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domingo, 10 de mayo de 2015

CONSEJOS PARA EVITAR LAS MIGRAÑAS


Se calcula que alrededor del 13% de la población de entre 18 y 65 años sufre migrañas, un dolor de cabeza insoportable que puede durar entre 4 y 72 horas. Este dolor suele estar acompañado de náuseas, vómitos e hipersensibilidad a la luz y los ruidos.
Las personas que sufren este malestar se ven obligadas a detener su actividad habitual, o, al menos, a limitarla, mientras dura el dolor, y hay mucha gente que lo sufre de manera crónica. ¿Os imagináis lo que sería vivir con este dolor más de 15 días al mes?
La gente propensa a este tipo de dolor pregunta a menudo por qué le sobrevienen los ataques y qué podrían hacer para evitarlos. Así que hoy, mi post va para vosotros. Voy a comentaros los que suelen ser los principales desencadenantes de un ataque de migrañas para que intentéis evitarlos y voy a centrarme un poco en la alimentación, porque sí, aunque cueste de creer, hay alimentos que pueden provocar un ataque de migrañas y alimentos que pueden ayudar a evitarlos.

Las principales causas que desencadenan una crisis de migrañas suelen ser el estrés, el dormir pocas horas o dormir de manera interrumpida, los cambios bruscos de temperatura, los olores intensos (el tabaco, por ejemplo) y, como acabo de mencionar, algunos alimentos y bebidas.
Estoy segura de que, si pensáis en las últimas crisis que habéis sufrido, todas han sido durante un período de estrés excesivo, de poco sueño o de cambios bruscos. En este caso, el consejo es muy sencillo (sencillo de dar pero, en la mayoría de los casos, no tan sencillo de seguir, lo sé): intentad reducir el estrés al máximo y dormir las horas suficientes sin interrupción.
Una vez más, os he de recordar que realizar actividad física a diario os ayudará a lograrlo. Al hacer ejercicio, nuestro cuerpo segrega las famosas endorfinas, la conocida como hormona de la felicidad. Además, está comprobado que tras el ejercicio el cuerpo descansa mejor.
Con respecto a la alimentación, los productos que suelen favorecer la aparición de una crisis de migrañas son aquellos con un alto contenido en tiramina, histamina, phenilalanina o flavonides fenólicos. Estas sustancias se concentran sobre todo en los chocolates, en los quesos curados, en los ahumados, en las carnes rojas, las salchichas, el bacon, el jamón, en el marisco, el vino tinto y la cerveza (y el alcohol en general) y los cítricos.

También hay estudios que señalan como causantes de crisis de migrañas a aquellos adictivos alimentarios que se utilizan para ensalzar el sabor en caldos, salsas y alimentos precocinados, en las conservas de pescado, en las aceitunas y en los productos de pastelería y repostería.
Así que os invito a pensar otra vez en las últimas crisis que hayáis sufrido. ¿Fueron precedidas de alguno de estos alimentos? Si la respuesta es afirmativa, os aconsejo que reduzcáis al máximo la ingesta de dichos productos, a ver qué tal os va. Lo más seguro que os sorprendáis notando cómo se reducen las crisis y/o aumenta el tiempo transcurrido entre ellas.
También es muy aconsejable que llevéis una buena dieta, una dieta equilibrada. En esa dieta no pueden faltar los huevos, las frutas y las verduras, sobre todo las de hoja de color verde oscuro (espinacas, por ejemplo), ya que son ricas en vitamina B, muy útil contra las cefaleas y las migrañas. Tampoco pueden faltar en vuestra dieta los cereales integrales y la proteína de calidad.

Como siempre aconsejo, no os saltéis ninguna comida. Especialmente el desayuno. Pasar hambre puede producir migrañas. Pensad que durante toda la noche nuestro cuerpo ayuna, así que empezar el día sin un buen desayuno puede hacer que os sobrevenga una crisis de migrañas a media mañana (sobre todo si la mañana es estresante en el trabajo). Como siempre digo, hay que hacer un mínimo de 5 comidas al día. No dejéis que pasen más de 4 horas sin ingerir alimento.
Por otro lado, hemos de tener en cuenta que, como os comenté hace unos meses en otro post, hay estudios que aseguran que el magnesio puede reducir la aparición de cefaleas migrañosas en un 41.6%. Así, es muy aconsejable que añadáis alimentos ricos en este mineral a vuestra dieta diaria: nueces, almendras, anacardos, cereales integrales, germen de trigo, soja...

