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lunes, 26 de enero de 2015

ABDOMINALES HIPOPRESIVOS. MUCHO MÁS QUE PERDER CENTÍMETROS DE CINTURA


Hay un método que ha ganado fama en los últimos años por su gran capacidad de reducir el diámetro de la cintura y ayudar a tonificar y aplanar el vientre en poco tiempo. El método hipopresivo.
Sí, son muchos los que buscan centros especializados en este método. Su sueño, lucir un vientre más plano. Pero pocos saben que los hipopresivos hacen mucho más que aplanar el vientre. Hacen, y mucho, por nuestra salud. Hoy os voy a hablar de este método, de cómo surge, de todas sus ventajas para la salud y de quiénes no pueden realizarlo.
El método hipopresivo fue creado por Marcel Caufriez, Doctor en Ciencias de la Motricidad y especializado en rehabilitación. Dada su dedicación a la reeducación uro-ginecológica, se dio cuenta de que los abdominales tradicionales perjudicaban el suelo pélvico en el post parto. La presión que realiza este tipo de ejercicios sobre las vísceras, hace que se acentúen los problemas de incontinencia urinaria, los prolapsos vaginales, las diástasis (separación abdominal), y demás. Así, fue creando este método para que las mujeres que acababan de ser madre pudiesen recuperar la forma sin esa presión tan dañina.
A partir de ahí, se ha descubierto que tienen diversas aplicaciones tanto en el ámbito de la salud, en el de la prevención y en el del deporte. Así es, con este método no sólo pierdes centímetros de cintura y ganas tonicidad en el abdomen. Estos ejercicios van a recolocar tus órganos internos en su lugar (debido a la gravedad, el estilo de vida, las malas posturas…, caen un poco), y van a hacer que la musculatura de la faja abdominal y del suelo pélvico recuperen su función original, la de sujetar estos órganos para que no caigan y evitar así graves problemas de salud.

Aunque aparentemente los ejercicios hipopresivos son fáciles de realizar, no lo son. No se trata simplemente de “meter barriga”, como muchos piensan. Son ejercicios que se realizan en apnea espiratoria, es decir, sin gota de aire en los pulmones. Además hay que saber cómo y en qué posición hacerlos. Dependiendo de tu estado y tus objetivos, deberás realizarlos de una manera u otra. Así que, el mejor consejo que os puedo dar es que no busquéis por Internet cómo realizarlos. La red no sabe qué nivel de control respiratorio tenéis, ni sabe si estáis ejecutando los ejercicios correctamente cuando los hacéis. No os puede corregir. Y, eso si, estos ejercicios mal ejecutados tienen un efecto totalmente contrario al que tienen si los ejecutas correctamente. Así que, ya sabéis, acudid a un centro especializado. Allí os evaluarán y os enseñarán la técnica correcta para vosotros. Os supervisarán durante las primeras semanas y, una vez aprendida la técnica la podréis realizar por vuestra cuenta o apuntaros a clases grupales. Sólo realizándolos correctamente notaréis todos sus beneficios:
-                     Recupera y tonifica tras el parto: éste es el principal motivo por el que se crearon estos ejercicios. Tras un embarazo, el cuerpo tiene que recuperar su estado normal. Digamos que se ha de readaptar: la faja abdominal ha de volver a tonificarse y el suelo pélvico a de volver a tener el mismo tono que tenía antes del embarazo.
Tras el parto, muchas mujeres notan una pérdida de tono tanto en la faja abdominal como en la musculatura vaginal. Esto último les ocasiona serios problemas. Con estos ejercicios no sólo se fortalece la faja abdominal (devolviendo a la mujer un vientre plano y tonificado), sino que también, y más importante, tonifica el suelo pélvico devolviéndole sus funciones (sujeción de los órganos internos).

