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domingo, 31 de mayo de 2015

ALIMENTOS QUE AYUDAN A QUEMAR GRASA CORPORAL


Una de las preguntas que más se me suelen hacer es “Divi, ¿las pastillas esas quemagrasas funcionan?”. Pues sí, esas pastillas quemagrasas (fatburners) funcionan, pero, como siempre digo, no las recomiendo.
Esos comprimidos son, para mí, una salida fácil más. Sí, te ofrecen un atajo para lograr ese gran sueño de vernos libres de grasa corporal, pero, una vez más, tengo que recordaros que hay que tener mucho cuidado con esos atajos. Al igual que sucede con las dietas milagro, todo lo que te ofrece resultados rápidos puede ser peligroso para nuestra salud.
Para empezar, aunque parezca una tontería, está el peligro de la confianza. Sí, la gente vuelca su confianza en este tipo de productos pensando que son milagrosos y, la gran mayoría, empieza a pensar aquello de “total, como tomo este quemador, puedo permitirme el lujo de comer lo que quiera. Lo voy a quemar…”. Lamento comunicaros que esto no funciona así. Estos productos son complementos dietéticos, es decir, complementan una dieta. Así, si estáis siguiendo una dieta para perder volumen, este tipo de productos os ayudarán a acelerar un poco el proceso. Pero si, por el contrario, no se lleva ningún tipo de dieta y nos dedicamos a comer mal, estos productos sólo nos ayudarán a perder el dinero que nos gastemos en ellos.

Por otro lado, y para mí lo más importante, están los problemas de salud que pueden provocar estos comprimidos. Por lo general, estos comprimidos están elaborados con productos que, aunque sean naturales, aceleran el sistema nervioso (cafeína, taurina, guanará…). Así, cuanto mejores son los resultados que nos vende el producto, mayor es la mezcla que contiene de estos excitantes. La finalidad: hacer que nuestro sistema nervioso se sobreexcite (se aceleran las pulsaciones, aumenta la sudoración…) para hacer que nuestro organismo queme más calorías.
Pero aquí está el peligro. ¿Cuántas veces os he comentado lo malo que es el estrés para la salud? Imaginaos vivir en un estrés continuo, sin un minuto de relax. Pues esto es lo que hace este tipo de productos con nuestro sistema nervioso. Lo somete a un estrés continuo, lo que puede tener graves consecuencias. Hay mucha gente que, incluso tomando uno de estos comprimidos en el desayuno, no puede conciliar el sueño por la noche. Sí, aunque los vendan como inofensivos porque están hechos con productos naturales, contienen mezclas tan explosivas que pueden provocar insomnio.

Además, el continuo estrés al que sometemos a nuestro sistema nervioso con estos productos hace que nos cambie el humor, nos vuelve más irritables, hace que aumente la tensión arterial y, aunque os parezca increíble, pueden causar problemas coronarios (taquicardias).

Sabiendo todo esto, hoy os quiero proponer (una vez más) que os toméis las cosas con paciencia. No intentéis perder volumen tan rápidamente. Haced las cosas bien, id paso a paso y la pérdida de volumen será duradera y, además de disfrutar del proceso, no pondréis en peligro vuestra salud.
Lo mejor para perder volumen, como siempre digo, es ponerse en manos de un buen nutricionista/endocrino para que os aconsejen qué dieta es la mejor para vosotros y, cómo no, realizar actividad física a diario.
Si ya estáis en el camino y habéis decidido poneros a dieta para perder algo de volumen, os voy a decir algunos productos que deberían estar incluidos en vuestra alimentación diaria. No os preocupéis, no son excitantes, son productos que, por una u otra razón, ayudan a que esa dieta sea más efectiva.

-                       Agua fría: todos sabemos que el agua es lo mejor que podemos tomar para hidratarnos, a parte de que es imprescindible para nuestra salud. Pues bien, hay estudios que demuestran que consumirla fría o helada ayuda a acelerar nuestro metabolismo, haciendo que quememos más calorías. Estos estudios aseguran que lo mejor es consumir medio litro de agua fría al día.

