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martes, 10 de marzo de 2015

SILICIO ORGÁNICO. PROTEGE TUS ARTICULACIONES Y MUCHO MÁS


Hace unos años, mientras me sacaba el título de masajista, mi profesor, que además de gran masajista es un naturópata experimentado, me comentó: “Divi, con tu trabajo deberías tomar silicio orgánico. Es el mejor protector que existe para las articulaciones”.
Aunque jamás me han dolido ni las rodillas, ni los tobillos, ni los codos… Vamos, jamás me han dolido las articulaciones, decidí investigar sobre lo que me dijo. Al ver que es un producto totalmente natural, decidí probarlo.
Han pasado ya varios años desde aquello y, por suerte, siguen sin dolerme las articulaciones. ¿Os soy sincera? Ya que no me han dolido nunca, he llegado a dudar de si no me dolían por tomar silicio orgánico o porque nunca lo han hecho. El caso es que, visto que es algo natural y que no hace ningún daño, yo misma he recomendado tomar silicio orgánico a gente con dolores y problemas articulares y a gente con mucho desgaste físico.
Fue esto lo que despejó mi duda. Igual el silicio no tiene mucho que ver con mi ausencia de dolor articular, pero todos aquellos a quienes lo he recomendado han visto reducidas sus molestias. Así que sólo queda pensar que realmente, el silicio orgánico funciona, ¿no?
El motivo de este post es que, cada vez que le digo a alguien aquello de “¿por qué no pruebas a tomar silicio orgánico una temporada? Te irá bien”, todos ponen cara de no saber de qué les hablo y me piden que les repita mil veces lo que les he recomendado. O sea, nadie, o muy poca gente, sabe lo que es el silicio orgánico.
Dado que, para mí, es algo tan importante y útil hoy me propongo hacer que el silicio orgánico deje de ser “ese gran desconocido”. Os voy a comentar qué es y todo lo que puede hacer por nuestra salud, que, como veréis, es mucho.

Voy a comenzar aclarandoos que el silicio es uno de los elementos químicos más comunes en la corteza terrestre, el segundo para ser más exactos.
Por definición es inorgánico, se trata de arena. Sin embargo, las plantas lo absorben y lo transforman en fitolitos, una forma no cristalina que puede ser asimilada por los seres vivos. Son estos fitolitos los que se conocen como silicio orgánico.
El silicio está presente en todos los seres vivos, pero sobre todo en los vegetales de hoja verde como la lechuga, la soja, la remolacha y las espinacas. También se encuentra grandes concentraciones en los cereales integrales, el aguacate y la avena. Aunque también se encuentra en alimentos procesados y en carnes, su concentración es bastante inferior a la de los vegetales y los alimentos sin procesar.
Como acabo de decir, este elemento está en todos los seres vivos, los humanos no somos una excepción. El silicio orgánico está presente en casi todas las partes de nuestro cuerpo. Lo podemos encontrar en grandes cantidades en el cabello y las uñas (por eso es tan utilizado en tratamientos de belleza para eliminar arrugas y mejorar el aspecto de la piel flácida, fortalecer las uñas y darle vitalidad al cabello). Pero, y para mí lo más importante, también está muy presente en nuestros huesos y en el tejido conectivo (ligamentos, tendones…). De ahí que sea tan importante que lo tomemos la gente con gran desgaste físico y/o con problemas articulares. De hecho, es un ingrediente muy presente en un gran número de suplementos deportivos, ya que ayuda a regenerar huesos y tendones.

Como bien me recomendó mi profesor de masaje, el silicio orgánico es un gran protector tanto de las articulaciones como de los huesos. De hecho, es una parte fundamentan en la mineralización de los huesos. El silicio es esencial para la síntesis de elastina y colágeno, muy importantes para el correcto funcionamiento de nuestro organismo. Así, vemos que puede ser de gran ayuda a gente con problemas de osteoporosis, artrosis, artritis…
Por otro lado, también nos puede ayudar a aumentar las defensas y a fortalecer nuestro sistema inmunológico, ya que es capaz de desencadenar la producción de antígenos y anticuerpos.
También posee la capacidad de hacer que las paredes de las arterias se vuelvan más impermeables. Esto hace que el conocido como colesterol malo (LDL) no pueda adherirse a sus paredes tan fácilmente. Así, vemos que el silicio orgánico puede reducir los niveles de colesterol, evitando todos los problemas coronarios asociados al colesterol alto.
El hecho de que ayude a mantener las arterias elásticas e impermeables, hace que la sangre circule sin problemas por todo el cuerpo, evitando así la hipertensión y protegiendo tanto a nuestro corazón como a todo el sistema circulatorio.

Como no, he de mencionar que es un gran protector contra los radicales libres y la oxidación. El silicio tiene una estructura electromagnética especial, se encuentra en constante búsqueda del equilibrio iónico y, por tanto, de la actividad antioxidante. Esto explicaría por qué algunos autores afirman que podría tener propiedades contra el cáncer.
Al ser uno de los componentes de nuestra piel, el silicio contribuye a mantenerla joven y elástica. Su deficiencia es una de las causas de aparición de arrugas y de sequedad. Como ya he mencionado, también es bueno para el cabello y las uñas.
También es un potente analgésico y cicatrizante. En un potente antiinflamatorio, por eso lo utilizan muchos fisionterapeutas para aliviar tendinitis, contracturas y dolores articulares.
Otra de sus grandes propiedades es que está implicado en el proceso regenerativo de las células, ya que restaura el equilibrio iónico de aquellas que están dañadas o debilitadas y mejora el intercambio celular. Así que juega un papel importante en el metabolismo general de nuestro cuerpo.
Si a todo esto añado que ayuda a regular la acidez de la sangre y que es de vital importancia para la asimilación del calcio, del magnesio y de la vitamina D, veréis que no hablo de un elemento cualquiera.


