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martes, 19 de mayo de 2015

TRES "FRUTAS PROHIBIDAS" QUE NO PUEDEN FALTAR EN NUESTRA DIETA


Todo el mundo sabe que la sociedad actual tiende a la obesidad. Los malos hábitos alimenticios, el sedentarismo cada vez mayor, el estrés… Sí, el estilo de vida de la humanidad ha cambiado, y con él los cuerpos, cada vez más grasos, torpes y enfermos.
Por suerte, esta tendencia hacia la obesidad está haciendo que muchos empiecen a preocuparse por su salud y a intentar llevar una alimentación sana y equilibrada. Lo malo es que la mayoría no sigue los consejos de buenos profesionales y se dejan guiar por cualquier libro, revista o mito popular, por lo que esa buena intención (llevar una dieta sana y equilibrada) no llega, en la mayoría de los casos, a buen término.
Sí, a la hora de querer perder peso/volumen, se cometen muchos errores, para mí, el más generalizado y el peor de todos es el miedo que le coge la gente a una pequeña palabra: calorías.
Pensadlo, queréis perder algo de volumen y ¿qué es lo primero que hacéis? Estoy segura de que la gran mayoría, por cuenta propia (sin consultar a ningún nutricionista/endocrino), lo primero que hace es empezar a mirar las etiquetas de todo lo que compra, pero no para saber qué cantidad de grasa saturada, azúcares, etc., contiene, sino para saber cuántas calorías tiene. Y también estoy segura de que, si la cantidad de calorías que contiene el producto os parece elevada no lo compraréis “porque engorda”. Iréis y compraréis otros productos, por lo general de los conocidos como light.
Este miedo creciente a la palabra calorías está provocando que la gente haga barbaridades, dejando de consumir productos necesarios y buenos para nuestro organismo simplemente porque son calóricos y opte más por el consumo de productos modificados químicamente para eliminar calorías pero que no aportan beneficios a nuestro organismo. Bien al contrario, como ya comenté en su día en otro post, los productos light llegan a engordar más que un producto natural, por muy calórico que sea.

Éste es el motivo por el que mucha gente ha dejado de consumir algunas frutas, unas frutas que, de repente, se han convertido en frutas prohibidas por la cantidad de calorías que contienen. Lo malo es que la gente está tan convencida de que consumir calorías es malo, que no atienden a razones. Por más que les explicas que estas frutas no son malas, que, al contrario, aportan muchos beneficios a la salud, se niegan a consumirlas por miedo a ganar peso.
Pues bien, hoy este post va dedicado a esas frutas prohibidas que, para mí, son tan necesarias. Hoy os hablo del plátano, del aguacate y de la chirimoya, esas tres delicias cada vez más repudiadas por la sociedad.
Ante todo, quiero que tengáis en cuenta que, menos el agua, cualquier producto que consumamos nos aportará calorías. Pero, que aporten calorías no significa que engorden. Esas calorías son necesarias para que nuestro organismo pueda funcionar correctamente. Sólo hemos de saber qué cantidad tomar de cada producto y en qué momento del día. Por eso siempre insisto en que visitéis a un buen nutricionista/endocrino. Ellos os sabrán decir exactamente qué cantidad de cada alimento consumir y en qué momento del día hacerlo.
Mi consejo sería que tomaseis alguna de estas frutas para acompañar vuestro desayuno o vuestro almuerzo. En la primera mitad del día. Así, teniendo en cuenta que todavía tenéis todo el día por delante (actividad física, trabajo…), sabéis que vuestro cuerpo no sólo va a obtener los beneficios que os aportan, podéis estar seguros de que utilizará esas calorías, no las almacenará.
Ahora la gran pregunta: ¿por qué no pueden faltar en nuestra dieta estas frutas? Fácil:
EL PLÁTANO

Me confieso, el plátano es una de mis frutas preferidas. Pero mucha gente se niega a comerlo porque se creen ese falso mito de que engorda.
Está claro que el plátano no tiene tanta agua como otras frutas (es de las frutas que menos agua tiene) y por eso nos da la sensación de que engorda más que una manzana o que una naranja, por ejemplo. Y ya no sólo eso, quien se preocupa por ver las calorías de los alimentos, sabe que el aporte calórico del plátano es superior al de otras frutas (alrededor de 100 kcal. por cada 100 grs. de plátano).
Parece exagerado, ¿verdad? Pues vamos a hablar de piezas de fruta. Un plátano de unos 150 grs. de peso tiene más o menos las mismas calorías que una manzana o naranja medianas (que pesan sobre los 250 grs.). Sorprendente, ¿a que sí?
A esto voy a añadir que el poder saciante del plátano es mucho mayor que el la mayoría de frutas, ya que aporta mucha más fibra y contiene más hidratos de carbono, tanto simples como complejos.
Tampoco nos podemos olvidar de que es una gran fuente de vitamisnas C y B6 y de minerales esenciales, como el potasio y el ácido fólico.
Como veis, el plátano es una fruta indispensable para cualquier dieta (incluidas las dietas para personas diabéticas y las dietas de adelgazamiento). Además, es un complemento perfecto para todos aquellos que tenemos una gran actividad física.
Además, el plátano, una vez maduro, se convierte en un alimento de fácil digestión, muy rico en fibra soluble. Esto lo hace adecuado para el tratamiento tanto de estreñimiento como de diarrea. Y, también maduro, ayuda a eliminar el colesterol malo (LDL).
Por lo tanto, estaréis de acuerdo conmigo en que no tenemos por qué privarnos del sabor dulce de esta gran fruta, ¿verdad?
EL AGUACATE

