lunes, 12 de enero de 2015

LA IMPORTANCIA DE DESCANSAR BIEN CUANDO SE PRACTICA DEPORTE


Son muchos los que, tras meses de entrenamiento intenso buscando mejorar su físico, vienen preocupados e, incluso, frustrados porque se notan estancados. No evolucionan como tenían previsto. La pregunta siempre es la misma: ¿qué debo hacer?, ¿cambio la rutina?, ¿he de cambiar la dieta? La gran mayoría de veces veo la respuesta en su cara, lo que necesitan es descansar.
Sí, como lo leéis, descansar. Existe la creencia generalizada de que, para mejorar en la práctica de cualquier actividad física, sólo se ha de entrenar duro y comer sano. A ver, sí. Está claro que sin un buen entrenamiento jamás mejoraríamos ni notaríamos los resultados que esperamos al realizar cualquier actividad, y, por supuesto, si no llevásemos la dieta adecuada para nuestros objetivos, estos nunca llegarían a cumplirse. Pero aquí falta algo muy importante. Por mucho que entrenemos y por muy bien que comamos, si nuestro descanso no es el adecuado, jamás llegaremos a ver los resultados que tanto ansiamos.
Hemos de tener en cuenta que, durante los entrenamientos, nuestro cuerpo sufre ciertos daños (microrroturas, desgastes…). Varios estudios han demostrado que nuestro cuerpo utiliza las horas de descanso, sobre todo las de sueño, para reparar esos daños. Así, si nuestro descanso entre entrenamientos no es suficiente, no le damos tiempo a nuestro cuerpo a recuperarse adecuadamente, por lo que nuestro rendimiento disminuirá considerablemente.
Pensad que si no dejamos que nuestro cuerpo se recupere bien, éste será incapaz de correr a la velocidad que se le pide, perderá reflejos y velocidad de reacción, no podrá levantar los pesos que levantaba hace un tiempo, e incluso, si te gusta entrenar en la sala de pesas de un gimnasio, puedes entrar en estado catabólico (pérdida de masa muscular), justo lo contrario de lo que esperas conseguir cuando entrenas, ¿verdad? Todos estos son síntomas del conocido sobreentrenamiento, un estado que puede hacer que caigamos enfermos y que suframos lesiones graves.
Si os sentís más cansados de lo habitual, si notáis alguno de estos síntomas y sabéis que vuestra alimentación es la correcta, analizad vuestros descansos. Seguro que son demasiado cortos y/o de mala calidad.
Por un lado, hemos de comenzar a hacer caso (o, al menos, a intentarlo) a ese viejo consejo de “hemos de dormir un mínimo de 8 horas diarias”. Sé que con el ritmo de vida actual es muy difícil, pero se ha de intentar. O, al menos, dormid más de 5 ó 6 horas (la media de sueño actual de mucha gente).
Como he dicho antes, nuestro organismo utiliza esas horas de sueño para recuperarse de los daños que le hemos ocasionado con el entrenamiento y para regenerarse. Durante el sueño, nuestro organismo segrega más cantidad de hormona de crecimiento de la que se pueda segregar durante cualquier tipo de entrenamiento. Esta hormona permite reconstruir los tejidos musculares. Si a esto le sumamos que el sueño favorece la síntesis proteíca, veremos lo importante que es un buen descanso para alcanzar el conocido principio de sobrecompensación.
Para los que no hayáis oído hablar nunca de este principio, os explico. Durante el entrenamiento sometemos a nuestro organismo a una situación de estrés (lo llevamos al límite). Así, nuestro organismo responde a cada entrenamiento fortaleciéndose para afrontar la siguiente “situación de estrés”. Este es el motivo por el que, si descansamos adecuadamente, nos notamos (y nos vemos) más fuertes y/o resistentes en cada entrenamiento.
Además, mientras dormimos también se produce una disminución de la excitabilidad de las células del cerebro, células que mandan sobre nuestros músculos. Así, todos nuestros músculos se relajan, por lo que se regeneran mejor y se reconstituyen antes sus reservas de energía.
Por otro lado, he de aclarar que cuando digo que el descanso es importante para los que realizamos algún tipo de deporte, no sólo hablo de las horas de sueño. Me refiero a que no es bueno entrenar todos los días.
Si sois amantes del running, la natación, el ciclismo… No salgáis cada día a practicarlo. Hacer entrenamientos diarios de este tipo de actividades, significa mover y entrenar cada día los mismos músculos. Esto aumenta considerablemente el riesgo de sufrir sobreentrenamiento. Es aconsejable dejar, como mínimo, un día de descanso a la semana para que el cuerpo se recupere bien.
Si sois de los que van cada día al gimnasio a hacer pesas, tened en cuenta que, para bien, no deberíais entrenar un mismo grupo muscular más de una vez a la semana. Si decidís entrenar dos días un mismo grupo (las piernas, por ejemplo), debéis dejar que pasen entre 48 y 72 horas entre el primer entrenamiento y el segundo. Así los músculos se habrán recuperado correctamente y disminuiremos el riesgo de sufrir alguna lesión por sobreentrenamiento. Aún así, deberíais dejar un día de descanso absoluto. Aunque os cueste creerlo, ese día de descanso hará que vuestro cuerpo reaccione al entrenamiento como esperáis.
Si sois de los que os agobiáis pensando en pasar un día entero sin realizar ningún tipo de actividad física, tengo una opción para vosotros. En vuestro día de descanso salid a realizar una actividad suave (caminar a paso moderado, footing ligero…) durante 30 ó 40 minutos. Vuestro cuerpo casi no sufrirá daños y vosotros os quitaréis el mono de hacer deporte. Además, las endorfinas que segregaréis en esa sesión os ayudarán a relajaros más el resto del día.

Como veis, una buena evolución física no está sólo en el entrenamiento y la alimentación. El buen descanso es tan importante como las otras dos. Así que ya sabéis, revisad vuestro día a día e intentad dormir un poco más. Revisad vuestro entrenamiento semanal e introducid un día de descanso. Empezad a pensar en el descanso como parte de vuestro entrenamiento y notaréis los resultados. J

viernes, 9 de enero de 2015

EL TÉ. SUS PROPIEDADES SEGÚN LA VARIEDAD




El té es una bebida que, con los años, va ganando popularidad. Cada vez es más común ver gente en las cafeterías y terrazas degustando esta infusión, o preparándosela en casa a cualquier hora. Hay quien lo prefiere con leche, otros sin, hay quien lo prefiere verde, otros negro, están los amantes del té rojo, otros que no dudan en pedir el azúl y sólo una minoría ha tenido el placer de degustar el té blanco.

Sinceramente, si sois amantes del té, enhorabuena. Esa infusión que tanto os gusta, bien preparada, aporta grandes beneficios a vuestra salud. Beneficios que varían según la variedad que consumáis. El post de hoy lo voy a dedicar a esto, a comentaros qué hace por vosotros esa infusión que tomáis a diario y cómo prepararla correctamente para notar todos sus beneficios.

