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jueves, 14 de mayo de 2015

CEREZAS. PEQUEÑAS FRUTAS CON GRANDES BENEFICIOS PARA LA SALUD


Llega el calor y, con él, llega la temporada de lo que se conoce como frutas de agua. Fruta deseada por todo el mundo por su delicioso sabor y por lo que refresca, pero que, además, posee grandes cualidades que muchos desconocen. Entre estas frutas se encuentran la sandía, la fresa, la cereza…
Pues bien, el hecho es que hace unas semanas unos amigos comentaron que estaban deseando que llegasen las cerezas al mercado, que se morían de ganas de comerlas. Para ellos, las cerezas son su fruta preferida. Durante esta conversación, me di cuenta de que, aunque es una fruta que me gusta mucho, si me dan a elegir, prefiero otras frutas (fresas o sandía, por ejemplo).
Ya tenía en mente escribir, de vez en cuando, sobre las propiedades de los alimentos de temporada, y tan emocionados los vi con las cerezas, que decidí dedicarles este post a ellos. Me puse a investigar y, sinceramente, me sorprendí de todo lo que esas pequeñas bolitas rojas hacen por nuestra salud.
Para comenzar, mencionaré, cómo no, su alto contenido en antioxidantes. Estos antioxidantes ayudan a prevenir determinados tipos de cáncer y enfermedades del corazón. Y, por su puesto, ayudan a combatir los radicales libres por lo que ayudan a retrasar el proceso de envejecimiento celular.

Por otro lado, se ha comprobado que los pigmentos que dotan a las cerezas de su característico color (antocianinas) reducen los dolores relacionados con la inflamación. Así, ayuda a reducir los síntomas de enfermedades como la artritis y la gota.
A este respecto, otros estudios aseguran que no sólo alivian el dolor, también ayudan a reducir ciertas inflamaciones. Estos estudios aseguran que son muy efectivas para reducir la inflamación de tendones y músculos sobrecargados tras un entrenamiento (corredores y atletas). Son consideradas como un buen remedio para lograr una rápida recuperación muscular, ya que, se ha comprobado, disminuyen el daño oxidativo que se produce en los músculos al realizar un entrenamiento intensivo.
Otro de los grandes compuestos de las cerezas es la melatonina, una sustancia natural que normalmente es producida por nuestro cerebro para regular los ciclos de sueño. Sí, nuestro cuerpo tiene la capacidad de producir melatonina, pero, normalmente, sólo lo hace en la oscuridad y, además, no todos son capaces de producir la suficiente melatonina como para lograr el descanso adecuado. Hay factores como la iluminación artificial que se encuentra en muchas oficinas y casas, que hacen que disminuya la cantidad de melatonina que nuestro cerebro es capaz de producir.

Así, comer cerezas nos ayudará a tener la suficiente melatonina, por lo que nos ayudará a combatir uno de los peores problemas de la sociedad en la actualidad: el insomnio.
Por otro lado, este compuesto (melatonina) también ayuda a regular el ritmo cardiaco, lo que convierte a las cerezas en grandes aliadas contra ciertas enfermedades cardiacas.
Como he dicho al comienzo del post, las cerezas son consideradas como fruta de agua, de hecho, una cereza contiene más de un 75% de agua. Esto las convierte en un alimento ideal para aquellos que buscan perder volumen. Es una fruta de bajo contenido calórico (unas 48 kcal. por 100 gr. de cerezas) y alto contenido en agua, lo que nos hace sentir más llenos durante más tiempo.

A esto también se suma su alto contenido en fibra, una fibra que, además de ayudar a nuestra salud digestiva y hacernos sentir saciados (lo que ayuda todavía más a la pérdida de volumen), impide la absorción del colesterol malo (LDL) en la sangre, ayudando así a prevenir ciertas enfermedades cardiovasculares.

Por último, no puedo dejar de mencionar que esta fruta es rica en vitamina A, C y E, y que, a su vez, tienen un alto contenido en potasio, magnesio, hierro, ácido fólico y boro, todos ellos esenciales para el correcto funcionamiento de nuestro organismo.