Aunque muchos piensen que es una verdura por su apariencia y por su sabor, no, el aguacate es una fruta. Pero una fruta con un alto contenido en aceites vegetales, una fruta calórica (unas 207 kcal. por cada 100 gs.) y grasa. Esto es lo que ha hecho que mucha gente piense que engorda y se niegue a ingerirlo.
Pues bien, he de repetir que, eliminar esta fruta de la dieta, es un gran error, ya que se ha descubierto que el aceite del aguacate tiene grandes propiedades antioxidantes, es rico en grasa vegetal y el vitaminas E, A, B1, B2, B3, ácidos grasos, proteína y minerales.
Por otro lado, es una de las frutas que menos azúcar contiene, por lo que también pueden tomarlos la gente diabética.
Eso sí, no nos podemos olvidar que es una de las frutas más grasas que existe (su pulpa verdosa se conoce como mantequilla verde). Pero hemos de tener en cuenta que, esta grasa, es muy beneficiosa para nuestro organismo (está formada por ácidos grasos insaturados que, como los del aceite de oliva, nos ayudan a contrarrestar los efectos nocivos de las grasas saturadas).
Así que ya sabéis, no os privéis de acompañar vuestras ensaladas, de vez en cuando, con esta deliciosa fruta. No engordaréis de repente por ello.
LA CHIRIMOYA

La chirimoya es una fruta que contiene entre 90 y 100 calorías por cada 100 gramos. Lo malo es que cada pieza de fruta suele pesar alrededor de 300-400 gramos. Esto hace que el aporte calórico por pieza de fruta se dispare de manera importante.
¿A que este dato hace que muchos de vosotros penséis en no volver a comerlas? Pues bien, en contra de lo que estáis pensando, la chirimoya es recomendable también en las dietas de adelgazamiento. Esto se debe a que posee un gran efecto saciante y regulador del nivel de glucosa en sangre. Además, la gran cantidad de fibra que posee hace que el aguacate sea un gran laxante intestinal y hace que mejore la asimilación de los azúcares.
Aquí sí que tengo que aconsejar que, aunque la chirimoya es muy beneficiosa para nuestro organismo, su consumo ha de ser más ocasional. Digamos que, la podemos incluir en nuestra comida libre de la semana.

Como veis, cualquier fruta, por grasa y calórica que parezca, es necesaria para nuestro organismo. Simplemente hemos de saber con qué asiduidad consumirla. Para esto, como no, hablad con un nutricionista/endocrino profesional. Él os recomendará mejor que nadie la manera adecuada de hacerlo.

No eliminéis estas frutas de vuestra dieta, aprended a consumirlas de manera adecuada y disfrutad de su sabor. Vuestra salud os lo agradecerá. J


Para cualquier consulta: mejorsiesconsalud@gmail.com

domingo, 26 de abril de 2015

LA IMPORTANCIA DEL POTASIO PARA NUESTRA SALUD


Por lo general, el Potasio es ese mineral del que sólo nos acordamos cuando sufrimos calambres. Estoy segura de que nadie, o casi nadie, sabe la razón, pero en cuanto alguien sufre un calambre muscular lo primero que se le dice es “eso es que te falta potasio”.
Sí, es verdad, uno de los síntomas de la hipopotasemia o hipokalemia (falta de potasio) es la aparición de calambres musculares. Lo malo es que esto es lo único que sabe la gran mayoría sobre este mineral. Por lo general no se le da importancia, incluso muchos se niegan a ingerir alimentos que lo contienen porque siguen dietas demasiado estrictas y piensan que son alimentos muy calóricos. Gran error.
Cuando seguimos una dieta, no sólo hemos de fijarnos en el número de calorías que ingerimos. Sobre todo hemos de asegurarnos de que esa dieta sea sana y equilibrada, ya que la falta de algún macronutriente (hidratos de carbono, proteínas y grasas) o de algún micronutriente (vitaminas y minerales) puede acarrearnos graves problemas de salud.
En este caso, el potasio es un mineral. Pero no es un mineral cualquiera. Está considerado un macromineral, ya que es uno de los más presentes en nuestro organismo. En concreto, es el tercer mineral que nuestro cuerpo posee en mayor cantidad (tras el calcio y el fósforo). Ahora es cuestión de pensar: si nuestro cuerpo posee tan alta cantidad de este mineral, será por algo, ¿no?

