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viernes, 29 de agosto de 2014

¡HUYE DE LOS REFRESCOS LIGHT! NO SON LO QUE NOS VENDEN

No hace falta que os diga que la tendencia de la sociedad actual es la obesidad, ¿verdad? Algo muy preocupante. Cada vez veo niños más jóvenes obesos, y adultos, que tampoco se libran de la tendencia. Sedentarismo, mala alimentación… Y parece que nos da igual. La mayoría de gente lo toma sólo como algo estético. Creo que no somos conscientes de que la obesidad es una enfermedad muy peligrosa.
Pero, bueno, poco a poco, la gente va tomando consciencia del problema e intenta ponerle solución. Pero, ¿es la solución correcta? Analicemos lo que la mayoría de gente hace cuando quiere perder peso: visitar a un endocrino o nutricionista, cambiar totalmente sus hábitos alimenticios y apuntarse al gimnasio… No. Esto es lo que se debería de hacer, pero la gente tiende a seguir con su vida sedentaria y a confiar ciegamente en los productos llamados light. Y, de entre todos estos productos, los que se llevan la palma, los reyes, son los refrescos.
Sí, estos refrescos light, diet o zero hace años que están desbancando a cualquier otro tipo de bebida. La gente está muy cegada con toda la publicidad mediática que se le ha dado a este tipo de bebida y piensa que son milagrosas, que van ha hacer que pierdan peso simplemente porque tienen cero calorías. De ahí esas escenas tan curiosas de gente llenando pizzerías y hamburgueserías que están tan tranquilos porque acompañan sus cenas repletas de grasas saturadas con un refresco light.
Hoy voy a intentar romper el mito de este tipo de bebidas. Voy a intentar que entendáis que son la peor alternativa que se puede escoger. Sí, como lo oís, aunque también son muy malos (de esto os hablaré en otro post), es mucho mejor que bebáis un refresco azucarado que uno light.
Durante los últimos años se han publicado numerosos estudios alertando sobre el peligro que conlleva para nuestra salud el consumir bebidas bajas en calorías elaboradas a base de edulcorantes. Estas bebidas, en contra de lo que piensa la gran mayoría de la población, pueden provocar graves problemas.
Ante todo quiero comunicaros los resultados de un estudio realizado por una prestigiosa universidad estadounidense. En este estudio se comparó durante años la evolución de un grupo de personas que tomaban regularmente refrescos light con otro grupo que tomaban refrescos normales. Tras esta comparación se vio que el grupo que consumía refrescos edulcorados aumento su peso un 70% más que el grupo que consumía refrescos normales.
Sorprendente, ¿verdad? Pues es así. ¡Los refrescos light engordan! Ahora habrá muchos pensando “pero,¿por qué? Si tienen cero calorías”. Es muy sencillo, a parte de mirar la etiqueta de todo lo que compramos en el supermercado, para perder peso también hemos de saber qué efectos tiene lo que vamos a consumir en nuestro organismo. En este caso, los edulcorantes utilizados para bajar la cantidad de azúcar y las calorías de estos refrescos no tienen el efecto que nos venden por la televisión.