Como veis, es sorprendente todo lo que puede llegar a hacer esta pequeña fruta por nuestra salud. Sinceramente, tras averiguar todo esto, me he propuesto comer más cerezas este año, ¿y vosotros? Ahora que llega la temporada de esta fruta y sabéis todos sus beneficios, yo no dejaría pasar la oportunidad. Añadid esa fruta a vuestra dieta. Vuestra salud lo agradecerá. J


Para cualquier consulta: mejorsiesconsalud@gmail.com

viernes, 1 de mayo de 2015

DIETA CETÓNICA. ¿POR QUÉ NO HAY QUE SEGUIRLA?


Hace unas semanas, cuando publiqué lo que le sucedió a mi cuerpo cuando dejé de tomar azúcar, comenté que muchos pensaron que me proponía a hacer una dieta cetónica. Por supuesto, lo negué en redondo, todos sabéis que no soy partidaria de dietas milagro ni de las restrictivas.
Pues bien, a partir de ese día comenzaron las preguntas. Mucha gente nunca había oído hablar de la dieta cetónica  y me han estado preguntando por ella. Pues bien, el post de hoy lo voy a dedicar a hablaros de este tipo de dieta y del por qué, bajo mi punto de vista, no deberíais seguirla.
Estoy segura de que todos habéis oído hablar de dietas como la dieta Dunkan o la dieta Atkins. Estos son dos famosos ejemplos de dieta cetónica. Son dietas altas en grasas, con un consumo de proteínas elevado, aunque los puristas comentan que el consumo de proteínas es moderado, y con un consumo muy bajo, e incluso nulo, de hidratos de carbono.

Como os he comentado en más de una ocasión, la principal fuente de energía de nuestro cuerpo son los hidratos de carbono. Son lo primero que quema nuestro cuerpo a la hora de realizar cualquier esfuerzo. Pues bien, la teoría general de este tipo de dietas es que si reducimos la cantidad de hidratos de carbono que consumimos y aumentamos la cantidad de grasa y de proteínas, nuestro cuerpo cambiará la manera de conseguir energía. Nuestro cuerpo pasará a utilizar la grasa como fuente de energía.
Este estado metabólico en el que nuestro organismo se ve privado de los hidratos de carbono como fuente principal de energía, por lo que se ve obligado a obtener energía a partir del metabolismo de las grasas se llama cetosis. De ahí el nombre de este tipo de dietas.
Hay muchos partidarios de este tipo de dieta que aseguran que funciona. Por supuesto, como cualquier tipo de dieta, funcionará mejor a unos que a otros. Pero la pregunta es: ¿es bueno para nuestro organismo seguir una dieta así?
Vale, hay estudios que han comparado la dieta cetónica con otras dietas hipocalóricas (bajas en calorías) y la conclusión es que la pérdida de peso es similar, e incluso, en algunos casos, el peso perdido es ligeramente superior en las dietas cetónicas.

También se ha comprobado que quien sigue una cetónica muy estricta, consumiendo únicamente grasas vegetales (nada de grasas animales), aumenta las probabilidades de disminuir los niveles de colesterol en sangre.
Al ser una dieta altamente proteica, tiene otra ventaja ante cualquier otra dieta hipocalórica: disminuye el apetito. Esto es debido a que la proteína tiene un alto poder saciante. Al consumir tanta proteína, quedas más saciado y va disminuyendo tu apetito.
Hasta aquí parece que estoy hablando de una dieta sana, ¿no? Cuidado. Como siempre digo, estoy muy en contra de cualquier tipo de dieta restrictiva, es decir, de aquellas dietas que eliminan algún nutriente esencial (hidratos de carbono, proteínas, grasas, vitaminas y minerales). Pensad, si nuestro cuerpo necesita los hidratos de carbono será por algo, ¿no? Y ya no es que los necesite, es que es nuestra fuente principal de energía. ¿Estáis seguros de querer eliminarlos de vuestra dieta?
Cuando privamos a nuestro organismo de los hidratos de carbono, lo primero que hace es utilizar el glucógeno que tiene almacenado en el hígado. Cuando éste se acaba, comienza a consumir los ácidos grasos. Sí, pero esto que parece tan idílico a la hora de querer adelgazar puede ser muy peligroso para nuestra salud. Durante este proceso metabólico, en el que nuestro organismo ha de quemar ácidos grasos porque no tiene hidratos de carbono de los que tirar, se liberan cuerpos cetónicos. Unos cuerpos que, liberados de forma masiva pueden ser muy peligrosos y dañar seriamente a nuestros órganos.