Pues sí, el potasio juega un papel muy importante en nuestro organismo. Junto con el sodio regula el equilibrio de agua y del ácido base tanto en la sangre como en los tejidos.
Además interviene directamente en la contracción muscular. Una vez más, recuerdo que el corazón es un músculo, por lo que podemos imaginarnos la importancia que tiene este mineral para nuestra salud cardíaca, ¿verdad?
Por otro lado, muchas enzimas necesitan potasio para poder activarse. Entre ellas, destaca la enzima piruvato quinasa, muy importante en el metabolismo de los hidratos de carbono. Como he comentado más de una vez, los hidratos de carbono son la principal fuente de energía que utilizan nuestros músculos para moverse.
Si a todo esto añadimos que es esencial para la síntesis de proteínas, importantes para el desarrollo muscular, vemos lo importante que es ese mineral para nuestro sistema muscular. De ahí que su déficit cause, entre otras cosas, problemas musculares (calambres).
Ahora, no vayáis a pensar que las funciones de este macromineral en nuestro organismo, se quedan aquí. No. Tiene muchas más. Entre ellas destacan:
-          Ayuda a transportar oxígeno al cerebro (junto con el fósforo).
-          Ayuda a normalizar el ritmo cardíaco (junto con el calcio y el sodio).
-          Ayuda a regular la presión arterial.
-          Estimula los impulsos nerviosos y la actividad neuromuscular (junto con el sodio)
-          Ayuda a mantener el equilibrio del PH de nuestro organismo.
-          Colabora de forma directa en la conversión de la glucosa en glucógeno.
-          Ayuda a la formación de músculos, por lo que es de vital importancia para un crecimiento normal.
-          Estimula los movimientos del intestino, por lo que su consumo es de gran importancia para aquellas personas que sufren estreñimiento.
-          Favorece la eliminación de líquidos.
-          Ayuda a combatir la fatiga.
Así, con todo lo que hace en nuestro organismo, os podéis imaginar que la falta de potasio puede acarrear problemas mucho más graves que un calambre muscular, ¿verdad?

Pues sí, la hipokalemia, además de calambres musculares, puede provocar problemas como debilidad y fatiga muscular, dolores de huesos y articulaciones, irritabilidad, estreñimiento, retención de líquidos y edemas, confusión mental y falta de reflejos, hipoglucemia, arritmias cardíacas, alteraciones de la presión arterial, alteraciones del crecimiento, nauseas y vómitos.
Así que, ya sabéis, si tenéis alguno de estos síntomas, id a vuestro médico y haceros una analítica de sangre. Puede que vuestros niveles de potasio sean demasiado bajos y, si no lo solucionáis, los problemas pueden ir a peor.
Lo peor de todo es que, muchas veces, somos nosotros mismos lo que nos provocamos la falta de potasio y no lo sabemos. Debéis de saber que nuestro organismo elimina mucho potasio a través de la orina. Así, todas aquellas personas que abusan de los diuréticos con la esperanza de perder alguna talla, sin saberlo, están haciendo que su organismo elimine más potasio del que debería. Si ese potasio no se recupera, se puede llegar a la hipokalemia.

Lo mismo les pasa a todas aquellas personas que abusan de laxantes (ya sea para bajar tallas o para combatir el estreñimiento). Tanto para perder líquidos, como tallas, como para intentar aliviar el estreñimiento, deberíais llevar una dieta adecuada, con el consumo adecuado de agua, y realizar ejercicio diario. Intentad no abusar de este tipo de productos, que eliminan de vuestro cuerpo nutrientes esenciales.
También hemos de tener mucho cuidado aquellos que sudamos copiosamente. Nuestro cuerpo también elimina potasio a través de la sudoración. Así, sobre todo ahora que llega el calor, tras realizar cualquier ejercicio que nos haga sudar de manera excesiva, debemos de rehidratarnos con una buena bebida deportiva. Ésta no sólo nos ayudará a reponer los líquidos perdidos, también nos ayuda a reponer los electrolitos eliminados con el sudor (principalmente potasio y sodio).

También es bueno que sepáis que el potasio y el sodio han de estar en perfecto equilibrio en nuestro organismo. Así, el consumo excesivo de sal romperá ese equilibrio. Nuestro cuerpo necesitaría también más potasio. Si no se lo proporcionamos, nuestro cuerpo no eliminará el sodio pensando que hay un exceso de este mineral. Lo que hará es pensar que los niveles de potasio son bajos y actuará en consecuencia (comenzarán los síntomas de la hipokalemia). Por lo que, si tenéis la costumbre de añadir mucha sal a los alimentos, empezar a cambiarla. Nuestro organismo tiene suficiente sal con la que contienen los alimentos de forma natural, no es bueno que abuséis de este producto. Si la comida os parece sosa sin tanta sal, ¿por qué no probáis a añadir especias a vuestros alimentos? Creedme, os sorprenderéis.

Como he comentado, el potasio ayuda a convertir la glucosa en glucógeno. Así, si consumimos demasiado azúcar refinado (glucosa, nuestro organismo no la necesita), nuestro organismo necesitará más potasio para poderla convertir en glucógeno (muy importante para nuestro organismo). Como consecuencia, disminuye el nivel de potasio en nuestro organismo.
Otro gran error que comete mucha gente que busca perder alguna talla es el de dejarse llevar por las peligrosas dietas milagro. Desde hace unos años, la mayoría de esas dietas se basan en una premisa: reducir al máximo el consumo de hidratos de carbono. Ahora pensad, el potasio interviene directamente en la contracción muscular. Si le negamos a nuestro cuerpo la principal fuente de energía que utilizan nuestros músculos para poder moverse, ¿qué pasará? ¡Correcto! Nuestro organismo utilizará más potasio del necesario para lograr mover cada uno de nuestros músculos. Ya suponéis lo que esto quiere decir, ¿verdad? Aumentamos el riesgo de sufrir hipokalemia. Quitaos de la cabeza eso de que los hidratos de carbono engordan. Es mentira. Los hidratos de carbono son muy necesarios para nuestro organismo. Sólo hay que saber cómo y cuándo tomarlos.