El té procede de una planta llamada Camellia Sinensis, originaria de China. Ya en tiempos remotos, el té era utilizado en medicina china por sus múltiples beneficios (prevención de caries, eliminación de fístulas, combatía el colesterol...). Hoy en día hay varios estudios abiertos que están comprobando que el té, tomado de manera regular, es una buena medicina preventiva.

Ahora, seguro que hay gente preguntándose cómo es posible que, de una misma planta, salgan infusiones tan distintas en color, aroma y sabor, y cómo es posible que unos tengan más teína que otros. Todo está en el proceso de secado y fermentado de las hojas de la planta. El proceso de fermentado hace que las hojas de la Camellia Sinensis liberen teína. Así, cuanto más fermentadas estén, más teína tendrá la infusión. Este proceso también hace que varíe el color de la hoja y, como no, su sabor.

Voy a empezar a desgranaros cada una de las variedades por la que está considerada como una auténtica medicina natural, el té verde. Esta variedad mantiene todos los componentes y propiedades de la planta, ya que no está fermentado.

El té verde es rico en minerales, sodio, fluor y vitaminas A, B y C, que refuerzan el sistema inmunológico y pueden ayudar a nuestro organismo contra virus e infecciones. También es un gran antioxidante, por lo que ayuda a retrasar el proceso de envejecimiento celular. Es depurativo, es decir, ayuda a eliminar líquidos. Es muy digestivo y puede ayudar a perder peso.

Al no estar fermentado, esta variedad de té tiene un bajo contenido en teína.

Hay que tener especial cuidado a la hora de prepararlo, ya que si se prepara con agua demasiado caliente, las hojas se cuecen y la infusión amargará. Se ha de preparar con agua que esté entre los 75 y los 85ºC y dejar la infusión entre 2 y 3 minutos de reposo.

El té verde es una infusión suave, con un ligero sabor herbal y de tonos amarillentos, verdosos o dorados.

De entre todas las variedades del té, hay una que se está convirtiendo en la más demandada, ya que se le atribuyen propiedades muy beneficiosas para la salud, el té blanco. Esta variedad está considerada como la más refinada y exquisita porque no se obtiene de las hojas enteras de la Camellia Sinensis, sino de los brotes más tiernos, que es donde se concentra toda la "energía" de la planta. Estos brotes estas recubiertos de un vello blanco.

Esta variedad se cosecha sólo durante unos pocos días cada primavera y la elavoración es totalmente artesanal, lo que hace que su precio sea más elevado que el del resto de variedades.

El té blanco está considerado como un elixir de la juventud ya que es uno de los antioxidantes más potentes que nos ofrece la naturaleza y posee una gran cantidad de vitamina C y E. Tiene las mismas propiedades que el té verde, aunque en muchas de ellas es más efectivo (es, por ejemplo, 3 veces más antioxidante que el té verde), y contiene la mitad de teína. Esta variedad también posee un suave efecto diurético.

Para prepararlo correctamente el agua debe de estar a unos 75ºC y hemos de dejar reposar la infusión de 3 a 5 minutos.

El té oolong, también llamado té azul, es lo que se conoce como un té semi-fermentado. Su fermentación es interrumpida durante el proceso.

Esta variedad tiene un gran poder antioxidante, fortalece el sistema inmunológico, tiene un alto contenido en vitaminas y minerales, ayuda a reducir la tensión arterial y el colesterol. A parte de todo esto, últimamente está ganando fama por su alto poder quemagrasa, algo que ha sido probado por varios estudios realizados en EE.UU y Japón.

Al ser semi-fermentado, contiene el doble de teína que el té verde.

Se distinguen dos variedades de té oolong, la china y la taiwanesa. La diferencia entre ellas está en el tiempo de fermentación. La variedad china tiene una fermentación más corta, lo que lo convierte en un té ligero y con sabores parecidos a los del té verde. Los de Taiwan tienen una fermentación más larga haciendo que el té sea más oscuro y su sabor más afrutado

Para prepararlo correctamente, el agua ha de estar a unos 90ºC y lo hemos de dejar reposar 5 minutos.

Ahora os voy a hablar de la variedad más popular del, el negro. Para conseguir esta variedad, las hojas de la Camellia Sinensis pasan por un proceso de oxidación y fermentación completo que transforma su color verde original en un marrón oscuro. Como resultado, las infusiones tienen un color ámbar y un sabor intenso. Esta variedad tiene el doble de teína que el té oolong,

El té negro tiene un alto contenido en antioxidantes, es saciante, es bajo en calorías y es muy bueno para el estómago, ya que contiene unos curtientes que actúan como relajantes en nuestro estómago.

A la hora de prepararlo hay que tener en cuenta qué tipo de té negro se va a preparar y hacerlo de acuerdo a sus pautas individuales. Si es clásico, ha de reposar entre 4 y 5 minutos. Si es Darjeeeling, ha de reposar 3 minutos. Si es de hojas rotas (Broken), ha de reposar entre 3 y 4 minutos. El agua ha de estar a unos 95ºC

El té Pu-Erh (té rojo), también conocido como el "té de los Emperadores" (su consumo estuvo prohibido al resto de la población durante años), tiene un sabor muy característico, fuerte y terroso, y la infusión es de color rojizo oscuro.

Se trata de un té postfermentado. Su proceso de fermentación requiere de un largo proceso de maduración en bodegas (puede llegar a durar varios años). Su peculiar proceso de fermentación es lo que le otorga su característico color, su sabor, y unas propiedades excepcionales que le han dado fama mundial y que ha hecho que en EE.UU lo hayan bautizado como el "devorador de grasas". Tres tazas diarias de este té ayudan a controlar las grasas del organismo y a eliminarlas mejor. También tiene propiedades diuréticas y es ideal para aliviar las digestiones pesadas.

Para prepararlo correctamente, el agua ha de estar a unos 95ºC y lo hemos de dejar reposar 4 minutos.

Por último voy a hablaros de una variedad que, aunque no procede de la Camellia Sinensis, tiene muchos beneficios saludables, el Rooibos.

Esta infusión proviene de un arbusto rojo de Sudáfrica y tiene un alto contenido en vitaminas y minerales, tiene propiedades digestivas y relajantes, y, al no proceder de la planta del té, no contiene teína (ni ningún otro estimulante). Así, es la alternativa perfecta al té para niños, para la gente con sensibilidad a la teína, para la gente con anemia (la teína inhibe la absorción de hierro en nuestro organismo) y para las mujeres embarazadas.

Para prepararlo correctamente, el agua ha de estar a unos 95ºC y lo podemos dejar reposar entre 5 y 7 minutos.