-                       Carne roja: este tipo de carnes contiene L-carnitina, una sustancia que ayuda a acelerar el metabolismo de las grasas. Así, la L-carnitina y el alto contenido en proteínas de la carne roja, obligan a nuestro organismo a utilizar las reservas de grasa para obtener la energía que necesitamos.

-                       Cítricos: los alimentos ricos en vitamina C ayudan a acelerar el metabolismo, es decir, ayudan a eliminar grasa. Además, los cítricos son buenos contra la anemia, los resfriados y para controlar el colesterol en sangre.

-                       Huevos: este es uno de los alimentos tabú. Desde hace años, la gente se autoprohíbe el consumo de este alimento porque “aumenta el colesterol”. Pues bien, estudios recientes han demostrado que estamos en un error. Nuestro cuerpo no absorbe el colesterol del huevo como nos pensamos. Por el contrario, se ha demostrado que su consumo bloquea la absorción de grasa. Además, el huevo es saciante. Nos provoca una sensación de saciedad que va a impedir que comamos más de la cuenta, lo que también es de gran ayuda si queremos perder volumen.
-                       Lácteos: gracias al calcio que contienen, algunos lácteos inhiben la producción de cortisol, una hormona que hace que se acumule grasa en la zona abdominal. De hecho, la leche desnatada ayuda a descomponer rápidamente la grasa. Hay estudios que concluyen que aquellos que toman este tipo de leche pueden llegar a reducir hasta un 70% más de volumen que aquellos que no toman productos lácteos.

-                       Manzanas y peras: estas dos frutas son ricas en flavonoides, una sustancia natural que actúa como quemagrasas, ya que ayuda a acelerar el metabolismo. Hay estudios que demuestran que aquellas personas que consumen tanto manzanas como peras de manera frecuente queman grasa más rápidamente que el resto.

-                       Té verde: sin ninguna duda, éste es el quemagrasas más popular en la actualidad. Al igual que el té negro, el té verde ayuda a acelerar el metabolismo, reduciendo la capacidad de absorber la grasa de los alimentos y acelerando su eliminación. Hay estudios que aseguran que el té verde ayuda a quemar entre un 35 y un 45% más de grasa que otras bebidas similares.
-                       Vinagre de manzana: estudios recientes demuestran que consumir vinagre de manzana hace que nuestro cuerpo active la producción de enzimas que ayudan a descomponer la grasa.


Como veis son productos fáciles de conseguir y de introducir en nuestra dieta diaria. Ya sabéis, seguid una dieta equilibrada añadiendo alguno (o todos) de estros productos, realizad alguna actividad física a diario y tomaos las cosas con paciencia. Empezaréis a ver los resultados antes de lo que creéis. Hacedlo, vuestra salud os lo agradecerá. J

Para cualquier consulta: mejorsiesconsalud@gmail.com

domingo, 24 de mayo de 2015

CONSEJOS PARA ACABAR CON LA CELULITIS


Casi el 90% de las mujeres y cada vez un mayor número de hombres sufre este problema estético, la celulitis. Seguro que nada más leer esta frase muchos de vosotros os habéis autoincluido en este grupo, ¿a que sí?
Todos, o casi todos, hemos cogido manía a alguna parte de nuestro cuerpo simplemente porque presenta esos odiosos “bultitos” de grasa. Unos bultitos que nos acomplejan hasta niveles insospechados, sobre todo en esta época del año, ¿verdad?
Durante esta semana me habéis pedido que escriba sobre el tema, que os diga trucos y ejercicios para eliminar la celulitis. Pues bien, aquí los tenéis.
Ante todo, os he de aconsejar, una vez más, que tengáis paciencia y que seáis constantes. Los consejos y los ejercicios que os voy a dar hoy son efectivos contra la celulitis, pero no son milagrosos. No van a hacer que la celulitis desaparezca en horas, ni en días, ni en semanas. Su efectividad se ve con el tiempo. Así que, no os desaniméis ni os rindáis. Tomaos lo que os diré hoy no como unos consejos a corto plazo, sino como un estilo de vida a adoptar.