Otro de los problemas de este tipo de dietas es que suelen ser hipocalóricas (bajas en calorías). Así, suelen prohibir el consumo de ciertos alimentos por “tener demasiadas calorías”, sin tener en cuenta que esos alimentos son muy importantes para nuestra salud. Muchos de ellos son nuestra principal fuente de potasio (plátano, frutos secos, legumbres…).
También hemos de tener cuidado con el estrés, tanto físico como emocional. Está comprobado que aquellos que lo sufren de manera prolongada tienen más probabilidades de sufrir hipokalemia.
En caso de que sufráis hipokalemia, sólo vuestro médico puede aconsejaros sobre cómo recuperar los niveles de potasio. Sólo él sabrá qué suplementos son los adecuados para vuestro caso.
Si no la sufrís, está en vuestra mano no llegar a sufrirla. Sólo tenéis que eliminar algunos malos hábitos como el consumo excesivo de sal o de azúcar refinado, no hacer locuras para perder tallas…, y añadir a vuestra dieta alguno de estos alimentos (todos ellos ricos en potasio):

-          Pescados: caballa, salmón y trucha.
-          Carnes: pollo y carnes rojas.
-          Frutas: plátano, melón (tanto verde como amarillo), kiwi, albaricoque, cereza, ciruela, uva (las uvas y las ciruelas pasas tienen mayor concentración de potasio que las frescas).
-          Hortalizas: alcachofa, apio, berenjena, boniato, brócoli, calabaza, col, guisantes, maíz dulce, rábano, remolacha, zanahoria.
-          Legumbres: habas, judías blancas, lentejas.
-          Productos lácteos.
-          Frutos secos: nueces, almendras, avellanas.
-          Setas: champiñones y trufas.

Como veis, no nos lo podemos tomar a broma. Desterrad malas costumbres y comenzad a darle importancia a este mineral. Vuestra salud os lo agradecerá. J


Para cualquier consulta: mejorsiesconsalud@gmail.com

domingo, 5 de abril de 2015

UN MES SIN AZÚCAR. ¡RETO CONSEGUIDO!


En mi trabajo, veo diariamente a gente preocupada por su físico. Gente que entrena duro para lograr un objetivo. Gente, ante la que me quito el sombrero, que se esfuerza por llevar una vida cada vez más sana.
Por otro lado también veo gente que piensa que haciendo algo de ejercicio diario puede borrar de su cuerpo las señales de una mala alimentación, o de unos vicios alimenticios. Lamento comunicar que esto no funciona así. Como siempre digo, los buenos resultados se consiguen llevando una vida sana, y una vida sana se compone no sólo de ejercicio diario, sino también de una dieta equilibrada y sana.
Para que una dieta sea equilibrada ha de incluir la cantidad correcta tanto de macronutrientes (hidratos de carbono, proteínas y grasas) como de micronutrientes (vitaminas y minerales), ambos vitales para el correcto funcionamiento de nuestro organismo. Para que esta dieta sea sana ha de evitar excesos, fritos, grasas saturadas y trans, y, sobre todo, lo que yo llamo vicios alimenticios.
A mi parecer, deshacerse de estos vicios es lo más difícil. ¿A qué me refiero con vicios? Muy sencillo: ese refresco de cola que acompaña las comidas (aunque sea light), esa galletita o chocolate que te ponen en la cafetería acompañando tu café y que, por su puesto, te comes, esa onza de chocolate que te tomas después de la comida, ese mini-croissant que te pides cada vez que almuerzas con los amigos, ese vaso de cacao que te tomas antes de acostarte… La lista sería interminable. Pensadlo, ¿a que tenéis alguno de estos vicios?

No sé si os habéis dado cuenta, pero todos estos vicios, y la gran mayoría de los que se os puedan ocurrir, tienen algo en común: el azúcar refinado. Algo que, aunque muchos se niegan a admitirlo, es adictivo. Tanto es así que la industria alimenticia cada vez lo añade más a los alimentos procesados, sabiendo que así aumentará la demanda.

Sé que hay muchos estudios que avalan las propiedades nutricionales del azúcar. Pero también sé que estos estudios han sido patrocinados por grandes marcas a las que les interesa que la gente piense que el azúcar es bueno para la salud. Tened cuidado, pensad que si la OMS (Organización Mundial de la Salud) ha recomendado reducir la ingesta máxima diaria de este producto es por algo.
Como siempre digo, el azúcar está cargado de calorías vacías, es decir, no contiene ni vitaminas, ni minerales, ni ningún otro nutriente necesario para nuestro organismo. Así, nuestro cuerpo no sabe qué hacer con estas calorías y las almacena en forma de grasa.
Teniendo esto en cuenta, y sabiendo que comienza la temida operación bikini, decidí proponer un reto a mis alumnos. Un reto lanzado con la intención de intentar que no caigan en la tentación de seguir una de las peligrosas dietas milagro. Propuse estar un mes sin tomar azúcares refinados.
Son muy pocos los que se comprometieron a intentar el reto. Muchos dijeron que no alegando que es imposible no comer dulces en determinadas fechas, otros alegaron que no pueden vivir sin alguno de esos vicios, y, de entre todas, la frase que más escuché fue : “total, con el poco azúcar que como no se notará tanto”. Ésta es la frase que impulsó el post que escribo hoy. Yo, una persona que realiza actividad física a diario, que sigue una dieta equilibrada y limpia desde hace años, me comprometí ha realizar el reto y a hacer públicos los resultados. Pues aquí están.