Como veis, el té es una bebida muy beneficiosa sea cual sea su variedad. Si ya lo consumís asiduamente, aseguraos de que lo preparáis correctamente, no lo mantengáis demasiado tiempo en reposo ni calentéis demasiado el agua. Cambiaríais tanto el sabor como las propiedades. Si todavía no lo tomáis, probadlo. Elegid de entre todas las variedades la que más os llame la atención, o, incluso, probad una variedad cada día para saber cuál os gusta más. Haceos asíduos de esta infusión, vuestro cuerpo lo agradecerá. J

miércoles, 7 de enero de 2015

LA DIETA DE LOS GRUPOS SANGUÍNEOS. ¿PUEDE LA SANGRE DECIR LO QUE DEBEMOS COMER?



Hacía ya mucho tiempo que no oía hablar de la dieta de los grupos sanguíneos. Tanto que pensaba que, por fin, había pasado su época (sí, esto de las dietas con nombre propio va por épocas. Siguen modas). Pues bien, me equivocaba. Desde hace unas semanas llegan a mis ojos gran cantidad de artículos y posts que rezan aquello de "dime qué grupo de sangre tienes y te diré que debes de comer". Y ya son varias las personas que me han dicho que "he dejado de comer carne porque soy del grupo A y me han dicho que no es buena para mí", o "he dejado de tomar leche porque soy del grupo O y me han dicho que me sienta mal".

Por supuesto mi primera reacción siempre es preguntar: si siempre te ha sentado bien la carne, la leche, los huevos, el marisco..., ¿por qué dejas de tomarlo ahora? Que un libro te diga que esos alimentos te sientan mal por tu grupo sanguíneo, ¿es motivo suficiente para que de repente te creas que es así?

Hoy, como bien os habréis dado cuenta voy a someter a examen a esta dieta. Voy a contaros de dónde surge la idea de que el tipo de sangre de cada persona le dicta la dieta, y os daré mi opinión sincera. A partir de ahí, cada uno, como siempre, que haga lo que crea mejor.

La dieta del grupo sanguíneo no es la típica dieta milagro, que te propone perder mucho peso en tiempo récord. No. El objetivo principal de este tipo de dieta no es la pérdida de peso. Aunque se suele recetar con esta finalidad, su principal objetivo es el de vivir de manera saludable. Su propósito es que cambiemos nuestro estilo de vida dependiendo del grupo sanguíneo que tengamos.

Esta idea se le ocurrió a un naturópata americano, Peter d'Adamo, hace cerca de cuarenta años. Al ver que no todos sus pacientes respondían bien al tratamiento que les recetaba, llegó a la conclusión de que ciertas sustancias de algunos alimentos no eran compatibles con según qué grupos sanguíneos. Así, si consumes alimentos que contienen sustancias no compatibles con tu grupo sanguíneo, estos alimentos te van a sentar mal, van a hacer que engordes e, incluso, pueden impedir que adelgaces.

Ahora, ¿cómo logró clasificar Peter d'Adamo qué alimentos son compatibles y cuales son incompatibles con cada grupo sanguíneo? Lo hizo basándose en la idea de que cada grupo sanguíneo se creó en una época distinta de la humanidad. Así, conociendo en qué momento apareció cada grupo, y sabiendo lo que comía la civilización de aquel entonces, se puede saber qué es lo que se ha de comer según el grupo de sangre que se tiene.

Siguiendo esta teoría, d'Adamo define a las personas del grupo O como cazadores, ya que, asegura, este grupo se creó hace 40.000 años. Las personas de este grupo han de consumir principalmente carne, pescado, verdura, semillas y fruta (excepto kiwis, naranjas, melón y coco). Los cereales y las legumbres han de consumirlos con moderación, pero jamás han de utilizar la proteína de estas últimas en sustitución de la proteína de la carne roja (la carne roja es de vital importancia para la gente de este grupo). Se les recomienda la actividad física intensa, como, por ejemplo, deportes de competición.

Si eres como yo, de los del grupo A, eres de los agricultores. D'Adamo afirma que este grupo sanguíneo surgió hace 25.000 - 10.000 años. A nosotros se nos recomienda ser vegetarianos, es decir, hemos de basar nuestra dieta en los cereales, la fruta y la verdura, aunque consumir algo de pescado y/o marisco, legumbres y soja de vez en cuando no nos va a sentar muy mal. Para nosotros es recomendable la actividad física suave/moderada, como, por ejemplo, caminar, hacer yoga...

A los del grupo B los define como nómadas, ya que este grupo sanguíneo surgió hace 15.000 - 10.000 años. La gente de este grupo es la única a la que se le recomienda el consumo de lácteos a voluntad. También pueden tomar carne, pescado, legumbres, cereales, fruta y verdura. La actividad física recomendada para este grupo es la moderada (carrera contínua, natación...).

Por último están los del grupo AB. A estos no los definió con ningún nombre, tan sólo especificó que este grupo sanguíneo surgió hace 1.000 años y que pueden tomar tanto los alimentos permitidos por los agricultores como por los nómadas, ya que este grupo es una mezcla de los dos anteriores.

Hasta aquí, a grosso modo, el planteamiento de la dieta de los grupos sanguíneos. ¿Qué os parece? Sinceramente, a mí nunca me ha convencido.

Muchos de los que la habéis probado me diréis "pues yo adelgacé gracias a esta dieta". No lo pongo en duda. Pero seguro que esa pérdida de peso se debe más al hecho de que, como cualquier dieta que se precie, esta dieta prohibe el consumo de azúcares, fritos, bollería industrial, etc., que al hecho de que habéis comido lo que os dictaba vuestra sangre.

Por otro lado están los que piensan que es una dieta muy completa, ya que cada grupo sanguíneo consume variedad de alimentos. Yo no estoy tan segura de eso. La gente del grupo A, por ejemplo, si siguen esta dieta, van a tener deficiencias graves de calcio y hierro entre otros minerales importantes para el organismo.

A parte de esto, os voy a comentar por qué nunca me ha convencido esta dieta. Desde que oí hablar por primera vez de ella, siempre me he preguntado: ¿los grupos sanguíneos surgen, se crean? Yo juraría que siempre han estado ahí. De crearse, ¿cómo se hace, por generación espontánea? Y, más allá, ¿cómo sabe el sr. d'Adamo cuándo surgió cada grupo? ¿Hay algún tipo de prueba que corrobore que lo que afirma es cierto? Yo que sepa, y si me equivoco, por favor, decídmelo, hace 40.000 años no se hacían analíticas de sangre para saber con qué grupo sanguíneo nacía cada uno.

Voy a ir un poquito más allá. Hasta el siglo XVII no se realizó la primera transfusión de sangre. A partir de entonces, mucha gente moría después de que se le realizara una transfusión y no se supo el por qué hasta 1930, año en el que Karl Landsteiner descubrió que había varios tipos de sangre y sus compatibilidades. Fue en este año cuando se nominaron los grupos como los conocemos (A, B, O, AB).