-                     Mejora la salud de nuestra espalda: el efecto de succión y pérdida de presión que se genera dentro de la cavidad abdominal cuando se realizan estos ejercicios, tiene un efecto de tracción sobre los discos intervertebrales. Así, bien combinados con otros ejercicios complementarios, pueden ayudar a tratar problemas de la columna lumbar, como hernias, entre otros.
-                     Ayuda contra la incontinencia urinaria: al tener un mayor tono muscular, la mujer llega a tener un control urinario más rápido y efectivo. Con esto también se disminuye la posibilidad de sufrir otros problemas derivados de la incontinencia, como infecciones urinarias repetitivas.
-                     Mejora el rendimiento deportivo: realizando este tipo de ejercicios de una manera regular, no sólo se adquiere una mayor consciencia corporal. También se aumenta la capacidad diafragmática, pulmonar y torácica. Así, se mejora el rendimiento deportivo, sobre todo en deportes donde hay un importante componente aeróbico (natación, atletismo…).

-                     Reduce centímetros de cintura en poco tiempo: así como los abdominales clásicos se centran en el recto abdominal (ese deseado six-pack), los hipopresivos se centran en los transversos y los oblícuos. Esto es más efectivo para reducir esos centímetros que tanto nos molestan en la cintura. Además, tienen la ventaja de no forzar ni dañar la columna lumbar.
-                     Mejoran la vida sexual: la musculatura del suelo pélvico está íntimamente relacionada con la función sexual, tanto femenina como masculina. Eso sí, por la complejidad del aparato genital femenino, los beneficios se hacen más evidentes en la mujer.
Como veis, no son pocos los beneficios que se obtienen de este tipo de ejercicios. Ahora bien, mucho cuidado. Al igual que son muy aconsejables para las mujeres que acaban de ser madres, están totalmente contraindicados para aquellas mujeres que están embarazadas y para las que están intentando quedarse. Ni la presión negativa ni el hecho de trabajar en apnea espiratoria son buenos en estos casos.
Precisamente, es el hecho de trabajar en apnea espiratoria lo que hace que estos ejercicios tampoco sean nada aconsejables para las personas hipertensas.


Eso sí, si no estáis dentro de estos dos casos y queréis reducir centímetros de cintura, tonificar el abdomen y notar todos los beneficios de realizar este tipo de ejercicios, ¿a qué esperáis? Buscad un centro especializado, poneos en manos de profesionales cuanto antes y disfrutad de esta manera tan distinta de mejorar vuestro cuerpo y vuestra salud. J

lunes, 8 de diciembre de 2014

CONSEJOS PARA ACELERAR EL METABOLISMO


Seguro que muchos de vosotros conoce a alguien que, por más que coma, no engorda. Seguro que también conocéis a los que engordan con tan sólo mirar la comida. Los primeros viven despreocupados, comen lo que quieren, cuando quieren, en las cantidades que quieren y presumen de no engordar porque “tengo el metabolismo rápido”
Los segundos se desesperan probando dietas, comiendo cada vez menos, intentan hacer deporte pero, al ver que los resultados no llegan en el tiempo que desean, acaban abandonando. Muchos de ellos oyen de boca de su médico aquello de “eres de metabolismo lento” y se rinden, toman esta afirmación como si fuese el nombre de una enfermedad que van a padecer toda la vida y caen en el peor círculo vicioso que existe, el del sedentarismo: como su metabolismo es lento creen que no van a ver resultados y entonces “¿para qué hacer ejercicio?, si igual voy a engordar, ¿para qué comer bien?"... Así, se ven cada vez peor, se desmotivan cada vez más, se gustan cada vez menos y cada vez tienen menos ganas de hacer nada.
Como ya os comenté hace un tiempo, el sedentarismo es muy peligroso, ya que favorece la aparición de enfermedades coronarias, diabetes tipo II, etc. Además, he de añadir que el estilo de vida sedentaria hace que el metabolismo se haga todavía más lento.
Pues bien, el post de hoy es para todos esos que tienen el metabolismo lento. Voy a intentar que veáis que lo que os pasa, en la mayoría de los casos, no es una enfermedad, es un efecto. Sí, paso a paso, haciendo las cosas bien, podéis eliminar la causa y acelerar vuestro metabolismo. Sólo necesitáis paciencia y fuerza de voluntad.
Para empezar, ¿sabéis lo que es el metabolismo? Es necesario que lo sepáis para poder entender el cómo se acelera. Básicamente, el metabolismo (metabolismo basal) es la cantidad de energía que nuestro cuerpo utiliza estando en reposo absoluto, es decir, la energía que nuestro cuerpo consume simplemente para mantenerse vivo. Se dice que el metabolismo es lento cuando esa energía es muy baja.