Por si no lo sabéis, los edulcorantes, aunque no aportan calorías, dan un sabor más dulce de lo normal al alimento. Por otro lado, nuestro cuerpo contabiliza las calorías que consumimos en base a lo dulce que es el alimento. Así, los edulcorantes de estos refrescos van a engañar a nuestro organismo haciéndole pensar que ha consumido una gran cantidad de calorías. Pero estas calorías no se han consumido realmente, por lo que se crea un efecto rebote muy importante. Nuestro cuerpo va a demandar esas calorías y, como los alimentos que consumas no le van a parecer lo suficientemente dulces (lo comparará con esos edulcorantes), nos pedirá que comamos más cantidad y más dulce. Puede llegar, incluso, a provocarnos estados de ansiedad. Y, ¿cómo solemos combatir estos estados? Comiendo.
Ahora que ya os he convencido, o eso espero, de que las bebidas light no son lo que nos venden por la televisión. Que no ayudan para nada a controlar el peso, vamos a hablar de problemas más graves.
En la última conferencia internacional sobre Ictus, se presentó un estudio que relaciona el consumo de bebidas light con un incremento del 60% de posibilidades de sufrir problemas cardiovasculares.
Pero este no es el único estudio que se ha realizado sobre el consumo de este tipo de bebidas. También se han realizado estudios epidemiológicos en los que se asocia el consumo regular de este tipo de bebida con un mayor riesgo de contraer diabetes de tipo 2. En la comparativa que se realizó para este estudio, se comprobó que las personas que consumen refrescos light tienen un 50% más de posibilidades de contraer esta enfermedad que las personas que consumen refrescos normales. Comparados con las personas que no consumen ningún tipo de refrescos las posibilidades aumentan un 130%.
Por otro lado, las bebidas confeccionadas con edulcorantes tienen un alto contenido en fósforo. “Pero, ¿el fósforo no es bueno?” dirán muchos ahora. A ver, consumido con moderación sí, es muy positivo. Pero si lo consumimos en exceso puede acarrear problemas de desmineralización ósea. Esto hay que tenerlo muy en cuenta, sobre todo las mujeres, que ya tenemos una tendencia natural a la desmineralización (osteoporosis). A esto se añade el problema estético de que disuelve el esmalte de los dientes.
También he de comentaros que este tipo de bebidas no aporta ningún tipo de nutriente a nuestro organismo. No son necesarias. ¿Queréis una bebida de cero calorías, que ayude a mantener vuestro organismo en equilibrio, mantenga vuestras articulaciones sanas y aporte infinitos beneficios a vuestro organismo? Esa bebida existe. La mejor de todas. El agua.
Como veis, consumir refrescos light no adelgaza, muy al contrario, hace comer más, hace ganar peso, hace ganar centímetros, y, lo peor, pone en peligro nuestra salud. Pensadlo, ¿queréis seguir tomando este tipo de bebidas?