Con todo esto, me vuelvo a preguntar: si hasta 1930 (hace sólo 85 años) no se descubrió que existían varios tipos de sangre, ¿cómo puede alguien basar la teoría de una dieta en el tipo de sangre que había hace 40.000 años? Lo siento, no me cuadra.

Por otro lado, a esta dieta le veo la misma pega que a todas las demás dietas con nombre propio, restrictivas, y dietas milagro: generaliza. Da las mismas pautas para todos los que tengan el mismo grupo sanguíneo. Para mí, un gran error. Como he dicho en más de una ocasión, la dieta que has de seguir sólo puede tener un nombre, el tuyo propio. Tu dieta se ha de basar en tu edad, tu sexo, tu complexión, tu actividad, tu finalidad... Dos personas del mismo grupo sanguíneo pueden ser totalmente diferentes (sexos opuestos, pesos dispares, una muy activa y la otra sedentaria, una querer perder volumen y la otra ganar masa muscular...) por lo que no pueden llevar la misma dieta.

Con respecto a las incompatibilidades alimentarias, existen, y cada vez más. Consumir alimentos que son incompables con nuestro organismo va a hacer que nos sintamos mal, que tengamos hinchazón, molestias intestinales, diarreas, incluso pueden hacernos engordar e impedir que adelgacemos. Pero la solución a esto no es comprar el libro de d'Adamo y seguir su dieta. La solución es hacerse una analítica para saber exactamente qué alimentos no puedes tomar y dejar de tomarlos, así de sencillo.

Como veis, otra dieta que desaconsejo totalmente. Una dieta basada en suposiciones sin base científica alguna, una dieta muy restrictiva para algunos, una dieta que generaliza. ¿Me permitís un consejo? Si queréis una buena dieta, una que os funcione a la perfección, no gastéis vuestro dinero en libros, invertidlo en visitar a un buen nutricionista/endocrino. El os podrá decir exactamente qué comer, cómo, cuándo y en qué cantidades para que podáis lograr vuestro objetivo sin que vuestro organismo sufra lo más mínimo. J

lunes, 5 de enero de 2015

CONSEJOS PARA ELIMINAR LA PIEL DE NARANJA



¿Cuántas veces habéis mirado una fotografía o un/a modelo de pasarela y habéis pensado aquello de "ojalá yo tuviera unas piernas (o abdomen, o glúteo, o brazos...)así"? Casi cada día, ¿verdad?
Muchos pensaréis así al ver un abdomen bien marcado, otros porque hace poco que habéis empezado a entrenar y tenéis ganas de veros unos brazos y torso tonificados... Pero, estoy segura de que, la gra mayoría, lo piensa al ver una piel tersa sobre un músculo tonificado, sin flacideces, sin esa odiada piel de naranja.
Sí, la celulitis, ese problema tan común que hace que alguna parte de nuestro cuerpo luzca lleno de antiestéticos bultitos, es capaz de crearnos un gran complejo. Así que, hoy, he decidido decicar el post a daros unos sencillos consejos para hacer que esa celulitis vaya disminuyendo y nuestra piel se parezca cada vez más a la de un melocotón, y no a la de una naranja.
 

Ante todo, quiero dejar claro que la celulitis no es un problema exclusivo de las mujeres. Vale que más del 90% de los que la sufren son mujeres, pero eso no quiere decir que los hombres no la puedan sufrir. Son una minoría, pero también los hay con celulitis.
Seguro que ahora hay muchas mujeres preguntándose "y eso, ¿por qué?". Muy fácil, es cuestión de hormonas. Las mujeres segregamos progesterona y estrógenos. La primera potencia la acumulación de grasas y los segundos la acumulación de líquidos. Esto, sumado a las características del tejido adiposo femenino y su característica disposición, hace que nuestro cuerpo sea la cuna perfecta para este problema. A parte, he de decir que también tiene caracter genético, la podemos heredar de nuestros padres.
 
Por otro lado, tenéis que quitaros de la cabeza aquello de "tengo celulitis, tengo que adelgazar". No. Tener celulitis no es sinónimo de tener sobrepeso. Esa apariencia de piel de naranja no se da por culpa de grasa de más acumulada en el cuerpo, sino que es debida a la atrofia de los adipocitos (células encargadas de almacenar la grasa que nuestro organismo necesita para funcionar correctamente) por culpa de una mala microcirculación. Hay mucha gente delgada (e, incluso, muy delgada) que tiene piel de naranja.

Ahora un dato que creo que es interesante que sepáis: la celulitis no sólo se manifiesta en las caderas. Aunque este es su lugar favorito, también suele verse en los glúteos, en el vientre, en el interior de las rodillas y de los brazos y, aunque parezca increíble, en el cuello (dándose lo que se conoce como cuello de bisonte).

Lo malo de este problema no está sólo en la estética. Al crecer, estas células bloquean la circulación sanguínea (impidiendo la correcta oxigenación de los tejidos). También bloquean la circulación linfática (que se encarga de depurar nuestro organismo). Además, la presión que ejercen los líquidos estancados destroza los capilares que riegan las células adiposas y que se encargan de liberarlos del exceso de deshechos. Así, como veis, la celulitis crea una especie de círculo vicioso en nuestro organismo, ya que, al crecer las células adiposas se entorpece la circulación (tanto sanguínea como linfática), lo que hace que estas células no puedan vaciarse y crecen cada vez más.

Por desgracia, las casas cosméticas utilizan el gran complejo que crea este problema para lucrarse sacando carísimos productos que nos prometen arrancar el problema de raíz. Pero cuidado, eso no es así. Las cremas nos pueden ayudar un poco, sobre todo las que tienen efecto refrescante, pero no llegan a la raíz del problema. Todas las cremas se quedan a un nivel dérmico, es imposible que lleguen a tener ningún efecto en los adipocitos, situados a un nivel más profundo. Para lograr desacernos del problema, lo tenemos que atacar desde dentro.
Ante todo y sobre todo, revisad vuestra dieta. Intentad evitar consumir grasas saturadas y trans. Nuestro cuerpo no les saca ningún partido, por lo que las acumula.
También es muy importante que limitéis el consumo de sal, ya que favorece la retención de líquidos, algo que hará que aumente el problema que intentamos solucionar. Si sois de los que pensáis que la comida sin sal no vale nada, os invito a que cambiéis la sal por otros condimentos como el orégano, la albahaca, el ajo, el comino, el clavo... Las especias le dan un gran sabor a cualquier comida y tienen grandes propiedades. No tenéis por qué eliminar la sal de manera radical, podéis ir eliminándola progresivamente.
Algo que también deberíais reducir es el consumo de alcohol y café. Sobrecargan el hígado, por lo que se entorpece su función de filtro.

