¿Habéis tenido alguna vez una
lesión que ha tardado mucho en mejorar, o alguna de la que ningún especialista
os ha sabido decir el origen? Yo sí. Se me inflamó una articulación y me
causaba muchos impedimentos. Visité varios especialistas, se me hicieron
placas, análisis y demás pruebas y nadie me sabía decir a qué se debía. Y la
inflamación no se iba. Hasta que di con un especialista que, tras analizar
todos los informes de las pruebas que se me habían realizado concluyó: “ve al dentista. Tienes caries”.
Por mucho que lo intentéis,
jamás llegaréis a imaginaros la cara que se me quedó. Él insistió: “ve al dentista y ya me dirás lo que te
dice”. Como no tenía nada que perder, le hice caso y pedí hora en el
dentista. Para mi sorpresa, sí, tenía una caries que afectaba a dos muelas. Una
caries que yo no me podía ver en el espejo porque la tenía interna. Y para
mayor sorpresa, conforme me trataron la caries la inflamación que llevaba tanto
tiempo molestándome desapareció.
Por supuesto, fui al
especialista que me hizo esta curiosa recomendación y le pregunté. Su respuesta
fue muy sencilla: “lo que pasa en nuestra boca repercute directamente en todo nuestro
cuerpo. Si alguna vez tienes molestias que tardan en irse y no sabes por qué,
acude al dentista, seguro que te pasa algo en la boca”.
Igual a muchos de vosotros os ha
pasado y ni os habéis dado cuenta. Igual habéis mejorado de una lesión tras
vuestra visita regular al dentista y no habéis sabido conectar los dos hechos.
Igual estáis poniendo una cara parecida a la que yo puse cuando me dijeron que
visitase a mi dentista, porque, la verdad, es algo difícil de creer. Pero es
así. Está comprobado que las
enfermedades y los problemas bucales repercuten directamente en la salud de
nuestro cuerpo y, por ende, en el rendimiento de todos los que practicamos
algún tipo de deporte.
Imaginaos una caries, un
problema bucodental de los más comunes. Sabéis lo que es una caries, ¿verdad?
La carie la provocan los ácidos de la placa bacteriana que se forma en nuestra
boca, que van pudriendo la estructura del diente. En la mayoría de los casos,
detectar una caries es muy sencillo, el diente va ennegreciendo y se va
ahuecando, si llega al nervio, puede llegar a ser muy dolorosa. Nada más
detectar una caries, por pequeña que sea, pedid hora a vuestro dentista.
Creedme no le restéis importancia.
El problema viene cuando pasa lo
que me pasó a mí, que la caries es interna. No se detecta nada por fuera pero
la bacteria va destrozando el diente por dentro. Muchas veces, cuando se
detecta ya ha causado verdaderos estragos.
Pero, ¿qué pasa cuando una caries no se trata a tiempo? El problema no es
sólo estético (sinceramente, para mí, lo estético es lo menos importante en
este caso). Si la bacteria que causa la caries llega a las encías, empiezan los
problemas serios. Las encías están muy vascularizadas, es decir, están regadas
por gran cantidad de vasos sanguíneos, así que, desde aquí, la bacteria lo
tiene muy fácil para pasar a nuestro torrente sanguíneo, o sea, que son libres
de hacer daño por donde quieran. Concretamente, las bacterias que causan la
caries acaban depositándose en los músculos y las articulaciones. Sí, está científicamente probado que tener
caries puede producir y agravar una lesión muscular y/o tendinosa.
Además, si tenemos caries, nos costará más recuperarnos de una lesión,
ya que para la recuperación es necesario que el torrente sanguíneo lleve los
sustratos necesarios y, por supuesto, que esté libre de bacterias. Mientras las
bacterias estén ahí, habrá un impedimento a la recuperación.
Pero esto no queda aquí. Estas
bacterias circulando por todo nuestro organismo pueden dar pie a la formación de coágulos en nuestras arterias.
También es cierto que, si estamos sanos, estas bacterias no harán que se
taponen nuestras arterias, pero para la gente con factores de riesgo, puede ser
un agravante muy serio.
Otro problema que sufre mucha
gente (y muchos de los que lo sufren lo ignora) es el bruxismo tensional (apretar los dientes sin una intención
funcional, es decir, sin intención de masticar nada). Cuando apretamos los
dientes, utilizamos músculos como el masetero y el temporal. Se ha comprobado
que al sobrecargar estos músculos se producen dolores de cabeza, de cuello, de trapecio y de toda la musculatura de
nuestro tren posterior (dorsales, lumbares, isquiotibiales, glúteos…). Lo
mejor que podéis hacer para reducir este problema es realizar actividades que
os ayuden a relajaros y utilizar algún tipo de férula o protector bucal (esto
último es vuestro dentista quien os lo recomendará). Por otro lado, también
sería bueno que evitaseis masticar mucho chicle, ya que agrava los síntomas del
bruximo.
Para todos los que habéis leído
el título del post de hoy y os habéis preguntado qué tiene que ver la salud de
los dientes con el rendimiento deportivo, aquí lo tenéis. Imaginaos entrenando
con dolores musculares y/o articulares, ¿podríais? Imaginaos que el día que os
toca entrenamiento o, peor, competición, os levantáis con un horrible dolor de
cabeza…
Es imposible rendir al 100% con
los problemas que provoca una mala salud bucodental. Porque no estoy hablando
sólo del dolor de muelas, que, por sí, ya es horrible, estoy hablando de
problemas musculares, articulares y cardiovasculares. Y, lo peor, si no sabemos
atribuir lo que nos pasa a nuestra boca, los problemas irán aumentando, las
lesiones tardarán más en irse y nuestro rendimiento cada vez irá a menos.
Como veis es un círculo vicioso.
Y la mejor manera de salir de él es no entrar. No dejéis de lado vuestra boca,
cuidad vuestros dientes y encías, visitad a vuestro dentista como mínimo dos
veces al año. Igual os sorprendéis y esa lesión que lleva tanto tiempo
molestando desaparece. J
No hay comentarios:
Publicar un comentario