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domingo, 28 de junio de 2015

EJERCICIOS QUE TE MANTIENEN JOVEN


Una vez más voy a hablar de nuestra absurda búsqueda de la eterna juventud. Sí, absurda. Sabemos que no existe pero ahí estamos, gastando dinero en cremas milagrosas, sometiéndonos a operaciones que transforman nuestro rostro en inexpresivas máscaras… Todo absurdo y antinatural.
Aquí viene la buena noticia para los amantes del deporte. Sí, se ha comprobado que nosotros, los que no nos preocupamos por si el sudor estropea nuestra piel, los que disfrutamos de nuestra actividad física preferida a diaria (o tan a menudo como podemos) sin preocuparnos por si nos ha salido una arruga, vivimos más tiempo y somos molecularmente más jóvenes.
Como lo leéis. Un grupo de expertos en fisiología del ejercicio realizaron un estudio en el que participaron 2400 gemelos y descubrieron que la práctica asidua de actividad física tiene un impacto muy positivo en el interior del ADN humano. Vieron que aquellos a los que impusieron una rutina de 30 minutos de ejercicio diario, al cabo de dos años, parecían 10 años más jóvenes que sus gemelos, a los que sólo les impusieron una rutina de 16 minutos de ejercicio semanal (lo que equivale a una vida sedentaria).
¿Queréis saber qué tipo de ejercicio no puede faltar en vuestra rutina semanal para que produzca este efecto en nuestro organismo? Según los expertos que realizaron el estudio que os acabo de mencionar, en nuestra semana no pueden faltar:

-                       Ejercicio aeróbico, ya que aumenta la resistencia cardiovascular. Aseguran que 30 minutos al día a intensidad moderada son más que suficientes para lograr este objetivo. Si tenemos en cuenta que este tipo de ejercicio también nos ayuda a disminuir los niveles de colesterol (lo que hace que se convierta en un gran aliado contra enfermedades cardiovasculares), podemos afirmar que, no sólo nos ayudará a parecer más jóvenes, sino que también nos ayudará a vivir más tiempo y mejor.
Ejercicios aeróbicos pueden ser: caminar a buen paso, correr, nadar, ir en bici, patinar, saltar a la comba, esquiar, remar…

-                       Entrenamiento interválico de alta intensidad. Con este tipo de entrenamiento, el cerebro recibe un mayor flujo de sangre y oxígeno. Se ha comprobado que esto hace que disminuya el riesgo de sufrir demencia en un futuro. Eso sí, dada la intensidad de este tipo de entrenamientos, no es aconsejable realizarlo todos los días. Los expertos aseguran que con un par de días a la semana hay más que suficiente.
Los métodos Tábata y HIIT (High Intensity Interval Training) son unos ejemplos de este tipo de entrenamiento.

-                       Entrenamiento de fuerza. Este tipo de entrenamiento tiene efectos positivos tanto a nivel muscular como a nivel óseo. Con la edad, vamos perdiendo tanto la capacidad muscular como la densidad ósea, lo que hace, no sólo que perdamos el control sobre nuestra posición corporal, sino que, además, suframos dolores articulares, óseos, etc., y, cómo no, que nos ataque la temida osteoporosis.
Los expertos han determinado que realizar un entrenamiento de fuerza unos 3 días a la semana ayuda a frenar este proceso, ya que hace que aumente la fibra muscular (evitando que se pierda) y aumenta, a su vez, la densidad ósea.

-                       Ejercicio de control y respiración. Si tenemos en cuenta que dos de los factores que aceleran el proceso de envejecimiento son el estrés y la ansiedad, es fácil de adivinar que los ejercicios que nos ayuden a reducirlos nos ayudarán a frenar ese proceso, ¿no? Sí, está comprobado que la práctica asidua de este tipo de ejercicios protege contra los radicales libres (responsables de que desaparezca la elasticidad de la piel). Así mismo, este tipo de ejercicios entrenan la respiración (algo que no se hace con el resto), algo fundamental para que nuestro organismo esté bien oxigenado a nivel molecular.
Por ejercicios de control y respiración me refiero al Pilates, al Yoga, al Tai Chi, al Body Balance y similares.

Como veis, no hace falta seguir gastando tanto dinero en cremas caras que prometen algo que no existe, ni someterse a agresivas cirugías. Está comprobado, el ejercicio diario nos ayuda a parecer más jóvenes. Ya que, hagamos lo que hagamos, igual vamos a envejecer, al menos hagamos que el proceso sea divertido (y de paso más lento) practicando el deporte que más nos guste. Creedme, el espejo y vuestra salud os lo agradecerán. J

Para cualquier consulta: mejorsiesconsalud@gmail.com


viernes, 5 de junio de 2015

COLÁGENO. ¿POR QUÉ DEBEMOS TOMARLO?