He de confesar que me sorprendí a mí misma teniendo más vicios de los que pensaba, que mi dieta sí, era equilibrada y limpia pero no del todo sana. También me sorprendió descubrir que era una de las que piensa aquello de “total, si lo voy a quemar, no pasa nada”. Pues sí que pasaba.
Os comento: cada vez que tomaba un cortado (alguna hora libre entre clases o cuando quedaba con alguna amiga) le echaba el saquito de azúcar y, por supuesto, me comía el chocolate o la galletita que ponen acompañándolo. El día que meriendo fuera de casa siempre pedía algo dulce porque mis clases ese día son más intensas y, aparte de pensar aquello de “lo voy a quemar”, tenía la falsa idea (que tienen muchos) de que el azúcar da energía. Y cuando comía en casa de mis padres siempre acompañaba la comida con refresco de cola y tomaba algo dulce para acompañar el café (que, por supuesto, llevaba su cucharadita de azúcar).
Como veis, en comparación con otros, yo no comía tanto dulce y, además, soy una persona físicamente muy activa.
Así que comencé el reto. Confieso que al principio costó un poco. Acostumbrarse al sabor del café sin azúcar, decir que no a chocolates, galletas y postres… No, no es fácil. Pero esto sólo duró unos días. Enseguida mi mente se acostumbró a que el café ya no llevara nada dulce y a que los domingos ya no hay refresco de cola ni postre dulce.
Aquí tengo que hacer un inciso, cuando comencé el reto muchos se pensaron que pretendía hacer una dieta cetónica. NO. Como bien sabéis, estoy muy en contra de este tipo de dietas, que eliminan algún macronutriente vital para nuestro organismo (en breve os hablaré de estas dietas). Mi dieta ha seguido siendo la misma durante este mes (arroces, pastas, patatas, huevo, leche y lácteos, carnes blancas y rojas, fruta, verdura, cereales…). He seguido comiendo de todo, con mi dieta equilibrada y limpia. Sólo la he hecho más sana.

El caso es que empecé a notar cambios físicos en la primera semana de reto y en la segunda semana me encontraba mucho mejor, no sólo físicamente, me sentía con más energías que cuando tomaba azúcar y me mejoró el humor notablemente. Todos estos cambios, tanto físicos, como fisiológicos y psíquicos, me hizo buscar información. Ahora estaba segura al 100% de que el azúcar no es tan bueno como nos venden en la televisión. Quería saber qué le hace el azúcar a nuestro organismo, porque, sinceramente, me encuentro mucho mejor ahora que no lo tomo que cuando lo tomaba. Lo que encontré confirmó mis dudas, el azúcar no es nada bueno para nuestro organismo.
Como ya he comentado en más de una ocasión, nuestro cuerpo almacena las calorías que consumimos de azúcar en forma de grasa, y, sí, lo habéis adivinado, esa grasa no es de la considerada como grasa buena. Así que el consumo de azúcar puede aumentar los niveles de colesterol malo (LDL) y con ello aumenta el riesgo a sufrir enfermedades cardiovasculares.

Por otro lado, su absorción es muy rápida, por lo que genera un estado de hiperactividad y euforia repentina. Pero ese pico dura muy poco tiempo, en cuestión de minutos pasamos a sentirnos cansados y desganados. Estos picos tan rápidos alteran el sistema nervioso, lo que hace que nos volvamos irritables, agresivos y que nos sintamos, en general más débiles.
También hay que tener cuidado porque el azúcar blanco está considerado como un gran descalcificador óseo. Cuando nuestro cuerpo lo metaboliza, produce unos residuos ácidos que ha de neutralizar. Para poder hacerlo necesita calcio, un calcio que ha de coger de nuestros huesos. Así que mucho cuidado porque puede acelerar la aparición de osteoporosis, artrosis, artritis… Pero no sólo crea un déficit de calcio, también lo crea de magnesio y vitaminas (sobre todo de las del grupo B, lo que provoca trastornos en el sistema nervioso).
Por otro lado también debilita el sistema inmunitario favoreciendo el aumento de bacterias, parásitos y hongos creando infecciones como la persistente cándida.
Además, el hecho de que cree déficit mineral en nuestro organismo puede hacer que no asimilemos bien los alimentos. Para poder asimilar los alimentos estos son descompuestos por enzimas que sólo funcionan correctamente cuando el equilibrio mineral de nuestro cuerpo es apropiado. Si el equilibrio no es correcto, nuestro cuerpo no asimila bien los alimentos, pudiendo llegar a provocar alguna alergia alimentaria.