Ahora una gran pregunta: ¿cuáles son las causas que ralentizan el metabolismo?
Hay varias razones por las que un metabolismo puede hacerse cada vez más lento. Si veis que comiendo lo mismo de siempre aumentáis volumen y que cada vez os cuesta más quemar grasa, lo primero que tenéis que hacer es ir a que os hagan una analítica. Como he dicho antes, en la mayoría de los casos tener un metabolismo lento no es una enfermedad, pero siempre cabe la posibilidad de que sufráis hipotiroidismo, enfermedad que surge cuando la glándula tiroides (encargada de regular el gasto calórico y el metabolismo) no funciona correctamente. Lo bueno es que es fácilmente reversible. Siguiendo el tratamiento médico adecuado el funcionamiento de esta glándula se regula, con lo que vuelve a regularse el metabolismo.
Si ésta no es la causa por la que vuestro metabolismo se ha vuelto lento, podríais tener alguna intolerancia o alergia alimenticia. Las alergias y las intolerancias hacen que las digestiones sean malas, lo que, se ha comprobado, ralentiza el metabolismo. Mi consejo es que os hagáis la prueba de la intolerancia, a ver si estáis consumiendo algún producto que no deberíais de comer. No seáis reticentes a hacerlo simplemente porque “siempre he comido lo mismo y me ha sentado bien”, muchas intolerancias y alergias salen de repente. Así, igual un tomate, o un vaso de leche, que siempre os ha sentado bien, puede pasar a haceros daño de una semana para otra.
Pero bueno, he de admitir, que en muchos casos, las causas no son orgánicas, sino que las provocamos nosotros. El hecho de comer demasiado rápido, de no practicar ningún tipo de actividad física o de no beber la suficiente cantidad de agua puede provocar (y provoca) que el metabolismo se ralentice.
Una vez sabemos lo que hace que nuestro metabolismo no funcione a la velocidad adecuada, sólo tenemos que ponerle solución. Como he dicho antes, eliminar la causa. Si estáis en los dos primeros casos, es muy fácil: en el caso de hipertiroidismo sólo hay que seguir el tratamiento médico, en el caso de alergia o intolerancia sólo hay que dejar de consumir lo que os haga daño. Ahora, si sois vosotros los que lo estáis provocando con vuestros malos hábitos, hay que ponerse manos a la obra y cambiarlos.

Lo primero que hay que hacer es cambiar los hábitos alimenticios. Muchos de vosotros, cuando veis que ganáis volumen aunque comáis poco, optáis por la opción de comer cada vez menos, o caéis en la tentación de las peligrosas dietas milagro. Gran error. Como he explicado en más de un post, cuanto menos se come más grasa se acumula. Deberíais comenzar a comer, como mínimo, cinco veces al día. No sólo controlaréis mejor lo que coméis, sino también cuánto coméis, ya que al comer más seguido desaparece la ansiedad que aparece cuando hacemos que nuestro cuerpo pase demasiadas horas en ayunas. Además, el proceso digestivo necesita cierta cantidad de energía para llevarse a cabo, por lo que si hacemos que trabaje más, activaremos nuestro metabolismo. Eso sí, no se trata de comer cinco veces al día a base de fritos, comidas basura, dulces y demás. Se trata de llevar una dieta sana y equilibrada.
Lo mejor que podéis hacer a este respecto es poneros en manos de un buen nutricionista/endocrino. Nadie mejor que un experto en nutrición os va a poder aconsejar sobre qué comer y cuándo. Ellos os dirán las cantidades de alimento que debéis tomar y el tiempo que ha de pasar entre cada ingesta. Veréis como, siguiendo la dieta adecuada, vuestro organismo comienza a reaccionar. Además, estos profesionales os harán un seguimiento y os irán cambiando la dieta conforme vuestro metabolismo se vaya regulando y vayáis cambiando vuestros hábitos.