Si queréis un buen consejo, para perder peso no busquéis milagros, no confiéis en nada que os diga cualquier persona y, mucho menos, en los que os diga la televisión (recuerdo que la finalidad de lo que vemos anunciado en este aparato es la de que las empresas anunciantes ganen dinero, no les importa para nada vuestra salud). Poneos en manos de profesionales de la alimentación, cambiad vuestros hábitos, bebed mucha agua y, cómo no, buscad una actividad física que os motive. Notaréis los resultados antes de lo que creéis y, además, disfrutaréis de una buena salud. J


martes, 19 de agosto de 2014

SEDENTARISMO. UN HÁBITO MUY PELIGROSO

Estoy segura de que todos nos hemos fijado alguna vez en cómo está engordando la población. Se habla mucho del sobrepeso infantil, pero es algo generalizado. Niños y no tan niños han hecho que la obesidad se esté convirtiendo en una especie de epidemia a nivel mundial. ¿Qué está pasando con la sociedad actual? ¿Por qué está la gente cada vez más obesa?
Para mí la respuesta es muy fácil: por culpa de nuestro estilo de vida. ¿Os habéis fijado que vivimos vinculados a un asiento? La silla del comedor, el asiento del coche, el sillón de la oficina, la silla de una cafetería, el sofá de casa…
Igual suena a añoranza, y puede ser que lo sea un poco, pero sobre todo es una comparativa: cuando yo era pequeña, desayunábamos bien y nos íbamos al cole andando; hoy hay niños que ni siquiera desayunan o toman algo de bollería que haya por casa y sus papás los llevan al cole en coche. Mi madre ha ido toda la vida andando al trabajo, mi padre sí, iba en coche, pero su trabajo estaba fuera de la ciudad y era muy activo; hoy, aunque el trabajo esté a diez minutos andando, aunque la gente se pase el día sentada en una oficina, la regla general es coger el coche. En la hora del descanso, todos íbamos con un bocadillo en la mano y nos lo íbamos comiendo mientras corríamos unos detrás de otros, o todos detrás de un balón; hoy en la hora del descanso más del 70% de los niños se quedan sentados jugando con sus móviles mientras se comen algún tipo de bollo, dulce, bolsa de papas… Al llegar a casa hacíamos los deberes mientras merendábamos (otro buen bocadillo) y, al acabar, hacíamos lo que siempre hacíamos cuando teníamos unos minutos libres, correr y jugar; hoy los niños meriendan bollería comprada en cualquier kiosco y, en cuanto tienen tiempo libre se lo dedican a sus móviles, videojuegos y a la televisión. Yo no recuerdo que mis padres parasen en ningún momento del día, bueno sí, después de cenar se sentaban un rato mientras nosotros correteábamos por ahí.
¿Veis la diferencia? Ha cambiado y mucho la forma de alimentarnos, y ha cambiado a mal… De eso ya hablaré en otro post. Pero sobre todo ha cambiado radicalmente nuestra actividad. De estar todo el día activos a estar todo el día sentados. Esto, señores, se llama sedentarismo. No le damos importancia, lo tomamos como algo natural, como si la evolución del ser humano fuese esta… Pero no. No es así. Nuestro organismo está diseñado para moverse y gastar energía, no para permanecer quieto.
He pensado que si este problema es tan ignorado es porque realmente no se sabe qué consecuencias tiene. Por eso hoy os voy a hablar del sedentarismo, de los peligros que conlleva para la salud. Voy a intentar que tanto vosotros como los más jóvenes de la familia os levantéis del sofá aunque sea media hora al día para realizar alguna actividad. Porque igual lo ignoráis, pero el sedentarismo puede llegar a ser mortal.
No, parece exagerado pero no lo es. Está comprobado que el sedentarismo duplica el riesgo de padecer alguna enfermedad cardiovascular, diabetes de tipo II y obesidad. Además también aumenta considerablemente la posibilidad de padecer hipertensión, osteoporosis y algunos tipos de cáncer, sobre todo el de colon.
Aunque no os lo creáis, el sedentarismo está considerado como el segundo factor de riesgo para nuestra salud, superado sólo por el tabaquismo, y constituye una de las diez causas fundamentales de mortandad, morbilidad y discapacidad.
Por si todavía no os habéis convencido de lo peligroso que es estar todo el día sentados, sin hacer ningún esfuerzo físico, os comento que en el año 2010 la Organización Mundial de la Salud (OMS) realizó un estudió en el que se concluyó que el sedentarismo causa más de 3.2 millones de muertes prematuras al año. Estoy segura de que este número ha aumentado en los últimos 4 años.