El azúcar, la bollería indrustrial, los dulces en general, son un cúmulo de calorías vacías que nuestro organismo acumula en forma de grasa. Si lo que queremos es vaciar nuestros adipocitos, debemos eliminar todo esto de nuestra dieta.
Lo que hemos de aumentar es el consumo de agua. Beber al menos dos litros durante el día va a ayudar a nuestro organismo a eliminar toxinas, por lo que éstas no se acumularán en nuestras células grasas. Además, tenéis que tener en cuenta que, si no le suminstramos la suficiente agua a nuestro organismo, éste retendrá la poca que le demos.
 
 
Como no, he de recomendaros que abandonéis la vida sedentaria. Una de las principales causas de la celulitis es el sedentarismo. Por muchas cremas que utilicéis y por mucho que os cuidéis la alimentación, si no realizáis ninguna actividad física la celulitis no desaparecerá nunca. Como he dicho en más de una ocasión, un músculo tonificado necesita más energía para realizar cualquier movimiento, por lo que ayuda a quemar esa grasa de más. Además, la actividad física activa los sistemas circulatorio y linfático, algo imprescindible para erradicar la celulitis.
Si os estáis preguntando ¿qué tipo de ejercicios son los mejores?, la respuesta es sencilla, los de resistencia: caminar a buen ritmo, correr a ritmo constante, ciclismo, natación... No es necesario que estéis mucho tiempo. Con una hora diaria es suficiente para que los músculos comiencen a quemar grasa y a tonificarse. Si os gusta trabajar en la sala de pesas, realizad series con poco peso a altas repeticiones para trabajar la zona afectada y nunca os saltéis el cardio (cinta de correr, elíptica, clase colectiva...).

Por último, si queréis acelerar más el proceso, podéis ayudaros de los masajes anticelulíticos. Pero, cuidado, no son unos masajes que os podáis dar vosotros mismos en casa. Buscad un centro donde haya alguien capacitado para darlos. Son masajes muy profundos (y dolorosos). Llegan al nivel de los adipocitos, los vacían y mueven el contenido hacia las linfas para que nuestro organismo lo expulse mediante la orina. También encontraréis tratamientos más punteros: laser, punciones... Pero, tened en cuenta que, sea cual sea, estos tratamientos no son una solución, sino una ayuda. Si no os cuidáis por dentro, cualquier cosa que os hagáis por fuera no servirá de nada.

Como veis son consejos sencillos: alimentación sana, buena hidratación y llevar una vida activa. Todo esto, sumado a la constancia y la paciencia, hará que desaparezca esa problemática piel de naranja de una vez por todas. Cambiad vuestros hábitos de vida por unos más saludables y, poco a poco, iréis notando la diferencia. J

viernes, 2 de enero de 2015

CONSEJOS PARA COMENZAR EN EL GIMNASIO CON BUEN PIE




Si de algo nos llena el comienzo de un año nuevo es de determinación. Todos nos sentimos como si todo comenzase de nuevo y, de repente, nos sentimos dispuestos a darlo todo por conseguir aquello que tanto deseamos: nuestros propósitos de año nuevo. Sí esa lista de "cosas a hacer" que hacemos cada año y de la que, la gran mayoría no logra ni la mitad.
 
Hoy voy a hablaros del propósito que, si no en cabeza, está en los primeros puestos de la lista de la gran mayoría de gente: "voy a apuntarme al gimnasio".

Os voy a ser sincera, me encanta que la gente decida ponerse en forma, porque, aunque muchos lo hacen por estética, sin darse cuenta se están regalando salud. Y, sí, me encanta ver colas de gente que se quiere apuntar al gimnasio, la sala de pesas y las clases llenas... Lo malo es que todo esto dura muy poco. Ese gran entusiasmo que nos mueve durante los primeros días del año desaparece pronto, y en muy pocos días, la mayoría de gente comienza a buscar excusas para no acudir a su cita diaria con el ejercicio: el frío, la falta de tiempo...

Mucha gente comienza a buscar este tipo de excusas cuando aparecen las primeras agujetas (muchos no se creen que las agujetas puedan llegar a ser tan molestas hasta que las sufren), otros deciden rendirse cuando, al cabo de un mes, no ven el físico que esperaban ver en el espejo, otros porque se aburren. Sea como fuere, deciden coger el camino equivocado, dejar el gimnasio.

Ya que intento promover la vida saludable y la actividad física es uno de los pilares para lograr llevar este tipo vida, voy a daros unos pequeños consejos para que, este año, llevéis a buen término este propósito.

El primero y, para mí, el más importante, sería que os fijaseis un objetivo a largo plazo. Pensad en los cambios que queréis que se produzcan en vuestro cuerpo: pérdida de volumen, tonificación, musculación... Lo que ha hecho que "apuntarme al gimnasio" sea uno de tus objetivos para este año.


Una vez tengáis esos objetivos claros, os voy a decir algo que a muchos no os va a gustar, pero que es totalmente cierto: es imposible lograr ninguno de esos objetivos en un mes.Sí, como lo leéis. Todos esos objetivos necesitan de un tiempo para que nuestro cuerpo se adapte y, una vez adaptado, comenzará, poco a poco, a reaccionar ante el ejercicio. Y no, con "un tiempo" no me refiero a un mes.

Así que os propongo que cambiéis el "me gustaría estar así para la boda de Fulatino en Marzo" por un "me gustaría llegar a estar así y quedarme así siempre". Lo primero siempre ha de ser la mentalidad. Eso es lo más importante, el resto llega solo.

Una vez tengáis vuestros objetivos claros y os mentalicéis de que lograrlos no va a ser cuestión de unas semanas, tenéis que buscar un buen gimnasio. Lo mejor que podéis hacer es buscar un gimnasio que os convenga, no sólo económicamente (que no sea muy caro, que tenga buenas ofertas...), sino que, además, esté cerca de vuestra casa o de vuestro trabajo. El hecho de tenerlo cerca hará que no suponga un esfuerzo extra el desplazarse hasta allí cada día.

Por supuesto también tenéis que tener en cuenta los horarios de apertura y cierre, y los horarios a los que podéis asistir. Si sólo podéis asistir a medio día y el gimnasio más cercano y con las mejores ofertas cierra durante ese horario o no oferta las actividades que buscáis, tendréis que buscar otro.

Cuando vayáis a pedir información, informad de vuestros objetivos y de si tenéis pensado trabajar sólo en la sala de pesas, hacer sólo actividades colectivas o intercalar unos días de actividades con otros de pesas. Con la información que os den, haceos un planning semanal. Un planning en el que cada día habrá una hora reservada al gimnasio (la hora que más os convenga). Una hora que ha de ser intocable. Obligaos a no dejar que nada ni nadie os toque esa hora durante el primer mes y veréis como, a partir de ahí, no os supondrá ningún esfuerzo.