Como veis no exagero cuando digo que me encontraba mejor a los pocos días de comenzar el reto. En ningún momento me sentí decaída o de mal humor. Todo lo contrario, mi humor ha ido mejorando con los días y, día a día, me he sentido con más energía, algo que he notado en todas y cada una de mis clases.
A estas alturas y, más ahora que sé todo lo que el azúcar puede dañar mi salud, he tomado la determinación de seguir sin tomar azúcar. No hace falta para nada.
Ahora, ya que este reto comenzó como algo físico, intentando evitar que la gente empezase con las dietas milagro os comento lo que le ha pasado a mi físico en las últimas 4 semanas.
Aunque no me podía quejar de mi físico, como he comentado comencé a notar cambios desde la primera semana. Estos cambios fueron muy llamativos la primera semana (cuanto más hay que perder más rápido se pierde), sí, pero no han parado durante todo el mes.
En resumen, en estas cuatro semanas he perdido 2kgs de peso. También he perdido más del 2% de grasa corporal, por lo que puedo decir que el peso que he perdido es grasa corporal, no músculo. Algo que también queda corroborado por el volumen perdido: en estas cuatro semanas he perdido 6cm de contorno de cintura, 9cm de contorno de cadera y 3cm de contorno en cada pierna.
Pues sí, no me podía quejar de físico, pero ahora mi cuerpo se ve más definido, más acorde a mi profesión, más de acorde a mi dieta y mi entrenamiento.


Como veis, el azúcar no aporta ningún beneficio a nuestro organismo. Más bien al contrario, lo daña a todos lo niveles. ¿Buscáis una vida saludable? Eliminad este producto de vuestra dieta, vuestro cuerpo lo agradecerá. ¿Buscáis un cambio físico? No acudáis a las peligrosas dietas milagro, es tan sencillo como seguir una dieta equilibrada y eliminar el azúcar. Habéis visto mis resultados, ¡funciona! Y si yo, que casi no consumía azúcar, he logrado estos resultados, imaginaos qué le pasará a una persona con más vicios…
Os animo a que lo hagáis. Retaos a pasar un mes sin azúcar. Veréis que dejaréis de necesitarlo y que mejoraréis en todos los aspectos. Ya me contaréis. J


Para cualquier consulta: mejorsiesconsalud@gmail.com

miércoles, 28 de enero de 2015

LA DIETA DE LOS PUNTOS. ¿QUÉ VALOR LE DAS A TU SALUD?


Sí, lo habéis adivinado. Hoy voy a desgranar otra dieta. Una dieta de la que he oído hablar mucho durante los últimos meses y, para mí, una de los mayores disparates que se han desarrollado (en lo que a dietas se refiere) en los últimos tiempos.
Una vez más, hablo de una dieta milagro, una dieta que promete hacerte perder peso comiendo lo que quieras, en la cantidad que quieras y al ritmo que quieras. Sí, al ritmo que quieras, según lo rápido que quieras adelgazar, se te asignarán unos puntos u otros. Espero que veáis en esto, como yo, una estrategia de marketing más. Una vez más, se le dice a la gente que no sabe lo que hacer lo que quiere oír, se le convence a base de venderle facilidades y ya está, producto vendido (ya sea un libro, unos batidos…), a llenarse los bolsillos a costa de la salud de los demás.
Ahora, muchos estarán diciendo aquello de “pues yo sigo esta dieta y me funciona”. Vale, no pongo en duda que le funcione a mucha gente, como tantas otras dietas milagro. Pero antes de lanzarte a seguir una dieta, has de mirar si te conviene, no por razones de peso, sino por razones de salud.
Hemos de tener en cuenta que una dieta no se ha de seguir única y exclusivamente con la finalidad de cambiar algo en nuestro cuerpo (volumen, masa muscular…). La dieta que sigas ha de aportarte todos los nutrientes que tu organismo necesita en la medida necesaria. Así, no sólo lograrás los objetivos que te has planteado, sino que, además, tu salud no se verá afectada.

Ahora, ¿por qué tiene tanto éxito esta dieta? Fácil. Promete grandes resultados comiendo lo que quieras en las cantidades que desees. Seamos sinceros, ¿no os engancharía también a vosotros esta publicidad si fueseis personas a las que les cuesta llevar una buena dieta, de esas que no pueden vivir sin el dulce? Pero, como he dicho antes, hay que saber ver más allá de lo que te intentan vender.
Para los que nunca hayáis oído hablar de la dieta de los puntos, os explico: esta dieta la creó un señor llamado Guido Razzoli, quien propone una dieta basada en un sistema de puntuación. Es decir, dependiendo de tu sexo, tu edad y tus objetivos, se te van a asignar un número de puntos. Estos serán los puntos máximos que podrás consumir en un día. Si algún día te pasas de puntos, no te preocupes, al día siguiente los compensas (restas el número de puntos de más que has consumido a tu puntuación diaria) y ya está. Lo mismo pasa si algún día consumes puntos de menos, al día siguiente puedes comerlos de más. Dependiendo de tus objetivos tu puntuación rondará entre los 40 (perder peso rápidamente) y los 70 (mantener tu peso).
Como veis es un planteamiento muy sencillo. Otra de las premisas que ha hecho que esta dieta tenga tanta aceptación es que aboga por el consumo de gran cantidad de alimento. Sólo hay que tener en cuenta que, si en una sola comida ingieres dos alimentos cuyo valor sea 0, entre los dos alimentos sumarán 1 punto. 

