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viernes, 13 de febrero de 2015

ALIMENTOS QUE AYUDAN A MANTENER SANO EL CEREBRO


Seguro que te ha pasado más de una vez: vas todo decidido a hacer algo y, de repente, se te olvida qué es lo que ibas a hacer. O vas a decir algo y, de pronto, olvidas qué es lo que querías decir. Has ido a hacer un examen y aquello que te sabías tan bien, de repente se te olvida… Y como estos, otros tantos ejemplos. ¿Verdad que os ha pasado?
Todos estos lapsus se suelen achacar al nivel de estrés que sufrimos. Como ya he comentado más de una vez, para mí, el estrés es la enfermedad del Siglo XXI. ¿Quién no ha oído aquello de “con todo lo que tengo en la cabeza, se me ha olvidado lo que te quería decir”?
Sí, nuestro ritmo de vida nos afecta a todos los niveles, tanto física, como psíquica y emocionalmente hablando. Cada vez son más comunes los ataques de ansiedad, los cambios de humor, las depresiones… Y todo es porque no llegamos a todo lo que queremos hacer. Y, por supuesto, este ritmo de vida afecta muy directamente a nuestra alimentación. Cada vez cuidamos menos lo que comemos.
Pues bien, nuestro cerebro también necesita una alimentación sana. Una alimentación desequilibrada, aunque os cueste creerlo, puede afectar negativamente al funcionamiento del cerebro.
Así que hoy he decidido confeccionar una lista de alimentos que os pueden ayudar a mantener el cerebro saludable, de manera que no perdáis tanto la concentración y no olvidéis tantas cosas.

-                         Arándanos: tanto los frutos rojos como los morados poseen una alta concentración de polifenoles, esenciales para combatir el estrés oxidativo. De entre todos, los arándanos rojos poseen un alto contenido en el flavonoide proantocianidina, asociado a una disminución del riesgo de enfermedad cardiovascular. Hay estudios que corroboran que, al mejorar la circulación sanguínea, ésta llega mejor al cerebro, lo que mejora notablemente el rendimiento cognitivo.

-                         Avena: tomada en el desayuno, ayuda a controlar el azúcar en sangre y mantiene a raya los niveles de colesterol, dos parámetros fundamentales para la salud cerebral. Además, la avena es ansiolítica (aunque su acción es lenta), por lo que ayuda a combatir el estrés. Si se toma con regularidad, mejora la concentración y el rendimiento en épocas de gran esfuerzo intelectual (exámenes, presentaciones…).

-                         Café, té y chocolate negro: según un estudio publicado en la revista Nature Neurocience, el café no sólo nos mantiene despiertos, sino que en la dosis adecuada, se perfila como neuroprotector que potencia la memoria a largo plazo.
Por otro lado, el chocolate negro, por su contenido en flavonol epicatequina, mejora la memoria, ya que ayuda a que aumente el flujo de sangre al cerebro. Eso sí, hay que tener en cuanta que esta propiedad se pierde cuando se combina con leche.
El té verde, además de ayudarnos a recordar mejor, tiene efectos cognitivos saludables y actúa como ansiolítico. Hay estudios que demuestran que retrasa el envejecimiento cerebral y ciertas enfermedades neurodegenerativas.

-                         Coles: tanto la coliflor, como las coles de Bruselas, la recula, el nabo y, especialmente, la col lombarda y el brócoli, aportan sulforafano, un auntioxidante con propiedades neuroprotectoras. Pero, cuidado, esta molécula tan beneficiosa para el cerebro se forma al cocinarlos, al cortarlos o al masticarlos. Además, el sulforafano tiene propiedades anticancerígenos y también ayuda a proteger contra la isquemia cerebral, la hemorragia, el daño cortical o la inflamación.