Llegados a este punto, una vez entráis por primera vez en el gimnasio, relajaos. No es tan difícil como parece y no hay que ser un experto para hacer nada. Sólo tenéis que perder el miedo a preguntar.

Si empezáis en la sala de pesas, buscad al monitor. Si no lo encontráis, no empecéis por vuestra cuenta. Preguntad, seguro que alguien os sabrá decir por dónde anda. Seguro que os cruzaréis con socios que, por el mero hecho de llevar entrenando años, se crean en condiciones de aconsejaos lo que tenéis que hacer. No les hagáis caso. Llevan muchos años entrenando, sí, pero sólo se entrenan a sí mismos, nunca han entrenado a personas que puedan tener unas necesidades distintas. Además, con el tiempo, se pierde la noción del peso, y lo que para ellos puede ser una mancuerna de poco peso, a vosotros os puede suponer una lesión el primer día de gimnasio por manejar demasiado peso.

Lo dicho, buscar al monitor de sala. Contadle que es vuestro primer día y cuáles son vuestros objetivos. Y, sobre todo, contadle si tenéis algún tipo de patología o lesión. El monitor os dirá qué tenéis que hacer, qué peso tenéis que mover en cada ejercicio y cómo lo tenéis que hacer para notar el trabajo donde lo tenéis que notar y no empeorar las lesiones/patologías que pudiéseis tener.

También es el monitor el que os ha de corregir la técnica de ejecución. Si algún socio veterano se acerca y os corrige un ejercicio, no le hagáis caso a ciegas. Muchos de los que llevan tiempo entrenando tienen vicios adquiridos muy difíciles de corregir y creen que si no trabajas exactamente como ellos no lo estás haciendo bien. Si esto os pasase, acudid al monitor de sala para que os mire la ejecución, a ver si es verdad que la tenéis que corregir.

Lo dicho, el cuerpo necesita un periodo de adaptación, así que tenéis que empezar a trabajar con poco peso. Seguro que el primer día pensaréis "podría mover mucho más peso", pero no lo hagáis. Quedaos con el peso que os indique el monitor. No os fijéis en el peso que mueven los veteranos ni os sintáis ridículos por mover mucho menos que ellos. Pensad que todos ellos también tuvieron que comenzar en el gimnasio y todos empezaron con los pesos con los que empecéis vosotros. Creedme, mover demasiado peso antes de tiempo puede provocaros lesiones muy graves.

En resumen, en la sala de pesas es el monitor el que tiene los conocimientos para hacer que podáis lograr vuestros objetivos. Hacedle caso y, poco a poco, con paciencia y perseverancia lograréis ver los cambios que deseáis.

Si, por el contrario, preferís hacer actividades colectivas, el primer consejo que os voy a dar es que hagáis un planning variado. No busquéis sólo una clase. Hay gente que busca única y exclusivamente la clase de moda. Pensad que, si hacéis todos los días lo mismo, vuestro cuerpo se acostumbrará enseguida y no reaccionará como esperáis. Probad todos los tipos de actividades que ofrezca el gimnasio. Igual os sorprendéis y la que buscabais por estar de moda es la que menos os gusta de todas.

Haceos una idea de cada actividad y haceos un planning desechando aquellas que no os hayan gustado nada. Veréis como, dándole variedad a vuestras actividades, vuestro cuerpo reaccionará mejor y las semanas os pasarán volando porque lo pasaréis en grande.

Eso sí, vuestro primer día hablad con el instructor. Comentadle que es vuestro primer día y, sobre todo, si tenéis algún tipo de lesión y/o patología. Dependiendo de vuestra situación el instructor os dará unas opciones para que podáis realizar la clase notando todos los beneficios de la actividad sin acrecentar las molestias de esas posibles patologías.

Algo muy común y que hace que mucha gente se niegue a probar las clases, o que abandone demasiado pronto, es pensar que "todo el mundo me está mirando". No. Eso no es así. Perded esa vergüenza porque sólo el instructor os va a mirar durante la clase. Algo natural, ya que es él el que tiene que guiaros y enseñaros la actividad. Pero el resto de socios, ni miran ni se ríen de los demás. Tened en cuenta que todos los que entran en la sala de actividades han pasado por esos primeros días de sentirse patos al lado de los demás.

Tenéis que intentar entrar en la sala de actividades con el objetivo de disfrutar de la música y divertiros con la gente que entra. Os sorprenderéis de lo poco que tardáis en moveros como los que llevan más tiempo. Veréis como, así los resultados llegan solos.

Como veis, no es difícil llevar a buen término vuestro propósito de año nuevo, sólo tenéis que ser pacientes, ser constantes y disfrutar de esa hora de gimnasio que, pronto os daréis cuenta, es una hora que os hará sentir cada vez mejor. Os propongo una última cosa: cambiad una palabra del objetivo que os habéis propuesto. Transformad el "voy a apuntarme a gimnasio" por "voy a IR al gimnasio". No hay mejor propósito que invertir una hora al día en la salud de uno mismo, así que, ¿a qué esperáis? ¡Empezad ya! J

miércoles, 31 de diciembre de 2014

FLEXIÓN DE FEMORAL CON TRX. GRAN EJERCICIO PARA GLÚTEOS E ISQUIOTIBIALES


Seguro que todos, o, al menos, la gran mayoría, están de acuerdo conmigo cuando  afirmo que la zona de los glúteos es la más mirada (y, en ocasiones, admirada) del cuerpo.
Tanto si nos gusta como si no, estoy segura de que todos hacemos posturas imposibles ante el espejo para mirar nuestros glúteos, para ver si empiezan a notarse los cambios que han de llegar gracias al entrenamiento, para ver cómo nos sienta la ropa… Si, además, no nos gusta esta parte de nuestro cuerpo, miramos los glúteos ajenos en busca del que deseamos tener, en parte para motivarnos a seguir entrenando con fuerza y en parte con envidia.
Pero, cuidado, que esto ya no es exclusivo en las mujeres. Cada vez más hombres prestan atención a esta zona de su cuerpo. Por fin se están dando cuenta de que un cuerpo tonificado de cintura para arriba y abandonado de cintura para abajo (lo que yo llamo cuerpo raqueta) no gusta.
Así, cada vez veo más gente, tanto hombres como mujeres, machacando los glúteos en el gimnasio, preguntando por ejercicios nuevos, ansiosos por probar cualquier ejercicio o variante que les ayude a dar ese empujón que buscan a esa zona.