Eso sí, dentro de la dieta que te aconsejen, asegúrate de beber el agua suficiente. El agua es vital para nuestro organismo, sin ella no funcionan bien ninguno de nuestros sistemas. Así, si bebemos poco agua estos sistemas dejan de funcionar correctamente, por lo que van frenando su actividad. Seguro que habéis adivinado el efecto que esto tiene: nuestros sistemas están cada vez más parados por lo que cada vez gastamos menos energía (hemos hecho que nuestro metabolismo se vuelva lento).
Mi consejo es que bebáis al menos dos litros de agua al día. Igual muchos pensáis que es demasiado, pero no lo es, es lo necesario para nuestro cuerpo. Los que no estéis acostumbrados a beber mucha agua lo veréis imposible, pero no lo es, hacedlo. Al principio os notaréis hinchados, pero en pocos días notaréis que esa hinchazón desaparece e iréis notando como vais perdiendo esa grasa que tan poco os gusta (el agua ayuda a eliminar toxinas que favorecen la acumulación de grasa).
También es importante que durmáis bien. Intentad dormir cada noche entre seis y ocho horas. Se ha comprobado que no dormir ralentiza el metabolismo de manera considerable.

Por último, voy a hablar de otro error que se suele cometer, para mi uno de los más graves. Normalmente, cuando os ponéis a dieta pensáis que es suficiente y no hacéis nada más. Mal. Vale, siguiendo una dieta adecuada perderéis peso y volumen, en un principio se supone que ese es el objetivo. Pero hay que tener en cuenta que tan solo con la dieta una buena cantidad del peso que perdáis es muscular, perdéis músculo, no sólo grasa. Además, si el problema es que tenéis el metabolismo lento, os costará más quemar grasa.
Como he dicho antes, para poder salir del círculo vicioso en el que se puede llegar a entrar por culpa de un metabolismo lento, hay que cambiar de hábitos. Al igual que es importante cambiar los hábitos alimenticios, es muy importante que añadáis actividad física en vuestra rutina diaria.
Cuidado, mucha gente piensa que al tener un trabajo físicamente exigente ya hace lo suficiente, pero no. Por muy exigente que sea, vuestro cuerpo está acostumbrado a esa actividad, no le supone ningún “esfuerzo”, por decirlo de alguna manera. Para lograr darle ese pequeño empujón a vuestro metabolismo, tenéis que buscar una actividad extra. Mi consejo es que realicéis algún tipo de tonificación. Buscad que vuestros músculos crezcan (no, no estoy hablando de culturismo). Si hacemos que nuestro cuerpo se tonifique, nuestro organismo va a necesitar más energía para moverlo, lo que hace que el metabolismo se acelere.


Como veis son consejos fáciles. Seguidlos y veréis como salís del círculo vicioso del metabolismo lento y entráis en otro mucho mejor: el círculo vicioso de la vida sana. Un círculo en el que, cuando entras, comienzas a sentirte y a verte cada vez mejor, te motivas cada vez más, tienes cada vez más ganas de moverte... Un círculo en el que, si entras, verás que no querrás salir.  J

lunes, 8 de septiembre de 2014

MUJERES EN EL GIMNASIO. MITOS Y TÓPICOS.