Y esto, ¿por qué sucede? Es muy fácil de entender. Si nosotros estamos parados, nuestro organismo se para, digamos que pierde reflejos. Nuestro sistema inmunológico se relaja y no responde tan rápido como debería cuando debería. Al no quemar la energía que vamos acumulando, aumenta la grasa corporal, el azúcar en sangre… Y todo esto son desencadenantes de las enfermedades que he nombrado antes, enfermedades que pueden llegar a ser mortales.
Pero, de todo, una de las peores cosas del sedentarismo es que te mete en un círculo vicioso. Seguro que os ha pasado más de una vez que, estando sentados en el sofá toda la tarde, no habéis parado de comer sin tener hambre. Sí, está comprobado que el sedentarismo te hace comer más, por lo que es muy probable que aumentes de peso y talla, te verás cada día peor y cada vez tendrás menos ganas de hacer nada, con lo que comerás más… Si entráis en este círculo estáis perdidos. No tardaréis en notar los primeros problemas de salud.
Lo bueno es que salir de este círculo es muy sencillo y que los efectos del sedentarismo se pueden frenar, e incluso revertir. Sólo tenéis que levantaros del sofá, o del sillón, o de la silla, o de dónde sea que os sentéis en vuestro tiempo libre y que os mováis. Haced un poco de ejercicio diario, aunque sea media hora. Vuestra salud os lo agradecerá.
Vale, ahora hay mucha gente pensando “ya, con lo cansado que llego del trabajo, ¡como para ponerme a correr y dar saltos!”. Aquí os tengo que llevar un poco la contraria. Sé que tenéis la sensación de llegar agotados a casa, pero la mayor parte de ese agotamiento es, en más del 80% de la gente, mental. Más que llegar cansados, llegáis saturados, hartos del jefe, de algún compañero, de alguna cuenta que ha costado mucho en cuadrar… Pero físicamente es imposible que estéis agotados. Pensadlo. Habéis pasado casi todo el día sentados.
Pero, aunque vuestro trabajo sea muy físico, probadlo, no os sentéis, poneos vuestras zapatillas y salid a hacer alguna actividad. Veréis como al acabar estaréis mucho más relajados y os sentiréis mucho mejor. Yo tengo la prueba cada día en el gimnasio. Son muchos los que vienen por la tarde cansados, agotados, hartos de día, y al acabar salen totalmente transformados, sonrientes, extrañados de sentirse tan bien después de la sesión porque venían agotados (y más de uno se quedaría en casa más de una tarde, que lo sé. Pero nunca se arrepienten de venir). Y esto sucede porque la actividad física nos hace segregar la hormona de la felicidad (endorfina), por lo que nuestra mente se desconecta de todo el estrés y las preocupaciones que tiene, que es lo que realmente necesita, es lo que va a hacer que nos sintamos mejor, relajados. Si os sentáis en el sofá a ver la tele, vais acumulando cada día más y más preocupaciones, por lo que cada día os sentiréis más y más agotados… Y ya estamos otra vez en el círculo vicioso.
No os asustéis, que no tenéis que apuntaros a un gimnasio si no queréis. Lo importante es que os mováis cada día. Y no, por moverme no me refiero a la faena de casa o a la del trabajo. Me refiero a hacer alguna actividad fuera de casa y del trabajo que os haga desconectar de todo lo que tenéis. Una actividad que no sea la de sentarse en una terraza a tomar un café, por supuesto. Podéis salir a caminar a un buen ritmo, podéis comenzar a correr, podéis salir en bicicleta, podéis nadar, por supuesto, podéis apuntaros a un gimnasio, pero por favor, hacedlo cada día aunque sólo sean 30 ó 40 minutos. Creedme, en pocas semanas me agradeceréis este consejo.
La actividad física es la única manera de escapar de las garras de sedentarismo. Esta actividad no sólo va a hacer que segreguemos endorfinas, sino que va a activar nuestro metabolismo haciendo que se reduzca considerablemente (hasta en un 50%) el riesgo a sufrir enfermedades cardiovasculares y diabetes del tipo II, vamos a fortalecer nuestros huesos, con lo que estaremos más protegidos contra la osteoporosis, nuestro sistema inmunológico estará alerta contra determinadas enfermedades, reduciremos el colesterol y la hipertensión, controlaremos mejor nuestro peso y nuestra talla...


Como veis, la actividad física va a revertir cualquier efecto negativo que esté causando el sedentarismo en vuestro organismo, a parte de aportaros muchos otros beneficios tanto físicos como psíquicos. Sólo hace falta que deis el primer paso, como siempre, el más difícil. Pero una vez lo deis, no podréis parar, invertiréis el círculo vicioso y vuestro cuerpo cada vez se sentirá mejor, y pedirá más actividad, y se sentirá mejor, y pedirá más vida sana…

Ya veis, vivir una vida sana está en vuestros pies. J