De hecho, el hígado tiene que trabajar el doble para poder conseguir energía. Así que hay que tener mucho cuidado. Esta dieta no es nada recomendable para personas con problemas hepáticos.
También se ha comprobado que el estado de cetosis prolongado aumenta el riesgo de padecer arritmias cardíacas.
Por otro lado, hemos de tener en cuenta que nuestro cerebro de alimenta única y exclusivamente de glucosa. Si le negamos a nuestro organismo la principal fuente que tiene para poder obtener esa glucosa, os podréis imaginar que nuestro cerebro padecerá las consecuencias, ¿verdad? Hay casos probados de descenso en la capacidad atención y de la concentración.
Si se lleva a niveles muy extremos y los cuerpos cetónicos aumentan de manera masiva en sangre, se puede llegar a la cetoacidosis. Esta situación puede producir graves daños en algunos órganos o, incluso, el coma.
Si no queréis llegar a pensar en niveles tan extremos, vale. Volvamos a pensar en una dieta restrictiva, que no sólo restringe el consumo de hidratos de carbono (insisto, el macronutriente más importante para nuestro cuerpo), sino que también restringe el consumo de vitaminas y minerales (por el contenido en hidratos de carbono de frutas y verduras). Aquí los puristas me dirán “eso se suple con un complejo vitamínico”. Sí, tenéis razón. Pero, si podemos obtenerlo a través de una alimentación sana, ¿para qué echar mano a suplementos? Es mi manera de pensar…

Por otro lado, también se reduce el consumo de fibra. Así que hay grandes posibilidades de que aparezca el estreñimiento. Aquí los puristas me dirán “tomando algún laxante, problema solucionado”. Yo sigo diciendo que si podemos ingerir fibra de manera natural, fibra que, además, le va bien a nuestro organismo, ¿para qué hemos de echar manos de laxantes? Además, como os comenté a primeros de semana, abusar de los laxantes no es nada bueno para nuestro organismo, ya que puede hacer que nos bajen los niveles de potasio.
Otro problema que le veo es la reducción en el consumo de calcio. A largo plazo puede provocar problemas óseos (problemas dentales, osteoporosis…)
Como también os comenté hace unas semanas, el aumento de cuerpo cetónicos en el organismo, suele provocar halitosis (mal aliento). Igual los puristas me hablan de tomar caramelos mentolados, pero yo sigo prefiriendo evitar este problema siguiente una dieta sana y equilibrada.
Además, si eres, como yo, de los que practican actividad física a diario, tu rendimiento se puede ver muy mermado, ya que al reducir el consumo de hidratos de carbono puedes llegar a sentir mucho más cansancio y fatiga.

No se me puede olvidar comentar que las mujeres que siguen este tipo de dietas pueden llegar a experimentar irregularidades menstruales. El cambio metabólico en el que se basa la teoría de este tipo de dietas lleva a un cambio hormonal.
Ahora, sabiendo todo esto, ¿sigues pensando que es bueno eliminar los hidratos de carbono de tu dieta? Yo sigo pensando que es una locura. Sigo pensando que si nuestro organismo necesita los hidratos de carbono para moverse, será por algo y que eliminarlos de nuestra dieta sólo puede acarrear problemas.


Una vez más, os he de aconsejar que, si queréis bajar peso y/o volumen, lo mejor que podéis hacer es poneros en manos de un buen nutricionista/endocrino que os diga exactamente qué tomar, en qué cantidades y cuándo hacerlo. Sólo así lograréis los resultados que queréis, y lo haréis de manera sana y segura. Haced las cosas sin prisas. Poneos en las manos adecuadas. Vuestra salud os lo agradecerá. J


Para cualquier consulta: mejorsiesconsalud@gmail.com