Es incontable en número de mujeres que pasan cada día por el gimnasio a pedir información para apuntarse, y más ahora que ya ha va acabando el verano. Casi el 100% de vosotras tiene una finalidad común, adelgazar.
Muchas os acabáis apuntando. ¡Enhorabuena! El primer paso para conseguir vuestro objetivo, el paso más difícil, ya está dado. Ahora, una vez que ya sois socias del gimnasio todas hacéis las mismas preguntas y tenéis los mismos miedos: con el horario de actividades en la mano preguntáis aquello de “¿si hago esto sudaré?”, con la fijación de perder “barriguita” buscáis dónde está el banco de abdominales, queriendo reducir “cartucheras” preguntáis al monitor de sala única y exclusivamente por ejercicios de glúteos, y, de entre todas, mi preferida, “yo es que pesas no quiero hacer. No quiero que se me pongan brazos de tío”.
Estos, entre otros, son tópicos y creencias erróneas que han arraigado entre las mujeres. Unos tópicos que, aunque no lo sepáis, están condicionando mucho el que logréis alcanzar ese objetivo tan deseado, adelgazar.
Hoy he escogido alguno de estos tópicos, los más repetidos, y os voy a explicar por qué son erróneos para intentar que no caigáis en ellos y que logréis alcanzar vuestro objetivo lo mejor posible.
¿Si hago esto voy a sudar?
Ésta es una de las mayores obsesiones de las mujeres en el gimnasio, sudar. Hace años, en la televisión, se nos bombardeó con productos (cinturones y pantalones, “minisaunas”…) que hacían sudar fácilmente y nos hacían ver que sólo con sudar se perdía mucha grasa. Esa idea arraigó muy fuerte en la cabeza de los televidentes y ahora nos es casi imposible hacerle ver a la gente que eso es un error, que simplemente era una treta publicitaria para vender más.

Así, con la obsesión de sudar, veo hacer barbaridades en el gimnasio:
·         Se hace demasiado cardio: muchas chicas nada más entrar al gimnasio se suben a la cinta de correr, a la elíptica o a la bicicleta estática y se pasan ahí horas sin parar. Otras tantas se interesan sólo por actividades como el spinning dejando de lado las clases de tonificación. Se ha de tener en cuenta que la verdadera pérdida de grasa llega cuando se combinan los dos tipos de actividades, cardiovascular y tonificación.
·         Se utilizan fajas y pantalones para sudar más: todavía se ven chicas que acuden con este tipo de prendas al gimnasio. Único objetivo “sudar más para perder más”. E, incluso se siguen viendo chicas que utilizan la versión más económica de estos cinturones: ¡se enrollan la cintura con plástico para congelar! A ver, sí, esto os va a hacer sudar más, de hecho, vais a sudar demasiado. Hacer ejercicio con estas prendas puede hacer que se llegue a la deshidratación, y, no sólo eso, estas prendas no dejan transpirar a vuestro cuerpo, por lo que se podría llegar a sufrir una lipotimia.

No, chicas, sudar más no va ha hacer que adelgacéis más y/o más rápido. El sudor es un mecanismo que tiene nuestro cuerpo para regular la temperatura. Así cuando la temperatura de nuestro cuerpo aumenta, se pone en marcha este mecanismo para enfriarlo, pero lo que sale por los poros de nuestra piel no es grasa, es agua. Un agua que nuestro cuerpo repondrá cuando bebamos tras el ejercicio. Para quemar más grasa, hemos de hacer que aumente nuestro metabolismo (procesos físicos y químicos del cuerpo que convierten o usan energía, como la respiración, la digestión y la contracción muscular entre otros).
 Está comprobado que tener más músculo aumenta el metabolismo de nuestro cuerpo, y  con él, nuestra capacidad de quemar calorías. Por eso siempre insisto en que se deben de combinar las actividades aeróbicas como el spinning y el aeróbic con actividades de tonificación como el GAP y el Body Pump, por ejemplo.
No quiero hacer pesas, no quiero que se me pongan brazos de hombre
Una vez más os dejáis llevar por la imagen que nos han metido en la cabeza. Hasta hace pocos años, en revistas de fisico-culturismo o cuando en televisión se hablaba de deportes que tenían que ver con el levantamiento de pesas (alteroficia, culturismo…), salían imágenes de mujeres competidoras de alto nivel. Sí, unas competidoras muy masculinizadas, pero no están masculinizadas por culpa del entrenamiento de pesas, sino porque para lograr alcanzar el nivel que se les exige para competir han de hormonarse. Introducen en su cuerpo hormonas típicamente masculinas para que sus músculos respondan al entrenamiento como lo hacen los de los hombres.
Pero estos son casos muy específicos. Si miráis las revistas de fisico-cultirismo veréis que ahora está muy de moda, por ejemplo, la modalidad de competición de bikini, una modalidad en la que las chicas muestran un cuerpo envidiablemente natural, conseguido a base de entrenamiento en gimnasio y dieta, sin ningún tipo de hormonación.