Es por esto que hoy he decidido hablaros sobre la flexión de femoral con TRX, un ejercicio que no sólo va a ayudaros a tonificar el glúteo de una manera distinta, sino que, además, os va a hacer trabajar los isquiotibiales (músculos de la parte de atrás de los muslos). De manera que acabará transformando vuestro perfil, lo convertirá en un perfil lleno de curvas, con un glúteo alto y redondeado y unos isquiotibiales bien tonificados.
A parte de todo esto, hemos de tener en cuenta que, al ser un trabajo en suspensión, también se trabajan los estabilizadores de la columna y la faja abdominal (no sólo el recto abdominal, sino también los oblicuos y los transversos) para hacer que nuestro cuerpo mantenga la posición correcta durante la ejecución. Así, no sólo tonifica la pierna y el glúteo, sino que también hace lo propio con el abdomen.
Lo mejor de todo es que es un ejercicio muy sencillo de realizar. Eso sí, sencillo no significa suave, que conste. Probadlo y veréis como es un ejercicio bastante intenso.
PASO 1

Túmbate decúbito supino (boca arriba), con los brazos extendidos al lado del cuerpo y coloca los pies en las manillas del TRX. Pon los pies en flexión dorsal (lo que se conoce como “en flex”) y presiona con los talones contra las manillas hacia abajo, así lograrás más seguridad.
Desde esta posición, sin relajar los pies en ningún momento, contrae bien el abdomen y eleva la cadera hasta que se forme una línea recta entre tus hombros y tus pies.
Si notas que en esta posición te es difícil mantener la estabilidad, puedes abrir los brazos en cruz para tener así una mayor base de apoyo hasta que tus músculos estabilizadores se tonifiquen lo suficiente como para realizar el ejercicio con los brazos cerrados.
PASO 2

Desde la posición anterior, empuja con los talones hacia la cadera. El movimiento ha de ser suave y controlado. No hay que dejar que el cuerpo se balancee, se tiene que realizar con el cuerpo totalmente estable. Para ello hay que mantener el abdomen contraído en todo momento y trabajar sin prisas. Si intentáis hacer el movimiento demasiado rápido perderéis estabilidad, lo que hará que no consigamos nuestros objetivos, sino que, además, puede provocarnos lesiones.
Desde aquí, volveremos suavemente y manteniendo la estabilidad del cuerpo a la posición inicial. El movimiento siempre se realizará empujando con los talones.
Como veis es un ejercicio sencillo de realizar. Y, como notaréis, es un ejercicio intenso. Eso sí, no hemos de olvidarnos de trabajar siempre con seguridad. Para lograr los beneficios de los que os he hablado se ha de ejecutar de manera correcta. Así, no dejéis que vuestra cadera baje durante el ejercicio. Mantened en todo momento esa línea que habéis dibujado entre vuestros hombros y vuestros tobillos. Si vuestra cadera baja por debajo de esta línea, significa que no estáis apretando el abdomen lo suficiente y, además, puede provocaros lesiones lumbares.

También es muy importante que mantengáis la mirada en el techo durante toda la ejecución. Mover la cabeza cuando se realiza este tipo de ejercicios puede ocasionar problemas cervicales.
Por último, si lleváis ya un tiempo realizando este ejercicio y veis que ya no supone grandes retos, os propongo una variante en la que trabajaréis cada pierna de manera aislada.
Esta variante parte de la misma posición inicial, pero en lugar de llevar los dos pies hacia la cadera, se dejará una pierna en posición inicial y empujaremos con el talón contrario hacia la cadera. Así se irán alternando primero una pierna y después la otra. Con esta variante no sólo haremos el trabajo más duro para nuestros isquiotibiales y glúteos, también aumentaremos el trabajo tanto de la faja abdominal como de los estabilizadores de la columna.


Como veis, la flexión de femoral con TRX no es sólo un ejercicio sencillo, sino que también es efectivo. Un ejercicio que puede ayudarnos a conseguir esos resultados que buscamos. Incluidlo en vuestra rutina de pierna y de glúteo (2 veces por semana) y veréis como os da ese empujoncito que esperáis. J

lunes, 29 de diciembre de 2014

TRUCOS PARA ALIVIAR EL ESTREÑIMIENTO


Seguro que, si lo pensáis bien, habéis tenido más de una etapa de estreñimiento. E incluso puede que ahora mismo estéis sufriéndolo, con todas las molestias que ello conlleva.
En los últimos días, son varias las personas que me han preguntado por este tema: “¿por qué hay épocas en las que voy mejor y otras en las que voy peor?”, “¿qué puedo hacer para aliviarlo?”.
Por eso el post de hoy lo dedico a este trastorno que afecta al doble de mujeres que de hombres, el estreñimiento. Voy a comentaros por qué suele producirse y a daros pequeños consejos para aliviarlo.
Para comenzar, tenéis que saber qué causas provocan estreñimiento. A no ser que seáis del porcentaje de la población que sufre estreñimiento crónico desde que nace (una minoría), tenéis que tener bien claro que somos nosotros los que nos provocamos este trastorno, ya sea porque llevamos una alimentación inadecuada, porque llevamos un estilo de vida sedentario o por lo que se conoce como “negligencia a la llamada”.
Paraos un momento a pensar qué es lo que os provoca este trastorno. Sólo teniéndolo claro le podréis poner solución. Pensad en vuestro modo de vida. Seguro que muchos de vosotros vivís estresados y no sois capaces de buscar ni un minuto para vosotros mismos: preparar el almuerzo para los niños, llevarlos al colegio, trabajar (en muchas ocasiones cubriendo responsabilidades que no os pertenecen), recoger a los niños, llevarlos a las actividades extraescolares, preparar la cena… La gran mayoría va tan estresada que, cuando sienten la necesidad de ir al baño, deciden posponerlo para “cuando tenga tiempo”. Sí, mucha gente es incapaz de dedicarle a su cuerpo los minutos que necesita para estar bien.

Esto es lo que llamamos “negligencia a la llamada”: cuando nuestro cuerpo tiene necesidad de evacuar pero no le hacemos caso. Pensad que nuestro organismo trabaja a un ritmo. Si lo dejamos trabajar a su ritmo regular, todo irá bien. Si no le hacemos caso, le estamos obligando a frenar su ritmo, por lo que cada vez irá más lento y tendremos más problemas de este tipo.
Mi consejo, el único que se puede dar en este caso: en cuanto sintáis la necesidad, id al baño. No frenéis el ritmo de vuestro organismo. Además, como he mencionado, nuestro cuerpo funciona a un ritmo regular. Así que, si todos los días nos levantamos a la misma hora y desayunamos a la misma hora, iremos al baño a la misma hora. Veréis que, aun siendo de los que tienen cada minuto del día programado, es fácil saber qué momento del día habéis de reservar.

Algo muy asociado al estrés también es la alimentación. No le dedicamos tiempo a la cocina. Comemos cualquier cosa a cualquier hora, lo que hace que nuestro organismo pierda su ritmo natural. Sacad el tiempo para comer bien, de manera regular. Intentad cocinar vosotros vuestros alimentos para saber qué es lo que coméis y cómo. Y, sobre todo, comed de manera regular. Es aconsejable que nuestro organismo no esté más de cuatro horas en ayunas. Si os es difícil comer cuando toca porque estáis en la oficina, llevaos una fiambrera con fruta pequeña para poder ir picando sin moveros cuando os toque comer.

