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domingo, 15 de febrero de 2015

ENTRENAMIENTO CON PESAS PARA RUNNERS


Todos sabemos que hay un deporte que ha ganado adeptos en los últimos tiempos por encima de cualquier otro, el running. Las carreras populares son cada vez más multitudinarias. Cada vez se ve a más gente corriendo a cualquier hora del día, o sólo o acompañado. Cada vez somos más los que nos autodenominamos runners.
Si hay algo que nos une a todos, además de notar los beneficios que nos aporta este deporte, son los retos. Como cada vez nos encontramos mejor, cada vez nos pedimos más a nosotros mismos. Todo runner empieza marcándose como reto acabar una carrera de 5K. Cuando ya lo hemos logrado, comenzamos a pensar en los 10K. Tras esto llegan los 15K, la media maratón… Y, cuando dejamos de pensar en distancias, pensamos en tiempos, intentando bajar nuestra marca de carrera en carrera. Retos cada vez mayores que vamos afrontando con las ganas de saber que, aunque será duro, nada nos hará sentir mejor ni más orgullosos.
Ahora, el gran error que comete la gran mayoría es pensar que, para lograr estos objetivos, lo único que hay que hacer es correr. Casi todos los runners entrenan a base de carrera continua, farleks, intervalos… Por supuesto, todo ello va a hacer que aumenten tanto la resistencia como la velocidad de carrera. Pero hay algo que también os ayudará mucho y que cerca del 90% de vosotros ignoráis: el entrenamiento con pesas.

Sí, como lo leéis. Las pesas os pueden ayudar, y mucho, a lograr vuestros objetivos. Eso sí, os vais a tener que quitar de la cabeza la idea de que las pesas son sólo para los culturistas, aquellos que quieren lucir un cuerpo hipertrofiado. No es así. El entrenamiento con pesas se puede utilizar para bajar volumen, igual que se utiliza para aumentarlo, se puede utilizar para rehabilitar una lesión y para mantener la condición física entre otras muchas otras cosas.
En vuestro caso, un buen entrenamiento en una sala de pesas, especialmente al inicio de un programa de entrenamiento, os aportará grandes beneficios, hará que rindáis mucho mejor en cada carrera. Esto se debe a que, al aumentar la fuerza, podréis soportar una mayor carga de trabajo en los entrenamientos de intensidad, lo que os ayudará a aumentar vuestra velocidad de carrera. Además, no se me puede olvidar comentar que trabajar con pesas contribuye a la prevención de lesiones.
Ahora, mucho cuidado. Cuando hablo de que deberíais entrenar con pesas, no me refiero a que cojáis pesas y hagáis ejercicios por hacer. Ni tampoco a que realicéis la tabla de entrenamiento que algún amigo os pueda pasar. No. Como siempre aconsejo, lo mejor es que os pongáis en manos de un monitor titulado. Comentadle cuál es vuestro caso y cuáles vuestros objetivos. Sólo alguien con la titulación correspondiente os diseñará el entrenamiento adecuado a vuestras necesidades y os podrá decir qué ejercicios hacer, cuándo y cómo hacerlos correctamente.

Una vez sabéis todo esto. Es muy importante planear bien los entrenamientos. Tened en cuenta que, para bien, cuando se acerque la temporada de carreras se ha de disminuir el trabajo con pesas, e incluso, se debería eliminar. Por el contrario, este trabajo ha de ser más intenso durante los meses previos a la temporada de carreras.
Cuando comencéis a entrenar, id poco a poco. Comenzad con una sola sesión semanal, cuando veáis que os habéis acostumbrado al trabajo, subid a dos sesiones semanales. Eso sí, tened cuidado. No entrenéis pesas y carrera el mismo día. Tanto el entrenamiento con pesas (fuerza) como el de resistencia (correr) producen una gran variedad de adaptaciones (cambios) en nuestro organismo. Todas estas adaptaciones son muy buenas para nuestra salud, pero hay estudios que demuestran que, si se entrenan de manera simultánea (el mismo día), se produce una interferencia entre ellas, por lo que no notaremos los beneficios ni de un entrenamiento ni del otro como deberíamos.
Así, lo mejor es destinar unos 3 días de la semana al entrenamiento de carrera y reservar uno o dos para el entrenamiento con pesas.