En el caso de la cafeína hay controversia. Aunque se ha demostrado que es uno de los desencadenantes de crisis de migrañas más comunes, hay estudios que le otorgan un poder vasodilatador que ayuda a mitigar los dolores de cabeza. De hecho, mucha medicación contra el dolor de cabeza contiene cafeína.
A este respecto he de volver a decir esa frase que me gusta tanto: cada persona es un mundo. Por lo visto hay personas a las que la cafeína les provoca migrañas y otras a las que, aun siendo propensas a sufrirlas, o se las provoca.
Si sueles tomas café y no sabes si te provoca las migrañas, te aconsejo a que reduzcas su consumo. Sólo así averiguarás el efecto que tiene la cafeína en ti. Si resulta que te provoca migrañas, ve reduciendo su consumo hasta abandonarlo por completo. Eso sí, si tomas mucho café, no lo dejes de golpe, podría causarte jaquecas.

Cómo no, os he de aconsejar que os mantengáis bien hidratados durante todo el día. La deshidratación es otra causa desencadenante de migrañas. Además, hay estudios que han comprobado que, si bebes dos vasos de agua cuando notas que te va a sobrevenir una crisis de migrañas, se reduce muy ampliamente la posibilidad de que esta aparezca.
Por último, si, pese a todo. sobreviene una crisis de migrañas, masajearte las sienes con aceite de lavanda te ayudará a aliviar el dolor.

Como veis, una vez más, se demuestra que llevar una vida sana es lo mejor para nuestra salud. Sólo hay que llevar una dieta equilibrada (eliminando los alimentos que te puedan producir una crisis, por supuesto), hacer ejercicio, descansar lo suficiente e hidratarse bien para hacer que este dolor tan temido y molesto se reduzca en frecuencia e intensidad . Intentadlo, vuestra salud os lo agradecerá. J


Para cualquier consulta: mejorsiesconsalud@gmail.com

domingo, 22 de febrero de 2015

BENEFICIOS DEL MASAJE PARA LA SALUD


¿Habéis ido alguna vez a que os den un masaje? Aunque parezca increíble hay gente que nunca ha recibido uno. Aunque la gran mayoría habréis recibido algún masaje, seguro que sois de los que sólo vais al masajista cuando un dolor es insoportable, ¿a que sí? Seguro que, cuando salís del masajista, os prometéis a vosotros mismos volver más a menudo, pero con el ajetreo de vida que lleváis, olvidáis esa promesa hasta que volvéis a notar ese terrible dolor.
Aunque a lo largo de la historia se ha ido diversificando en varias ramas, el masaje es uno de los recursos más antiguos que utiliza el ser humano para paliar el dolor. Podemos decir, incluso, que es algo instintivo. Pensad. Cuando os dais un golpe u os duele una zona específica del cuerpo, ¿qué es lo que hacéis? ¿No os masajeáis de forma instintiva la zona? Seguro que sí. Y también estoy segura de que sentís un alivio momentáneo. ¿O me equivoco?
Del mismo modo, cuando, debido al ritmo de vida que lleváis, o a una mala posición mantenida, o a una mala praxis deportiva, sentís la espalda dolorida, contracturada y decidís ir al masajista, ¿cómo salís de la consulta? Relajados y nuevos, ¿verdad? Vale, estamos de acuerdo en que el masaje descontracturante es doloroso, eso no hay quien lo niegue. Pero el alivio que proporciona es increíble.