Como veis hablo de algo muy importante para nuestra salud, un elemento que protege nuestras articulaciones, nuestro corazón, nuestros huesos, nuestra piel… ¿Qué más le podemos pedir? Espero que el silicio orgánico deje de ser ese gran desconocido y que empecéis a tenerlo muy en cuenta. Vuestra salud os lo agradecerá. J

viernes, 12 de septiembre de 2014

ANTIOXIDANTES Y RADICALES LIBRES. HAY QUE MANTENER EL EQUILIBRIO



Todos hemos oído hablar alguna vez de los radicales libres, y siempre como algo malo para nuestra salud. Sobre todo los asociamos a la radiación solar y sabemos que nos envejecen y pueden provocar algunas enfermedades. Pero ¿sabíais que no son tan malos como nos pensamos?
Y, cómo no, todos sabemos cómo combatir a los radicales libres. Para eso están los antioxidantes. Pero, ¿sabíais que consumir demasiados antioxidantes puede ser contraproducente?
Hoy voy a desmontar dos mitos, el mito de que los radicales libres sólo son perjudiciales y el mito de que consumir muchos antioxidantes nos va a hacer sentir mejor  y va a mantenernos jóvenes más tiempo.
Para empezar, voy a explicar cómo se producen los radicales libres. Todos sabemos que el cuerpo está formado por células y éstas por moléculas. Las moléculas constan de átomos que tienen orbitando a su alrededor protones (con carga positiva) y electrones (con carga negativa). Los electrones pueden combinarse con otros átomos para conseguir una máxima estabilidad.
Cuando se crea un enlace débil (un electrón se queda sin pareja) se forma un radical libre. Los radicales libres son muy inestables por lo que reaccionan con facilidad para encontrar el electrón necesario para lograr su estabilidad. Si roban un electrón a otra molécula, ésta quedará inestable y también se convertirá en radical libre. Así se forma una cadena de radicales libres que va creciendo hasta irrumpir en una célula viva.

Los radicales libres se forman en muchos procesos del cuerpo. Sin embargo existen factores ambientales, como por ejemplo la contaminación, el tabaco, una mala alimentación, etc., que aumentan su número en nuestro cuerpo.
La mejor manera de bloquear los efectos de los radicales libres en nuestro organismo es consumir antioxidantes. Éstos son un grupo de vitaminas, minerales, colorantes naturales y otros compuestos de vegetales y enzimas (sustancias propias de nuestro organismo que intervienen en múltiples procesos metabólicos).
La incapacidad de nuestro cuerpo para neutralizar los radicales libres a los que nos exponemos diariamente nos obliga a recurrir a alimentos con las propiedades antioxidantes necesarias para neutralizarlos. La mayoría se encuentran en alimentos vegetales, por lo que es muy beneficioso que nuestra dieta contenga frutas, verduras, legumbres y hortalizas.

Ahora bien, debido al bombardeo mediático mucha gente ha llegado a pensar que el consumo de antioxidantes va a hacer que vivamos más tiempo y que tardemos más en envejecer. Nada más lejos de la realidad. Los antioxidantes disminuyen el riesgo de sufrir ciertas patologías pero no modifican el deterioro normal que nos lleva a la vejez ni nos hacen vivir más años.

Aún así, los medios de comunicación han idealizado tanto los antioxidantes que mucha gente llega a tomar diariamente suplementos pensando que cuanta más cantidad de estas sustancias consuman mejor se van a sentir. Por supuesto, si el médico os receta este tipo de suplementación para cubrir una deficiencia, habéis de tomarlos. El problema está en la gente que se suplementa con antioxidantes como si fueran la píldora de la eterna juventud o que lo utilizan como revulsivo que mantienen a raya efermedades como el cáncer entre otras dolencias. Estas personas deberían saber que está probado científicamente que los que consumen antioxidantes de forma habitual sin tener ninguna deficiencia, no gozan de mejor salud. De hecho, la ingesta excesiva puede ser contraproducente ya que, como hemos dicho, bloquean el efecto de los radicales libres, pero, está comprobado, éstos no tienen sólo efectos negativos para nuestro organismo.
Hasta hace unos años se pensaba que los radicales libres eran siempre perjudiciales para nuestra salud (promueven enfermedades cardiovasculares, cáncer, alzheimer…). Pero recientemente se ha comprobado que también pueden ser beneficiosos. Pueden tener ciertas funciones valiosas para nuestro organismo como la síntesis de energía y potenciar nuestras defensas.
Así, tomar demasiados antioxidantes va ha hacer que se bloqueen no sólo los efectos perjudiciales de los radicales libres, sino que también se bloquearán los efectos beneficiosos pudiendo llegar a causar graves problemas de salud.



La clave para encontrarnos bien a este respecto es encontrar el equilibrio entre radicales libres y antioxidantes. Evitar un exceso en cualquiera de los dos. Para ello, el mejor consejo que os puedo dar es que no abuséis del tabaco y que llevéis una alimentación variada y equilibrada en la que no falte la fruta, la verdura y las legumbres. Y, cómo no, animaros de nuevo a que acudáis a un buen profesional (nutricionista/endocrino) para que os siga una buena dieta. J