Para los que os preguntéis cómo debería de ser el entrenamiento de pesas adecuado para un runner, os comento. Lo mejor es realizar circuitos. El circuito que realicéis ha de incluir un gran trabajo de pierna: cuádriceps, bíceps femoral (isquiotibiales), gemelo, soleo (músculo que está por debajo de los gemelos), aductores y abductores. Pero no nos podemos olvidar el tren superior: pectorales, bíceps, tríceps, dorsales y deltoides.
De cada ejercicio deberíais de realizar unas 12 repeticiones, y daréis tres vueltas al circuito descansando como máximo un minuto tras cada vuelta. Entre ejercicios no hay descanso. También hay que tener en cuenta que no tenéis que llegar al fallo muscular. Es decir, debéis de ser capaces de completar cada vuelta notando el peso y el ejercicio pero notando que llegáis a la última repetición sin problemas (aunque, repito, notando el peso). Si veis que hacer las últimas repeticiones supone un gran esfuerzo, bajad un poco el peso.
Mientras buscáis el gimnasio y/o el instructor adecuado por vuestra zona, aquí os dejo un ejemplo de circuito que os podría ir bien:
EJERCICIO 1: SENTADILLAS

El ejercicio estrella a la hora de trabajar cuádríceps. Con los pies a la anchura de los hombros y las puntas un poco hacia fuera, contraed bien el abdomen y bajad flexionando cadera y rodillas como si os quisierais sentar en un sofá. Contraed bien el abdomen para que vuestra espalda esté recta durante todo el ejercicio y vuestras lumbares no sufran. Al contrario del entrenamiento típico de la sala de pesas, vosotros no haréis el recorrido completo de la sentadilla. Bajad sólo hasta los 70º más o menos. Así evitaréis riesgos innecesarios para vuestras rodillas.

Este ejercicio se realiza con una barra, cargada con peso, apoyada en los hombros. Si no tuvieseis barra, podéis coger el peso que vayáis a levantar y sujetarlo con las dos manos a la altura de la clavícula (base del cuello). Mantened el peso en esta posición durante todo el ejercicio para aseguraros de que vuestra espalda no se inclina hacia demasiado adelante.
EJERCICIO 2: FLEXIÓN DE FEMORAL

Uno de los ejercicios más utilizados a la hora de trabajar isquiotibiales. Si estáis en un gimnasio, utilizad la máquina de flexión de femoral. Tumbaos decúbito prono (boca abajo) en la máquina de manera que la resistencia quede apoyada en vuestro tendón de Aquiles. Desde aquí flexionad la rodilla para acercar los talones al glúteo. No dejéis caer el peso cuando volváis a la posición inicial.
Si no disponéis de esta máquina, utilizad lastres. Colocadlos en los tobillos. Apoyad las manos en una pared y flexionad la rodilla para acercar un pie al glúteo. No dejéis caer el pie al suelo, bajadlo sin prisas. Hacedlo primero con un pie y luego con el otro. Apretad bien el abdomen y no dejéis que el glúteo se vaya hacia atrás cuando flexionéis la rodilla.
EJERCICIO 3: FLEXIONES

Un gran ejercicio que tonificará vuestro pectoral y vuestros deltoides (hombros). Tumbados decúbito prono (boca abajo) en el suelo. Colocad las manos a lado del pecho a una distancia algo superior de la anchura de vuestros hombros. Apoyad los dedos de los pies en el suelo. Apretad bien el abdomen y el glúteo y, empujando con la palta de las manos, elevad vuestro cuerpo totalmente erguido.
Desde aquí, flexionad los codos hasta llegar a un máximo de 90º y volved a empujar el peso de vuestro cuerpo hacia arriba. Notad siempre el peso de vuestro cuerpo en las manos, no en las piernas.
Si, al principio, es demasiado, podéis empezar realizando las flexiones con las rodillas apoyadas en el suelo. Poco a poco podréis ir realizando las repeticiones con las rodillas en el aire.
EJERCICIO 4: ELEVACIONES DE TALÓN

El mejor ejercicio que hay para trabajar los gemelos. Colocaos en una superficie elevada del suelo (un escalón por ejemplo) de manera que sólo apoyéis la punta de los pies, los talones quedan en el aire. Colocad el peso en los hombros o, en su caso, colocaos algún cinturón, chaleco o mochila con peso. Dejad las manos libres por si las necesitaseis en caso de perder el equilibrio.
Bajad los talones todo lo posible y elevadlos al máximo. Intentad hacer siempre más rápida la subida que la bajada.
EJERCICIO 5: ELEVACIÓN DE TALÓN SENTADO