Ante todo, quiero que tengáis en cuenta que la celulitis no es un problema asociado a la obesidad. Mucha gente delgada la tiene. Este problema que tanto nos preocupa se produce debido a una alteración de la circulación en la capa grasa de la piel (hipodermis). Esta alteración hace que el tejido graso aumente por lo que sus paredes laterales se ensanchan, formando esos bultitos que tanto odiamos.
Por lo general, se diferencian tres tipos de celulitis, aunque se dan casos en los que alguien tiene más de un tipo. En estos casos su tratamiento es más difícil. Lo aconsejable es ponerse en manos de un profesional y seguir sus indicaciones.
De los tres tipos, la celulitis blanda es la más común. Su aspecto es flácido y gelatinoso. El tejido de la zona en la que se encuentra se hunde al tocarlo y se mueve cuando cambiamos de posición. Este tipo de celulitis, en la mayoría de los casos, no es dolorosa, aunque, en algunos casos, produce sensación de pesadez. Normalmente se da en muslos y glúteos.

La celulitis blanda se suele dar en personas a partir de 40 años, en aquellos que no practican ninguna actividad física y en aquellos que han cambiado drásticamente de dieta y/o de peso.
La peor de los tres tipos es la celulitis compacta. La zona en la que aparece se endurece y se vuelve consistente. Puede llegar a ser muy dolorosa, incluso sin tocar ni apretar los nódulos. Se distingue por las alteraciones en la sensibilidad cutánea que provoca y porque causa cambios en la temperatura (sensación de calor/frío) en las zonas en las que se presenta.

Cuando se presenta la celulitis compacta, la piel está sometida a tanta presión, que, en muchas ocasiones, aparecen estrías. Aparece, sobre todo, en personas jóvenes de estructura robusta.
También podemos encontrar celulitis edematosa. Ésta aparece únicamente en las piernas y presenta síntomas tanto de la celulitis blanda como de la compacta.

Cuando aparece, las piernas se hinchan hasta que presentan un aspecto totalmente recto, parecido a dos columnas. Puede llegar a ser algo dolorosa. De las tres es la menos frecuente.
Ahora que ya sabemos qué es la celulitis y qué tipos pueden aparecer en nuestro cuerpo, es importante que sepamos qué la provoca. Como con todo, saber qué nos provoca esa celulitis nos ayudará a eliminarla más rápidamente. Eliminando la base del problema todo será más fácil, ¿no?
De entre todos los factores que provocan y/o agravan la celulitis, voy a destacar los siguientes por se los más comunes:
-          Llevar una vida sedentaria
-          Llevar una dieta desequilibrada (rica en grasas)
-          Beber poca agua
-          Fumar
-          Las bebidas alcohólicas, el café y las bebidas carbonatadas (con gas)
-          El estrés
-          El estreñimiento
-          La ropa demasiado ajustada (dificulta la circulación linfática) y los tacones altos
-          Consumir demasiada sal
Ahora es cuando os pido que penséis, si tenéis celulitis, ¿cuál de estos factores la ha provocado y/o puede estar agravándola? Y ahora, sabiéndolo, seguro que sabéis el consejo que os voy a dar, ¿verdad? Si queremos frenar la celulitis y ayudar a que desaparezca más rápido, hemos de eliminar aquello que la provoca. Lógico, ¿verdad?

Así, es aconsejable que acudáis a un buen nutricionista/endocrino para que os lleve una dieta equilibrada y sana, una dieta en la que consumáis la suficiente fibra alimentaria como para agilizar el tránsito intestinal y en la que bebáis un mínimo de 2 litros de agua al día. Es muy aconsejable que reduzcáis al máximo el consumo de sal y café y que eliminéis por completo el consumo de azúcares refinados, bebidas alcohólicas, bebidas carbonatadas y tabaco (sé que, sobre todo esto último, es muy difícil, pero eliminar la celulitis es un buen aliciente para intentarlo, ¿no?).
Por supuesto también es aconsejable dejar a un lado la ropa ceñida, esos pantalones que no nos dejan movernos, y los tacones altos, así como evitar las situaciones de estrés (si esto último es totalmente imposible, realizad actividades relajantes como el Pilates, el Yoga o el Body Balance, por ejemplo. Os ayudarán a eliminar el estrés acumulado del día).
A parte de todo esto, cómo no, hacer ejercicio para tonificar las partes afectadas es también muy importante. Hay que abandonar la vida sedentaria para volver a activar esa circulación que ha hecho que se nos forme la celulitis. Hacerlo, como ya comenté en otro post, no es difícil. Sólo hay que cambiar algunos hábitos como el ir en coche a todos lados y utilizar el ascensor a todas horas.