Ahora, mi duda es: sabiendo lo doloroso que es este tipo de masaje, ¿por qué sólo vais cuando el dolor ya es insoportable?, sabiendo lo bien que se siente tras una sesión, ¿por qué no vais más a menudo? Estoy segura de que muchos piensan que el masaje es sólo para eso, para quitar contracturas y soltar músculos cargados. Pero no. Un masaje es mucho más que todo eso. El masaje no sólo nos aporta beneficios a nivel físico, también lo hace a nivel psicológico.
Hoy voy a dedicar el post a hablaros de los beneficios que aporta el masaje. Voy a romper una lanza a favor de esta gran terapia con la intención de concienciaros de la importancia de recibir masajes de manera asidua.
Para comenzar voy a hablaros de la relajación. El masaje es la manera ideal de recompensar un cuerpo cansado, ya que relaja los músculos y descarga la tensión que se acumula debido al esfuerzo físico.
Así mismo, existen estudios que aseguran que los masajes ayudan a aplacar el dolor crónico de espalda. Estos estudios, además, aseguran que el masaje está asociado a la disminución en la rigidez de espalda y que mejora la movilidad de las personas que sufren osteoartritis.

Hay otros estudios que aseguran que recibir masajes asiduamente mejora el sistema inmune. Normalmente, cuando alguien pasa por un período de estrés, es muy típico que caiga enfermo. Durante estos estudios se comprobó que aquellos que reciben masajes periódicamente, experimentan importantes cambios en los sistemas inmune y endocrino, haciendo que estos respondan mejor en esos períodos de estrés.
Además, ayuda a reducir el cortisol (hormona que se libera como respuesta al estrés), por lo que ayuda a levantar el ánimo y a disminuir la presión arterial. También pueden estimular la secreción de serotonina y la dopamina (neurotransmisores relacionados con la depresión). Así, se puede afirmar que el masaje puede ayudar a controlar la ansiedad y la depresión.
Otro de los efectos negativos que tiene el estrés es que nos quita el sueño, con todas las consecuencias que ello supone. Pues bien, el masaje aumenta las ondas delta del cerebro (relacionadas con el sueño profundo). Por lo que, ya sabéis, si os cuesta dormir, buscad un buen masajista.

Por otro lado, si sufrís migrañas (por desgracia la sufre un elevado porcentaje de la población), os podéis beneficiar por partida doble de esta terapia. Masajes regulares en la cabeza pueden hacer que disminuya tanto la cantidad de ataques como la intensidad. Es decir, pueden atenuar las molestias y hacer que éstas aparezcan de manera más espaciada.
Por otro lado, también se ha demostrado que el masaje mejora el estado de alerta. Se demostró que las personas que reciben masajes periódicamente aumentan la velocidad y precisión para realizar cálculos matemáticos.
Ahora una buena noticia para las mujeres: el masaje puede disminuir los molestos síntomas premenstruales. Sí, está demostrado que pueden combatir la hinchazón y los típicos cambios de humor de esos días.
Como no, he de hacer un pequeño inciso a la parte estética. El masaje también aporta beneficios en este campo, ya que activa la circulación sanguínea y la linfática en la zona en la que se realiza. Así, ayuda a eliminar líquidos y hace que la piel esté más tersa en la zona masajeada. Si el masaje es en la zona capilar, el cabello mejorará su aspecto, estará más brillante y saludable debido al aumento de flujo sanguíneo en la zona.

Como veis, un masaje es mucho más que quitar contracturas. Un buen masaje hace muchísimo tanto por nuestra salud física como por nuestra salud mental. Con todo esto, sólo que queda pediros un favor. Dejad de pensar aquello de “siempre que voy al masajista me duele”. Empezad a pensar en todo lo que obtendréis acudiendo al masajista más a menudo. Además, tened en cuenta que si el masaje descontracturante duele es porque habéis acudido muy tarde al terapeuta. Si os acostumbraseis a ir una o dos veces al mes, veríais como es muy difícil que esa contractura vuelva a aparecer. Cada masaje será más placentero, cada vez notaréis más los beneficios.
Eso sí, como siempre, os he de recomendar que acudáis siempre a un masajista titulado. Sólo aquellos a los que se les ha otorgado el título pertinente tienen los conocimientos anatómicos y terapéuticos para poder realizar las manipulaciones de manera correcta. Un masaje realizado por una persona sin estos conocimientos, no sólo no os harán sentir ninguno de los beneficios de esta terapia, pueden producir graves problemas de salud y lesiones.


Así que, ya sabéis. Buscad un buen masajista por vuestra zona y reservaros un día o dos al mes para poneros en sus manos. Vuestra salud os lo agradecerá. J