Este ejercicio tonifica el soleo, músculo situado bajo los gemelos y de gran importancia en cada zancada.
El ejercicio se realiza igual que el anterior, pero en vez de estar de pie, se realiza sentado. Al estar sentados colocaremos el peso sobre las rodillas.
EJERCICIO 6: PRESS FRANCÉS

Uno de los ejercicios más conocidos para trabajar el tríceps. Tumbados decúbito supino (boca arriba) y una barra con el peso adecuado en las manos. Las manos cogerán la barra a la anchura de los hombros, ni por dentro ni por fuera. Flexionad los codos de manera que la barra se acerque a vuestra frente y volved a estirarlos para volver a la posición inicial.
En caso de no tener barra, unas mancuernas o unos lastres en las muñecas irían bien. Sea cual sea la manera en que lo hagáis, aseguraos de que vuestros codos no se separan, que se queden paralelos el uno al otro.
EJERCICIO 7: ADUCTORES

Estos músculos están muy implicados en la carrera. Para trabajarlos hay máquinas específicas en el gimnasio. En estas máquinas, el peso se coloca en la parte interna de las rodillas y las rodillas están separadas. Así, se ha de hacer fuerza para juntar las rodillas.
En caso de que no dispongáis de esta máquina, una banda elástica ancha sería perfecta. Colocaos la goma alrededor de un tobillo y atadla a un lugar fijo (la pata de una mesa, por ejemplo) que esté al lado de dicho tobillo. Asegurad vuestra posición, con la espalda bien recta, si necesitáis apoyaros en algún sitio, hacedlo. Llevad el pie que tiene atada la goma hacia el otro pie, e intentad cruzarlo por encima y llevarlo más allá. Para volver a la posición inicial no dejéis la pierna muerta, volved aguantando la resistencia. Hacedlo con una pierna y luego con la otra.
EJERCICIO 8: ABDUCTORES

Otros grandes implicados en la carrera. La máquina que se utiliza para estos músculos es similar a la anterior, pero la resistencia se coloca por fuera de las rodillas y estas están juntas. Así, se tiene que hacer fuerza para separar las rodillas.
En caso de no disponer de esta máquina, trabajaríais también con una banda elástica. La colocaríais alrededor de un tobillo y la ataríais a un lugar fijo, pero esta vez, ese lugar ha de estar al lado del pie que no tiene la banda. Asegurad vuestra posición y alejad el pie que tiene la banda del pie contrario. Para volver a la posición inicial no dejéis la pierna muerta, aguantad la resistencia.
EJERCICIO 9: DOMINADAS DE BÍCEPS

Gran ejercicio tanto para los bíceps como para los dorsales. Para realizar estas dominadas, las manos mirarán hacia vosotros y estarán a la anchura de vuestros hombros.
Si veis que, en un principio, este ejercicio es demasiado fuerte para vosotros, os aconsejo que leáis el post que publiqué hace unas semanas sobre cómo llegar a realizar dominadas. Seguid las mismas pautas pero con el agarre para bíceps.
Como veis los circuitos que os convienen para entrenar no son complicados. Son completos y no requieren mucho tiempo. Eso sí, no os olvidéis de estirar bien tras cada entrenamiento de pesas, os ayudará a recuperaros mejor y a que notéis más los beneficios del entrenamiento.


Tan sólo dedicadle un par de días a la semana, no hace falta más. Creedme, notaréis la diferencia carrera a carrera. J

miércoles, 31 de diciembre de 2014

FLEXIÓN DE FEMORAL CON TRX. GRAN EJERCICIO PARA GLÚTEOS E ISQUIOTIBIALES


Seguro que todos, o, al menos, la gran mayoría, están de acuerdo conmigo cuando  afirmo que la zona de los glúteos es la más mirada (y, en ocasiones, admirada) del cuerpo.
Tanto si nos gusta como si no, estoy segura de que todos hacemos posturas imposibles ante el espejo para mirar nuestros glúteos, para ver si empiezan a notarse los cambios que han de llegar gracias al entrenamiento, para ver cómo nos sienta la ropa… Si, además, no nos gusta esta parte de nuestro cuerpo, miramos los glúteos ajenos en busca del que deseamos tener, en parte para motivarnos a seguir entrenando con fuerza y en parte con envidia.
Pero, cuidado, que esto ya no es exclusivo en las mujeres. Cada vez más hombres prestan atención a esta zona de su cuerpo. Por fin se están dando cuenta de que un cuerpo tonificado de cintura para arriba y abandonado de cintura para abajo (lo que yo llamo cuerpo raqueta) no gusta.
Así, cada vez veo más gente, tanto hombres como mujeres, machacando los glúteos en el gimnasio, preguntando por ejercicios nuevos, ansiosos por probar cualquier ejercicio o variante que les ayude a dar ese empujón que buscan a esa zona.