¿Puedo ser sincera? El primer día que oí hablar de esta dieta me mosqueó, y mucho, que adjudicasen puntos a los alimentos, y mucho más cuando supe en qué se basa esta puntuación.
Los puntos que se le ha asignado a cada alimento dependen de la cantidad de azúcar que contiene. Cuanta más azúcar contiene el alimento, más puntos se le asignan. Muchos pensaréis que es lo normal, pero no, no lo es. Os explico:
El azúcar es algo muy necesario para el correcto funcionamiento de nuestro organismo. Es lo que le da la energía a nuestros músculos para moverse (recuerdo que el corazón es un músculo). Es lo único de los que se alimenta nuestro cerebro. Lo único que debemos de saber es distinguir entre los azúcares necesarios (hidratos de carbono, fructosa…), que nos aportan energía y nutrientes que nuestro organismo aprovecha, y los azúcares malos (azúcar refinado), que sólo son calorías vacías, sin nutrientes, calorías que nuestro cuerpo no aprovecha y acumula en forma de grasa.
Pero el señor Razzoli no tuvo esto en cuenta. Mete a todos los azúcares en el mismo saco. Imaginaos la cara que se me quedó cuando cayó en mis manos una lista de puntos en las que se basa esta dieta y vi que al pescado frito se le adjudican sólo 3 puntos, pero, esperad, si la fritura es de carne se le adjudican 0 puntos, y lo mejor, ¡¡¡puedes devorar 250grs. de manteca de cerdo por 0 puntos!!! Paraos a analizar un poco esto. Fritos con una puntuación de 0. Vale, no tienen ningún tipo de azúcar, pero el aceite, al freírse, se transforma en grasa trans, la peor para nuestra salud. ¿Manteca de cerdo 0 puntos? No tiene azúcar, estamos de acuerdo, pero, ¿realmente creéis que una persona que quiere perder grasa lo va a lograr a base de manteca de cerdo? A parte de esto, pensad en su salud cardiovascular: colesterol alto, hipertensión, accidentes cardiovasculares…

Otra cosa curiosa que he podido observar. Las patatas. Todos sabemos lo buenas que son para la salud y la cantidad de nutrientes que aporta. Al igual, todos sabemos que las patatas fritas se convierten en un veneno para nuestro organismo: duplican sus calorías, pierden propiedades y, además, contienen gran cantidad de grasas trans. Por el contrario, no hay nutricionista que hable mal de la patata hervida, pocas calorías, mantiene todos sus nutrientes… Pues en la lista de esta dieta, a las patatas fritas se les otorga una puntuación de 10 mientras que a las hervidas se les otorga 21 puntos. ¿Le encontráis la lógica? Yo no.
Ahora viene lo mejor, la lista de frutas. Como ya he dicho, a la hora de puntuar los alimentos, el señor Razzoli no se fijó en la gran cantidad de vitaminas que contienen, ni en la fibra alimentaria cuyo efecto saciante ayuda a perder volumen, ni en sus bajas calorías. No. Sólo se fijó en la cantidad de azúcar que contienen los alimentos. Pues, teniendo en cuenta que la fruta contiene gran cantidad de fructosa (azúcar necesaria para el organismo), os podéis imaginar la puntuación de estos alimentos (piña 9, naranja 17, manzana 18, plátanos 23, peras 25…). Lo curioso es que después vas a la lista de los dulces y descubres que comer un helado te supone sólo 6 puntos o chocolate con leche 12…

Pero esperaos, que la cosa no queda así. Paso a la lista de las bebidas. Según la lista, un vaso de zumo de naranja son sólo 4 puntos. Aquí hay algo que no me cuadra. Yo, cada mañana, me hago un zumo de naranja. En el vaso me cabe el zumo de dos naranjas. Según la lista de la fruta, mi vaso de zumo suma 34 puntos, según la lista de las bebidas sólo 4. ¿A qué lista se le ha de hacer caso? Veis la contradicción, ¿no? Pero es que esto va más allá. Igual que un vaso de zumo de naranja son 4 puntos, el coñac, la ginebra, el martini y el whisky sólo tienen 1 punto. Estamos hablando de bebidas muy calóricas, llenas de calorías vacías. No tienen azúcar, pero todas sus calorías, que no son pocas, se acumulan en forma de grasa en nuestro organismo.
Pregunta: ¿hay alguien que siga viendo lógica esta dieta?
Vamos a lo que ya he dicho. Puede que alguien haya perdido peso con ella, pero, ¿a qué precio? Si cualquier persona coge la lista que yo tengo en las manos y decide comer de acuerdo a esta puntuación, lo más probable es que, además de perder peso, si lo pierde, pierda años de vida. Muchos de los que quieren perder peso rápidamente y no les gusta comer sano, basarán su dieta en comidas grasas (tienen muy poca puntuación y pueden comer la cantidad que quieran). Esto hará que aumente su nivel de colesterol malo, su presión arterial, que aumente el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, diabetes de tipo II… ¿Realmente vale la pena?