Con el trabajo de pesas en el gimnasio, vuestro cuerpo se transformará, quemará grasa más rápidamente, y podrá llegar a adquirir unas formas realmente envidiables. A no ser que os hormonéis, es completamente imposible que lleguéis a tener esos “brazos de hombre” que tanto miedo os da tener.
Quiero rebajar aquí y aquí (manos señalando tripa y caderas)
Esta frase no sólo la escucho en mujeres. La creencia de que se puede quemar grasa de una zona localizada del cuerpo esta generalizada, lo creen tanto hombres como mujeres. Y no, no es posible hacerlo. El cuerpo va perdiendo grasa de forma generalizada, no por zonas concretas. Eso sí, la pérdida se va a notar antes donde menos reservas de grasa hay. Así que, por lo general, si tu cuerpo acumula más grasa en las caderas y/o en la tripa, estos son los lugares donde más tardarás en notar la pérdida.
Eso sí, la obsesión que tienen la mayoría de mujeres con estas dos zonas del cuerpo (tripa y caderas) hace que entrenen esas dos zonas sin descanso, todos los días. Da igual lo que les aconseje el instructor de sala, en cuanto se cansan de hacer su rutina se ponen a hacer abdominales y glúteos, ejercicios de los que no se cansan nunca…

Pero, chicas, por trabajar más un músculo, éste no se va a desarrollar antes. Todo lo contrario, si trabajamos un músculo todos los días lo sobreentrenamos, lo que puede hacer que logremos el efecto totalmente contrario al que buscamos. Como cualquier otro músculo, tanto el abdomen como los glúteos han de descansar, no se pueden trabajar todos los días.
¡Desde que vengo al gimnasio peso más!
Qué susto cuando te pesas un mes después de haberte apuntado al gimnasio y ves que has subido de peso, ¿verdad? Y más cuando tu objetivo al apuntarte era el de adelgazar…
Hoy no os voy a decir aquello de que el músculo pesa más que la grasa… Un kilo es un kilo y da igual que sea de grasa que de músculo. Lo que sí que habéis de tener claro es que un kilo de grasa ocupa mucho más espacio que un kilo de músculo.
Cuando nos dedicamos a mover músculos que antes no movíamos y/o cuando los músculos que sí que movíamos antes de apuntarnos al gimnasio los trabajamos con peso, estos se tonifican (por poco que sea, el músculo crece, se redondea y va adquiriendo forma).
Como hem dicho antes, al crecer el músculo aumenta nuestro metabolismo, por lo que vamos a quemar grasa más fácilmente.
Un día más os tengo que decir aquello de que adelgazar no es perder peso, sino perder volumen. Y en vez de fijarnos tanto en la báscula, hemos de fijarnos más en la ropa, es sorprendente ver cómo a pesar de haber ganado algo de peso, la ropa nos sienta mejor que antes.



Tras estas explicaciones, espero que veáis el entrenamiento en el gimnasio desde otra perspectiva, que os quitéis de la cabeza la idea de que sudar más os va a hacer perder más y la de que las pesas os van a transformar en algo así como “machorros”. Tenéis un objetivo, adelgazar. Dejaos aconsejar por los instructores, escoged actividades que combinen la tonificación con la actividad cardiovascular, perdedle el miedo a la sala de pesas y, sobre todo, id a un buen nutricionista para que os lleve la dieta. Todo esto y un poco de paciencia hará que veáis vuestro objetivo cumplido antes de lo que creéis. J