar a notar dolores musculares después de un masaje.


Como veis, son 6 pasos muy sencillos. Sólo tenéis que buscar unos minutos al día y lograréis deshaceros de ese dolor tan molesto. No cuesta tanto como creéis. Sólo tenéis que pensar en vuestra salud, ¿verdad que se merece esos minutos? Dedicádselos, os lo agradecerá. J

domingo, 22 de febrero de 2015

BENEFICIOS DEL MASAJE PARA LA SALUD


¿Habéis ido alguna vez a que os den un masaje? Aunque parezca increíble hay gente que nunca ha recibido uno. Aunque la gran mayoría habréis recibido algún masaje, seguro que sois de los que sólo vais al masajista cuando un dolor es insoportable, ¿a que sí? Seguro que, cuando salís del masajista, os prometéis a vosotros mismos volver más a menudo, pero con el ajetreo de vida que lleváis, olvidáis esa promesa hasta que volvéis a notar ese terrible dolor.
Aunque a lo largo de la historia se ha ido diversificando en varias ramas, el masaje es uno de los recursos más antiguos que utiliza el ser humano para paliar el dolor. Podemos decir, incluso, que es algo instintivo. Pensad. Cuando os dais un golpe u os duele una zona específica del cuerpo, ¿qué es lo que hacéis? ¿No os masajeáis de forma instintiva la zona? Seguro que sí. Y también estoy segura de que sentís un alivio momentáneo. ¿O me equivoco?
Del mismo modo, cuando, debido al ritmo de vida que lleváis, o a una mala posición mantenida, o a una mala praxis deportiva, sentís la espalda dolorida, contracturada y decidís ir al masajista, ¿cómo salís de la consulta? Relajados y nuevos, ¿verdad? Vale, estamos de acuerdo en que el masaje descontracturante es doloroso, eso no hay quien lo niegue. Pero el alivio que proporciona es increíble.

Ahora, mi duda es: sabiendo lo doloroso que es este tipo de masaje, ¿por qué sólo vais cuando el dolor ya es insoportable?, sabiendo lo bien que se siente tras una sesión, ¿por qué no vais más a menudo? Estoy segura de que muchos piensan que el masaje es sólo para eso, para quitar contracturas y soltar músculos cargados. Pero no. Un masaje es mucho más que todo eso. El masaje no sólo nos aporta beneficios a nivel físico, también lo hace a nivel psicológico.
Hoy voy a dedicar el post a hablaros de los beneficios que aporta el masaje. Voy a romper una lanza a favor de esta gran terapia con la intención de concienciaros de la importancia de recibir masajes de manera asidua.
Para comenzar voy a hablaros de la relajación. El masaje es la manera ideal de recompensar un cuerpo cansado, ya que relaja los músculos y descarga la tensión que se acumula debido al esfuerzo físico.
Así mismo, existen estudios que aseguran que los masajes ayudan a aplacar el dolor crónico de espalda. Estos estudios, además, aseguran que el masaje está asociado a la disminución en la rigidez de espalda y que mejora la movilidad de las personas que sufren osteoartritis.

Hay otros estudios que aseguran que recibir masajes asiduamente mejora el sistema inmune. Normalmente, cuando alguien pasa por un período de estrés, es muy típico que caiga enfermo. Durante estos estudios se comprobó que aquellos que reciben masajes periódicamente, experimentan importantes cambios en los sistemas inmune y endocrino, haciendo que estos respondan mejor en esos períodos de estrés.
Además, ayuda a reducir el cortisol (hormona que se libera como respuesta al estrés), por lo que ayuda a levantar el ánimo y a disminuir la presión arterial. También pueden estimular la secreción de serotonina y la dopamina (neurotransmisores relacionados con la depresión). Así, se puede afirmar que el masaje puede ayudar a controlar la ansiedad y la depresión.
Otro de los efectos negativos que tiene el estrés es que nos quita el sueño, con todas las consecuencias que ello supone. Pues bien, el masaje aumenta las ondas delta del cerebro (relacionadas con el sueño profundo). Por lo que, ya sabéis, si os cuesta dormir, buscad un buen masajista.

Por otro lado, si sufrís migrañas (por desgracia la sufre un elevado porcentaje de la población), os podéis beneficiar por partida doble de esta terapia. Masajes regulares en la cabeza pueden hacer que disminuya tanto la cantidad de ataques como la intensidad. Es decir, pueden atenuar las molestias y hacer que éstas aparezcan de manera más espaciada.
Por otro lado, también se ha demostrado que el masaje mejora el estado de alerta. Se demostró que las personas que reciben masajes periódicamente aumentan la velocidad y precisión para realizar cálculos matemáticos.
Ahora una buena noticia para las mujeres: el masaje puede disminuir los molestos síntomas premenstruales. Sí, está demostrado que pueden combatir la hinchazón y los típicos cambios de humor de esos días.
Como no, he de hacer un pequeño inciso a la parte estética. El masaje también aporta beneficios en este campo, ya que activa la circulación sanguínea y la linfática en la zona en la que se realiza. Así, ayuda a eliminar líquidos y hace que la piel esté más tersa en la zona masajeada. Si el masaje es en la zona capilar, el cabello mejorará su aspecto, estará más brillante y saludable debido al aumento de flujo sanguíneo en la zona.

Como veis, un masaje es mucho más que quitar contracturas. Un buen masaje hace muchísimo tanto por nuestra salud física como por nuestra salud mental. Con todo esto, sólo que queda pediros un favor. Dejad de pensar aquello de “siempre que voy al masajista me duele”. Empezad a pensar en todo lo que obtendréis acudiendo al masajista más a menudo. Además, tened en cuenta que si el masaje descontracturante duele es porque habéis acudido muy tarde al terapeuta. Si os acostumbraseis a ir una o dos veces al mes, veríais como es muy difícil que esa contractura vuelva a aparecer. Cada masaje será más placentero, cada vez notaréis más los beneficios.
Eso sí, como siempre, os he de recomendar que acudáis siempre a un masajista titulado. Sólo aquellos a los que se les ha otorgado el título pertinente tienen los conocimientos anatómicos y terapéuticos para poder realizar las manipulaciones de manera correcta. Un masaje realizado por una persona sin estos conocimientos, no sólo no os harán sentir ninguno de los beneficios de esta terapia, pueden producir graves problemas de salud y lesiones.


Así que, ya sabéis. Buscad un buen masajista por vuestra zona y reservaros un día o dos al mes para poneros en sus manos. Vuestra salud os lo agradecerá. J