Cómo no, si sois de los que sufrís estreñimiento por culpa de la alimentación, os he de aconsejar que aumentéis la ingesta de alimentos ricos en fibra (frutas, verduras, arroz integral…) y que disminuyáis la de productos refinados (bollería industrial, azúcares, harinas blancas…). También es muy importante que os fijéis en vuestro consumo de agua. Mucha gente consume menos de un litro de agua al día. Si no bebéis la suficiente cantidad de agua, los residuos que creará vuestro organismo serán secos y duros, por lo que costarán más de movilizar y expulsar. Forzaos a beber 2 litros de agua al día, en pocos días notaréis un gran cambio.

Si, por último, sois de los que sufrís estreñimiento por culpa de una vida sedentaria, el consejo es muy fácil: ¡moveos!
Voy a volver al caso de la gente que no tiene tiempo para apuntarse a un gimnasio y hacer acudir una hora al día. Este no es motivo para no hacer ejercicio. Si trabajáis en la misma ciudad en la que vivís, intentad no coger el coche para ir a trabajar, dejad de coger el ascensor para todo y comenzad a utilizar las escaleras, en vuestros días libres, haced caminatas a un buen ritmo, o trotad suavemente, o montad en bicicleta, o id a una piscina y haced unos largos… Hay cientos de actividades, y todas se pueden hacer con niños pequeños, no hay excusas para quedarse en casa un día libre.
Realizando estos pequeños cambios de hábitos notaréis no sólo que os ponéis en forma, sino que vais mejor al baño. El ejercicio físico no sólo activa los sistemas cardiovascular y muscular de nuestro organismo, también activa el digestivo. Intentadlo y notaréis la diferencia.

En relación a este punto, hay gente que me ha preguntado si hay ejercicios específicos que se puedan realizar en casa y que ayuden a aliviar el estreñimiento. Por supuesto, sólo tenéis que tumbaros y hacer una tabla de abdominales.
Sí, como lo leéis. Trabajar abdominales no sirve sólo para lucir un vientre tonificado y marcar el famoso pack de seis (six pack). Los ejercicios abdominales activan toda la musculatura del vientre, zona en la que se localizan los diferentes órganos digestivos. Así, estos ejercicios ejercen una fuerza sobre los órganos y hacen que se muevan, agilizando la movilidad de las heces a través del intestino.
Está comprobado que las personas que realizan ejercicios abdominales de manera habitual tienen menos problemas de estreñimiento que los que no los suelen hacer.
Además, hacer abdominales regularmente mejora la asimilación de los alimentos y el aprovechamiento de los nutrientes, ya que los alimentos se asimilan mucho mejor en un intestino limpio.

Así que, ya sabéis, si tenéis cinco minutos, haced unos abdominales. Os sirve cualquier tipo de ejercicio: crunch, elevación de piernas, twists, plancha de pilates… Siempre que esté bien ejecutado. Recordad que los movimientos no han de ser exagerados (el rango de movimiento del abdomen es muy corto) y que os tenéis que concentrar en no mover la cabeza, sino sólo el abdomen. No os empeñéis en hacer 200 abdominales al día, no os servirá para nada. Estoy segura de que, la gran mayoría de los que aseguran hacer tal número de abdominales, realizan más del 80% con los músculos del cuello y el trapecio, no con los del abdomen. Nos interesa movilizar el abdomen, así que haced unas 15 ó 20 de cada tipo (cruch, twist, elevación de piernas) bien hechas y será mucho más efectivo a todos los niveles.
También hay estiramientos que podéis realizar en casa unos minutos al día y que os ayudarán con este problema:
-Flexión hacia delante: no sólo estiran los músculos posteriores del cuerpo y desbloquean el sistema nervioso autónomo haciendo que nos relajemos, también previenen contra trastornos digestivos, gastritis, estreñimiento, escoliosis, ansiedad, insomnio y nos ayudan a regular la acción cardiaca y la tensión arterial.


Podemos realizar este estiramiento de pie con los pies juntos, dejándonos caer hacia adelante y relajándonos en el punto en el que notemos el estiramiento. Para hacerlo correctamente, hemos de empujar con la cadera hacia arriba mientras relajamos el resto del cuerpo. Es muy importante que no se hagan rebotes para intentar llegar más abajo. Nunca forcéis un estiramiento. Donde notéis que vuestro cuerpo estira (sin sentir dolor) relajaos.
También lo podemos realizar sentados con una pierna flexionada. Para hacerlo correctamente, empujaremos con el pecho hacia el pie de la pierna que dejamos alargada. No se trata de ir hacia abajo, sino hacia delante. Empujad con la cadera hacia atrás y con el pecho hacia delante teniendo la sensación de que vuestra espalda se alarga. No intentéis llegar muy lejos, escuchad a vuestro cuerpo y relajaos donde sintáis un estiramiento cómodo.
-Torsiones: esta posición de Yoga es excelente para prevenir la escoliosis, el lumbago y la ciática entre otros trastornos. También procura un masaje profundo de las vísceras abdominales, previenen la indigestión, el colon irritable, las hemorroides y el estreñimiento.

Hay varias maneras de realizar las torsiones (de pie, sentados, tumbados decúbito supino), pero, de entre todas, siempre recomiendo las torsiones tumbados decúbito supino (boca arriba), ya que para realizar una torsión correctamente nuestra espalda ha de estar perfectamente colocada (posición neutra). Ya que vais a realizar este ejercicio en casa y no tendréis a un instructor que os diga cómo está vuestra espalda y la recoloque, lo más cómodo es tumbarse con los brazos en cruz y dejar caer las piernas a un lado manteniendo los dos hombros en contacto con el suelo. Desde esta posición dirigid la mirada al lado contrario de vuestras piernas, así estiraréis cada músculo intervertebral.
Lo ideal sería que realizaseis estos ejercicios una o dos veces al día y que, al terminar os hicieseis un pequeño masaje abdominal para acabar de favorecer el tránsito. Es muy sencillo: realizad círculos en vuestro abdomen de derecha a izquierda (dirección del tránsito intestinal). Los círculos han de comenzar en la espina ilíaca (hueso de la cadera) derecha, subir hacia las costillas, seguir la forma de las costillas y bajar hasta la espina ilíaca izquierda. No dejéis que esos círculos sean una caricia, realizadlos con una presión moderada para hacer que se activen vuestros intestinos.


Como veis, os propongo unos trucos sencillos y fáciles de seguir. Comed correctamente, bebed la suficiente cantidad de agua y aparcad el sedentarismo. Seguid estos consejos, intentad sacar unos minutos, aunque sea antes de acostaros, para realizar estos estiramientos y automasajearos el abdomen. Notad qué es lo que pasa en vuestro cuerpo y contadme las diferencias. J