Sinceramente, sigo creyendo que, si quieres perder volumen, lo mejor que puedes hacer es armarte de paciencia, visitar a un buen endocrino/nutricionista y seguir sus pautas, y, como no, comprarte unas zapatillas y salir a hacer alguna actividad física diariamente. Sólo así perderás esos centímetros que no quieres en tu cuerpo de manera definitiva. Y no sólo perderás peso, también ganarás salud. J

martes, 16 de septiembre de 2014

MIEL. ENDULZA TU VIDA DE FORMA SALUDABLE


¿Vosotros qué sois, de azúcar o de sacarina? He aquí una dicotomía más. Sí, igual que si te gusta el fútbol has de ser del R. Madrid o del FC. Barcelona, o en ropa deportiva eres de Niké o de Adidas, o a la hora de elegir una mascota eres de perros o de gatos… Ahora muchos de vosotros estaréis pensando “perdona, pero hay otros equipos de fútbol, yo soy del Villarreal CF:”, o “pues yo me compro Puma y creo que no hay marca mejor”, o “pues para mí la mejor mascota es un hamster”. Os tengo que dar la razón, siempre hay mucho más de donde elegir, pero, por lo general, la gente tiende a simplificar todas las listas, a reducirlas a dos elementos.
Con la manera que tenemos de endulzar nuestros desayunos, nuestros postres y nuestras infusiones pasa exactamente lo mismo. Igual pensáis que sólo hay dos maneras de hacerlo, o con azúcar o con sacarina, pero no es así. Hay otras maneras de endulzarnos la vida, y de entre ellas, una que, además, aporta grandes beneficios para nuestra salud. La miel.

Hoy en día, con el debate azúcar vs. sacarina abierto, mucha gente se encuentra algo perdida a la hora de elegir con qué endulzar el cortado o la infusión. Está claro que el azúcar es muy calórico, y que son calorías vacías, esto es, son calorías que no aportan ningún nutriente a nuestro organismo, calorías que consumimos sin ningún tipo de beneficio. Por otro lado está la sacarina, cero calorías, sí, pero producida de manera poco natural por lo que se está estudiando si puede tener algún tipo de efecto nocivo sobre nuestro organismo. He ahí la duda, ¿qué elegir?

Para mí la respuesta es muy sencilla. Yo prefiero endulzarme las infusiones y postres con miel. Un producto totalmente natural, que, además de estar buenísimo, endulza a la perfección y, sí, vale, es calórico, pero las calorías que nos aportan están llenas de nutrientes y beneficios para nuestro organismos y, por ende, para nuestra salud.
Como lo leéis, la miel es rica en aminoácidos esenciales (aquellos que nuestro cuerpo no es capaz de sintetizar por sí mismo. Se los hemos de proporcionar a través de la alimentación) y en ácidos orgánicos. Además posee gran cantidad de minerales (azufre, hierro, calcio, potasio, fósforo, magnesio, cobre, manganeso) y vitaminas (C y del grupo B). Como veis la miel es un alimento indispensable para todos los que practicamos deporte, nos sólo nos ayuda a recuperar tras el ejercicio sino que, además, nos ayuda a prevenir calambres por la cantidad de minerales que tiene. Así mismo, su contenido en hierro puede ayudar a prevenir la anemia.
Sí, las propiedades de este dulce alimento han sido estudiadas durante años y son innumerables. De entre los estudios realizados al respecto voy a destacar uno llevado a cabo en la Universidad de Illinois (E.E.U.U.). En este estudio se observó que la miel tiene la misma acción antioxidante que las frutas y las verduras. Así, ayuda a reducir el colesterol y, por lo tanto, ayuda a disminuir el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.

También está totalmente probado que es antiséptica y bactericida, ya que entre sus componentes nutritivos destacan las inhibinas, unas sustancias que tienen la capacidad de luchar contra las bacterias y los microorganismos patógenos de nuestro organismo. Eso sí, hay que tener en cuenta que, en caso de una infección grave, no sustituye a los antibióticos.
Por supuesto, he de comentaros que tiene propiedades diuréticas y laxantes, suaves pero eficaces. Por lo que, si retenéis líquidos o tenéis problemas para ir al baño, la miel puede ser una gran aliada.
Estos son sólo unas pocas de las propiedades que posee la miel, para mí las más destacables. Si, aun así, no acabáis de convenceros, os comentaré que la miel contiene mucha más agua que el azúcar, por lo que, a la misma cantidad consumida de uno y otro producto, la miel tiene menos calorías que el azúcar. 

Eso sí, puede haber gente que esté pensando “mi problema es que no me gusta la miel”. Pues sí, la verdad es que es un problema, y contra eso poco se puede hacer. Lo único que os puedo aconsejar es que probéis a echar miel, pero poca. Media cucharadita de café es más que suficiente para endulzar una infusión o un vaso de leche, unas gotas son suficientes para hacer una buena vinagreta para aliñar ensaladas… Al ser un alimento tan dulce no hace falta mucho. Pero piensa que, por poco que tomes, vas a notar todos los beneficios.
Otra duda que puede surgir es “pero es que en las cafeterías no sirven miel”. Sinceramente, creo que si en las cafeterías no la ofrecen cuando pedimos infusiones, cortados, cafés, etc., es porque nadie la pide. Si nos acostumbrásemos a pedirla, seguro que la ofrecerían.



Yo lo tengo muy claro. Si, además de estar tan buena como está, me ayuda a recuperarme después de hacer ejercicio, me ayuda a mantener el corazón sano y mi sistema inmunológico fuerte, teniendo la cantidad de vitaminas y minerales que tiene y si me ayuda a combatir enfermedades… Yo, entre azúcar y sacarina, escojo la miel. J