-                         Ejercicio: no, no me he vuelto loca. Para mí, el ejercicio es uno de los mejores alimentos que le podemos dar a nuestro cerebro. Está comprobado que la actividad física estimula la producción del Factor Neurotrófico Derivado del Cerebro (FNDC), relacionado con la nutricón del tejido nervioso, algo fundamental para la supervivencia de las neuronas.
Además, las propiedades saludables de cualquiera de los alimentos de la lista que os estoy confeccionando, se multiplican con el ejercicio, que, además, ayuda a producir nuevas neuronas.

-                         Pescado azul: se ha demostrado que los ácidos grasos omega-3 presentes en el pescado azul (atún, sardina, boquerón, salmón, caballa…) tienen un papel protector frente a patologías neurodegenerativos como el alzhéimer. Al parecer, las grasas poliinsaturadas atraviesan la berrera que aísla el cerebro y equilibran los parámetros relacionados con esta enfermedad.
Los omega-3 también parecen ayudar a retrasar la progresión del deterioro cognitivo leve en las primeras fases del alzhéimer.

-                         Proteínas sin grasa: la pechuga de pollo y de pavo, los huevos y la leche baja en grasa, son excelentes fuentes de vitamina B12, importante para mantener las propiedades cognitivas.

-                         Soja: conocida porque ayuda a prevenir los trastornos asociados a la menopausia. Pero esa no es su única virtud. Su consumo regular ayuda a prevenir la arteriosclerosis, tan perjudicial para la buena salud, no sólo cardiovascular, sino también cerebral. También se ha probado que es efectiva para paliar el declive cognitivo asociado a la edad y mejora la orientación espacial (al menos en mujeres).

-                         Yogur: hay estudios que aseguran que las bacterias intestinales ejercen una influencia sobre el cerebro. Además de ser importantes para frenar el desarrollo de patologías como la obesidad, también influyen en nuestro estado de ánimo y están implicadas en la salud mental y el desarrollo del cerebro.
El yogur no sólo ayuda a regenerar la flora intestinal, hay estudios que apuntan a que también es capaz de mejorar el estado de ánimo.


Como veis, no es nada difícil incluir estos alimentos en vuestra dieta. Una vez más, se trata de llevar una dieta variada y, como no de hacer ejercicio. Hacedlo y veréis como, poco a poco, os olvidaréis de esos lapsus. J