Hace unas semanas, una amiga me comentó que estaba pensando en tomarse colágeno porque “me han dicho que es bueno para la piel y los huesos” y me preguntó mi opinión. Mi respuesta fue sencilla: “por supuesto, tómalo. Es bueno para eso y para mucho más”.
Estoy segura de que muchos de vosotros, al escuchar o leer la palabra colágeno, pensáis automáticamente en productos cosméticos, en esas cremas milagrosas que van a hacer que desaparezcan las arrugas y la flacidez de nuestro rostro. Sí, es una palabra que se ha puesto muy de moda en el mundo cosmético porque se ha demostrado que esta proteína ayuda a mantener la elasticidad de la piel (entre otras cosas). Pero una vez más, os he de pedir que tengáis cuidado con estos cosméticos. Os explico:

El colágeno es la proteína más abundante en nuestro organismo (representa entre el 20 y el 30% de las proteínas totales de un adulto). Esta proteína se encuentra en la piel, en los ligamentos, en los tendones, en los huesos, en los cartílagos, en los vasos sanguíneos y en otros tejidos conectivos. El colágeno se sintetiza en el interior de las células y, dependiendo del tejido en el que se encuentre, tiene la capacidad de formar fibras que permitirán dar firmeza a esos tejidos.
Así, teniendo en cuenta que todo este proceso de síntesis del colágeno se produce en el interior de nuestro organismo, aplicar cremas, por muy ricas que sean en colágeno, sobre nuestra piel, no nos va a ser de gran ayuda para lograr los beneficios que buscamos. Sí, esas cremas van a ayudar a que nuestra piel esté protegida contra agresiones externas (sol, frío, calor, humedad, viento, contaminación,…). Pero si buscamos un beneficio real y visible, hemos de aportarle al nuestro organismo el colágeno que necesita por medio de la alimentación.

¿Cómo hacerlo? Fácil. Sólo hay que tener en cuenta que el colágeno está presente en el cartílago tanto humano como animal. Así, consumiendo cartílagos de cerdo, vaca, buey u oveja, y los de pescado, nuestro cuerpo puede tener el aporte que necesita. Tranquilos, si lo que os acabo de decir os da un poco de asco y no estáis dispuestos a comer cartílagos, siempre podéis comprarlo en forma de cápsulas o polvos.
Siempre me acordaré de la primera vez que entré en una dietética a comprar colágeno. La dependienta me aseguró que todas las mujeres, a partir de los 30 años, deberían tomar obligatoriamente colágeno”. Ni os imagináis la razón que tenía la chica. Nuestro organismo, a partir de los 25 años, pierde, aproximadamente,  un 1.5% de su colágeno al año. Por lo que es muy importante que todos, a partir de cierta edad, tomemos alimentos ricos en esta proteína o que la tomemos en forma de suplemento.
Ahora, ¿qué es lo que hace que esta proteína sea tan importante para nuestro organismo?
Como llevo comentando, es muy importante para que nuestra piel se mantenga firme. Además, como también actúa como nutriente, ayuda a que permanezca en buen estado. Este refuerzo que le da a nuestra piel es fundamental a la hora de cicatrizar heridas y reparar daños en los tejidos (microrroturas, etc.). Pero esto no es lo más importante que hace esta proteína por nuestra salud.

El colágeno da resistencia y elasticidad a las diferentes partes del cuerpo donde se encuentra. Esto es especialmente importante para nuestra salud cardiovascular. Como he comentado, el colágeno se encuentra, entre otras, en los vasos sanguíneos. Como ya he comentado en más de una ocasión, es muy importante que éstos se mantengan elásticos, ya que es esa elasticidad la que permite que la sangre fluya por todo nuestro cuerpo. Si nuestro vasos sanguíneos pierden su elasticidad, podemos llegar a sufrir graves problemas cardiovasculares.
Por otro lado, también contribuye a paliar el dolor y la inflamación de las articulaciones en personas con problemas reumáticos o artríticos. Hay estudios que han demostrado que las personas con un nivel óptimo de colágeno sufren menos dolores tanto articulares como musculares.

Además, tener un nivel óptimo de colágeno en el organismo es garantía para tener unos huesos fuertes y resistentes. Esto es muy importante para las personas con osteoporosis. Está comprobado que el colágeno ayuda a disminuir el riesgo de fractura ósea en las personas que padecen esta enfermedad.
Para los que practicamos deporte asiduamente también es importante que el nivel de colágeno en nuestro organismo sea el adecuado. Se ha demostrado que ayuda a nuestro organismo a recuperarse después del ejercicio. Además, también ayuda a que nuestros músculos adquieran un mejor tono y a que disminuya el riesgo de lesión.

Aunque parezca increíble, también nos ayuda a mejorar la vista, ya que contribuye a transmitir la luz a través de la córnea.

Por último, también hace que las uñas y el pelo crezcan más fuertes y sanos.
Como veis, la chica que me atendió aquel día en la dietética tiene mucha razón. Todas las mujeres deberíamos tomar colágeno a partir de los 30. Pero cuidado, estoy segura de que ella se estaba refiriendo al tema de la osteoporosis. No vayáis a pensar que sólo debemos de tomarlo las mujeres. Teniendo en cuenta todo lo que acabáis de leer, seguro que pensáis como yo, que todos deberíamos tomar colágeno asiduamente, ¿a que sí?


Es tan fácil como ir a una dietética y pedir el colágeno que más os convenga. Con tan solo 10 gr. al día nuestro organismo tiene suficiente. ¿A qué esperáis para empezar? Vuestra salud os lo agradecerá. J

Para cualquier consulta: mejorsiesconsalud@gmail.com