¿Quién no se ha lesionado alguna
vez? Estoy segura de que todos y cada uno de nosotros ha notado alguna vez el
dolor de una lesión, desde más leves como contracturas, hasta más graves como
fracturas, pasando por toda la gama de distensiones, roturas fibrilares,
tendinitis, periostitis, esguinces…
Los motivos por los que nos
podemos lesionar son muy variados. Malas posiciones continuadas en la mesa del
despacho, en la mesa de estudios, al sentarnos, coger pesos de manera errónea,
un despiste, un resbalón, practicando nuestro deporte preferido con una mala
técnica, o con buena técnica pero de manera demasiado entusiasta y demasiado
seguido… Pero hay algo que comparten todas las lesiones: todas, absolutamente
todas, van acompañadas de una gran frustración.
Igual a la gente sedentaria no le importa y se toman el período de recuperación de una lesión como un período de
vacaciones. Pero para los amantes del deporte, ese período se hace eterno.
Estar inmovilizado, o poderse mover pero no poder entrenar, supone un auténtico
infierno para muchos. De ahí que, cuando ya nos sentimos recuperados y volvemos
a entrenar, la mayoría de veces no tardamos más de una o dos semanas en recaer
en la misma lesión.
¿Verdad que a más de uno le ha
pasado? Es lo que pasa por no tener paciencia, por no escuchar, por pensar que
sabemos más que el médico, más que el entrenador/instructor y más que nuestro
cuerpo. Hoy voy a daros unos pequeños consejos tanto a todos aquellos que
estáis a punto de salir de una lesión, como a aquellos que podéis sufrir
una en el futuro… O sea, a todos. Unos consejos que os ayudarán a que podáis
volver a vuestra actividad preferida sobre seguro.
Una vez más os tengo que decir
aquello de que escuchéis a los
profesionales. Llegará un momento que os encontréis de maravilla, que
notéis que ya no duele como antes, que os podéis mover. En ese momento, muchos
decidirán sin más que es hora de volver a entrenar. Pero no. Esto no funciona
así. Que os encontréis bien no quiere decir que la zona lesionada esté
preparada para trabajar. Sólo el
médico/fisioterapeuta que lleva vuestra lesión está capacitado para decir
cuándo tenéis que empezar a entrenar. No os precipitéis. Si no hacéis caso
y comenzáis antes de tiempo, lo más seguro que recaigáis. Tras varias recaídas,
llega lo peor, podéis cogerle miedo a vuestro deporte preferido. No podemos
permitir que esto suceda.
Una vez el médico/fisioterapeuta
os asegure que podéis volver a practicar vuestro deporte, contactad con un entrenador/preparador profesional, contadle
vuestro caso (cuál ha sido vuestra lesión, cuánto tiempo de recuperación habéis
tenido y el tratamiento que habéis seguido). A partir de ahí comenzad haciendo
exactamente lo que él os diga, al ritmo que él os diga, el tiempo que él os
diga, con el peso que él os diga, las repeticiones que él os diga… Me explico,
¿no? Y aquí, sinceramente, me da igual que creáis que podéis mover más peso,
correr más rápido y/o más tiempo, saltar más alto… Vamos al punto de antes. No
os precipitéis. Si intentáis hacer más que lo que vuestra zona lesionada puede
hacer, será peor el remedio que la enfermedad. Creedme, id poco a poco e iréis
sobre seguro.
Sé que todo esto es difícil y
frustrante. He oído muchas veces aquello de “pero,
si siempre he levantado 80kgs, ahora por qué tengo que levantar sólo 15?”,
“¡buf! Es que correr 5 minutos no es nada. Puedo con los 12 kilómetros ”.
Sí, lo sé. Cuando se está acostumbrado a un nivel de entrenamiento, es muy
frustrante bajarlo. Parece que no haces nada, ¿verdad? Debéis de aprender a
aparcar las frustraciones y a pensar que sí, que estáis haciendo, y mucho, por
vuestro cuerpo. Os explico.
Con el ejercicio, nuestro cuerpo
sufre adaptaciones tanto a nivel cardiovascular, como a nivel muscular, óseo,
etc. Son unas adaptaciones que nos permiten ir a más en cada período de
entrenamiento. Cuando sufrimos algún período de parón, estas adaptaciones van
desapareciendo poco a poco. Por lo que, aunque os encontréis muy bien vuestro
cuerpo no está al mismo nivel que cuando dejasteis de entrenar. Tenéis que volver a empezar poco a poco, haciendo
que nuestro cuerpo vuelva a readaptarse, y dejando que la zona lesionada acabe
de recuperarse del todo. Además, os recuerdo que, como ya os comenté hace unas
semanas, el músculo tiene memoria, por lo que vuestro cuerpo se volverá a
adaptar más rápidamente que cuando empezasteis a entrenar.
También os tengo que pedir que no os asustéis. Como acabo de decir, el
cuerpo va perdiendo adaptaciones con la inactividad (quien no ha dicho aquello
de “como cuesta volver después de X
semanas”). Así que es muy normal que notéis que todo os cuesta más que
antes. Por poco peso que os dejen coger, puede que no aguantéis todo el
entrenamiento como pensabais. Lo más seguro es que a los dos minutos de estar
corriendo os notéis agarrotados. Y, cómo no, es casi imposible que no aparezcan
nuestras amigas las agujetas. Pero, lo dicho, no os asustéis. Es muy normal.
Como ya he dicho, el cuerpo se tiene que volver a adaptar, y eso lleva un
tiempo. Una vez más, recordad, poco a poco y sobre seguro.
Y, por supuesto, os voy a volver
a decir aquello de que tenéis que escuchar
a vuestro cuerpo. Si, por suave que sea el entrenamiento que os pongan para
comenzar, notáis alguna molestia en la zona lesionada, parad y decídselo a
vuestro entrenador/preparador. No os calléis por orgullo. No penséis “da igual, ya me pasará. No quiero entrenar
más flojo que esto”. No. Como he dicho antes, por mucho que penséis que
podéis, igual vuestro cuerpo no está preparado. Forzarlo no es una opción en
ningún momento, y tras una lesión menos.
Como veis, sólo hace falta
paciencia. No penséis que en tres días vais a poder volver a estar en la misma
forma que estabais antes de un parón de meses. Y más aún si el parón es por
lesión. Eso sí, si os dejáis aconsejar por profesionales y sacáis vuestra
paciencia a relucir, volveréis a estar a ese nivel que tanto añoráis antes de
que os deis cuenta. J
No hay comentarios:
Publicar un comentario