Es por esto que hoy he decidido hablaros sobre la flexión de femoral con TRX, un ejercicio que no sólo va a ayudaros a tonificar el glúteo de una manera distinta, sino que, además, os va a hacer trabajar los isquiotibiales (músculos de la parte de atrás de los muslos). De manera que acabará transformando vuestro perfil, lo convertirá en un perfil lleno de curvas, con un glúteo alto y redondeado y unos isquiotibiales bien tonificados.
A parte de todo esto, hemos de tener en cuenta que, al ser un trabajo en suspensión, también se trabajan los estabilizadores de la columna y la faja abdominal (no sólo el recto abdominal, sino también los oblicuos y los transversos) para hacer que nuestro cuerpo mantenga la posición correcta durante la ejecución. Así, no sólo tonifica la pierna y el glúteo, sino que también hace lo propio con el abdomen.
Lo mejor de todo es que es un ejercicio muy sencillo de realizar. Eso sí, sencillo no significa suave, que conste. Probadlo y veréis como es un ejercicio bastante intenso.
PASO 1

Túmbate decúbito supino (boca arriba), con los brazos extendidos al lado del cuerpo y coloca los pies en las manillas del TRX. Pon los pies en flexión dorsal (lo que se conoce como “en flex”) y presiona con los talones contra las manillas hacia abajo, así lograrás más seguridad.
Desde esta posición, sin relajar los pies en ningún momento, contrae bien el abdomen y eleva la cadera hasta que se forme una línea recta entre tus hombros y tus pies.
Si notas que en esta posición te es difícil mantener la estabilidad, puedes abrir los brazos en cruz para tener así una mayor base de apoyo hasta que tus músculos estabilizadores se tonifiquen lo suficiente como para realizar el ejercicio con los brazos cerrados.
PASO 2

Desde la posición anterior, empuja con los talones hacia la cadera. El movimiento ha de ser suave y controlado. No hay que dejar que el cuerpo se balancee, se tiene que realizar con el cuerpo totalmente estable. Para ello hay que mantener el abdomen contraído en todo momento y trabajar sin prisas. Si intentáis hacer el movimiento demasiado rápido perderéis estabilidad, lo que hará que no consigamos nuestros objetivos, sino que, además, puede provocarnos lesiones.
Desde aquí, volveremos suavemente y manteniendo la estabilidad del cuerpo a la posición inicial. El movimiento siempre se realizará empujando con los talones.
Como veis es un ejercicio sencillo de realizar. Y, como notaréis, es un ejercicio intenso. Eso sí, no hemos de olvidarnos de trabajar siempre con seguridad. Para lograr los beneficios de los que os he hablado se ha de ejecutar de manera correcta. Así, no dejéis que vuestra cadera baje durante el ejercicio. Mantened en todo momento esa línea que habéis dibujado entre vuestros hombros y vuestros tobillos. Si vuestra cadera baja por debajo de esta línea, significa que no estáis apretando el abdomen lo suficiente y, además, puede provocaros lesiones lumbares.

También es muy importante que mantengáis la mirada en el techo durante toda la ejecución. Mover la cabeza cuando se realiza este tipo de ejercicios puede ocasionar problemas cervicales.
Por último, si lleváis ya un tiempo realizando este ejercicio y veis que ya no supone grandes retos, os propongo una variante en la que trabajaréis cada pierna de manera aislada.
Esta variante parte de la misma posición inicial, pero en lugar de llevar los dos pies hacia la cadera, se dejará una pierna en posición inicial y empujaremos con el talón contrario hacia la cadera. Así se irán alternando primero una pierna y después la otra. Con esta variante no sólo haremos el trabajo más duro para nuestros isquiotibiales y glúteos, también aumentaremos el trabajo tanto de la faja abdominal como de los estabilizadores de la columna.


Como veis, la flexión de femoral con TRX no es sólo un ejercicio sencillo, sino que también es efectivo. Un ejercicio que puede ayudarnos a conseguir esos resultados que buscamos. Incluidlo en vuestra rutina de pierna y de glúteo (2 veces por semana) y veréis como os da ese empujoncito que esperáis. J