jueves, 21 de agosto de 2014

CHOCOLATE. CÓMO BENEFICIA A NUESTRA SALUD


¿Cuántas veces os habéis quedado con ganas de comer un trozo de chocolate porque es malo? ¿Cuántas veces lo habéis comido y os habéis sentido culpables?
Creo que, si no todos, la gran mayoría de vosotros conoceréis a alguien que, cuando sale a comer por ahí, no pide determinados postres porque llevan chocolate y “voy a engordar mucho”. Seguro que conoceréis a alguien que, cuando os ve disfrutar de un pedazo de chocolate dice aquello de “¡hala! ¿Comes chocolate? ¡Con lo que engorda!”
Hoy voy a intentar que cambien de opinión todos aquellos que piensan que comer chocolate es malo. Todos aquellos que se niegan a probar este dulce manjar porque “engorda”.Yo no os voy a decir que no comáis chocolate, os voy a pedir que no os atiborréis de chocolate. Pero comer, ¡claro que podéis comer! Porque en contra de lo que casi todo el mundo piensa, el chocolate tiene muchísimos beneficios para nuestra salud.
Sí, así es. Y no lo digo por decir. Está comprobado científicamente. El principal componente del chocolate, el cacao, tiene más de 300 componentes identificados, y la gran mayoría de ellos, de una manera u otra, aportan grandes beneficios a nuestro organismo. Entre otras cosas, tiene gran concentración de minerales y vitaminas, encabeza la lista de alimentos con propiedades antioxidantes y es una muy buena fuente de fibra.
Y, ¿cómo beneficia todo esto a nuestra salud? Fácil. Os voy a explicar los que son, para mí, los beneficios más importantes que va a aportar a nuestro organismo comer un trocito de chocolate al día.
Voy a empezar con este dato: el cacao encabeza la lista de alimentos con propiedades antioxidantes. Los antioxidantes son un conjunto de vitaminas, minerales, colorantes naturales y otros compuestos de vegetales y enzimas que ayudan a bloquear los efectos de los radicales libres. Esto es, ya de por sí, un beneficio, ya que los radicales libres son los responsables del envejecimiento prematuro del organismo. Pero de entre todos los antioxidantes, en el cacao destacan los flavonoides.
Los flavonoides, algo que todo el mundo ha oído nombrar por la televisión como algo muy bueno, pero que nadie sabe lo que es. Pues ya lo sabéis, son unos antioxidantes presentes en el cacao. Estos antioxidantes estimulan la producción de ácido nítrico, una molécula que promueve la vasodilatación, es decir, que aumenta el calibre de los vasos sanguíneos. Esto hace que se incremente el flujo de sangre haciendo que se mantenga estable la presión arterial. Éste es uno de los motivos por el que está comprobado que el consumo de chocolate puede prevenir enfermedades cardiovasculares. Si la sangre fluye sin problemas y la presión arterial es estable, es más difícil que ocurran accidentes cardiovasculares.
A parte, los flavonoides, al actuar a nivel celular, no sólo combaten los radicales libres, sino que además evitan la formación de células cancerígenas. Por lo que consumir chocolate de forma moderada puede ayudar a reducir el riesgo a padecer esta enfermedad.
Además, hay estudios que demuestran que los flavonoides mejoran el sistema que activa el pensamiento, con lo que mejoran la función cerebral, y también mejoran la capacidad de ver en condiciones difíciles.
Por otro lado, los efectos antioxidantes pueden influir de manera directa y positiva sobre la resistencia a la insulina, ayudando a reducir el riesgo a padecer diabetes.
Otro de los componentes importantes del cacao es la teobromina, un alcaloide. Actúa como estimulante no adictivo del sistema nervioso central. Es más suave que la cafeína, pero tiene un efecto más prolongado. Este alcaloide ayuda al cerebro en la producción de anandamida, compuesto químico orgánico y neurotransmisor. La anandamida funciona como un regulador natural del humor. Está demostrado que tiene efectos sobre la concentración y el enfoque y que ayuda contra la depresión.
La teobromina, además de ser un estimulante suave del sistema nervioso, tiene, al igual que el café, efecto diurético, por lo que ayuda a mantener nuestros riñones sanos.
Además, Harvard Medical School ha demostrado que el consumo de chocolate negro baja los niveles de colesterol malo (LDL) y aumenta los de colesterol bueno (HDL).
Por si esto fuera poco, posee un alto contenido en minerales como el Magnesio, el Hierro y el Cromo, muy necesarios para el correcto funcionamiento de nuestro organismo.
Como veis, comer chocolate no es tan malo como os pensabais. Eso sí, hay que saber qué chocolate comer. Tened en cuenta que estos beneficios los aporta el cacao, por lo que, cuanta mayor sea la concentración de cacao, mayores los beneficios. Así que intentad evitar ese chocolate que anuncia la vaca tan apropiadamente teñida de lila, y por supuesto huid del chocolate blanco, eso no es chocolate, no tiene nada de cacao, es pura manteca azucarada (eso sí que engorda, y mucho. Además no aporta beneficio ninguno).
Mi consejo es que tengáis siempre en la nevera chocolate negro (60% de cacao como mímino) y, si os apetece, os toméis un trocito al día. Sólo un trocito, con eso hay suficiente. Si os coméis toda la tableta, más que beneficios, notaréis como crecen los michelines.
Lo dicho, no os atiborréis a chocolate. Pero un cuadradito a día no aporta ningún michelín y sí muchos beneficios.


Eso sí. Si sois de esas personas a las que no les gusta el chocolate, no lo comáis, no os pasará nada malo. Pero si sois como yo, unos amantes del chocolate, disfrutad de un trocito al día, que tampoco os pasará nada malo. J