Si os tenéis que desplazar por dentro de vuestra ciudad, intentad salir con un poco más de tiempo de casa y no cojáis el coche, id caminando o en bicicleta. Utilizad el ascensor, tanto en el trabajo como en casa. Todo esto ayudará a tonificar tanto las piernas como el glúteo y el abdominal, todas ellas zonas típicas en las que suele aparecer la celulitis. A parte, si os pudieseis apuntar a un gimnasio para realizar actividades aeróbicas, o salir a correr, unas tres veces por semana, ayudaríais mucho más a minimizar el problema.
Ahora, tanto si os apuntáis a un gimnasio como si no, sería recomendable que realizaseis ejercicios específicos para la zona en donde acumuláis la celulitis. Eso sí, no machaquéis todos los días la zona, lo aconsejable es realizar los ejercicios a días alternos, dejando siempre un día de descanso, para que el músculo en cuestión no se sobreentrene (lograríamos el efecto contrario al que buscamos). Teniendo en cuenta que las zonas más problemáticas suelen ser las piernas, el glúteo y el abdomen, os propongo estos ejercicios:

Si la celulitis se concentra en el abdomen es importante que, tras realizar vuestro entrenamiento aeróbico (o de pesas), a días alternos trabajéis bien los abdominales. Para ello os propongo dos tablas que no os llevarán más de unos minutos. Podéis ir alternando estas tablas de manera que cada día hagáis una. Así vuestro abdomen no se acabará de acostumbrar nunca a un único ejercicio:
DÍA 1:

Tumbados decúbito supino (boca arriba) con el abdomen bien contraído. Colocad las manos, más o menos, a la altura de las sienes. Elevad el pecho hasta que os quedéis apoyados en la parte baja de las escápulas, y desde esta posición, sin que los hombros bajen al suelo y manteniendo el abdomen bien contraído, realizad pequeños rebotes. Los rebotes han de ser pequeños, no subáis más de un dedo. Los brazos se quedan al lado de la cabeza, no dejéis que los codos empujen hacia delante, os acabaríais haciendo daño en las cervicales.

Cuando hayáis realizado 20 rebotes en esta posición, parad en la posición inicial (apoyados en la parte baja de las escápulas) y levad las piernas a un lado. Sin bajar los hombros, realizad 15 pequeños rebotes. Cuando hayáis hecho estos 15 rebotes, repetidlo hacia el otro lado.

Cuando acabéis con estos rebotes, volved al centro y bajad los hombros al suelo. Mantened el abdomen bien contraído y elevad las piernas a 45º. Desde aquí, sin separar la cadera del suelo, elevad las piernas a 90º (si no fuera posible llevarlas a 90º sin elevar la cadera, elevadlas un poco menos) y volved a los 45º. Es muy importante que vuestra espalda no vaya bailando de adelante a atrás durante el ejercicio. Si os pasa esto es que no estáis trabajando con el abdomen. Tenéis que apretarlo mucho más.
Haced 20 rebotes de este ejercicio y descansad 15 segundos antes de volver a empezar con el primer ejercicio. Realizad el circuito 3 veces.
DÍA 2:

Aquí trabajaréis con la plancha de Pilates (the Plank). Ya os comenté como realizarla en un post anterior. Aunque yo aquí hablo de la plancha completa, sabéis que si necesitáis hacerla más suave porque todavía no aguantáis la posición correcta, podéis apoyar las rodillas en el suelo.

Colocaos en posición de plancha y aguantad un minuto entero. Tras ese minuto, girad hacia un lado, de manera que os quedéis apoyados sólo sobre un brazo y tanto vuestro pecho como vuestra cadera queden mirando a un lado. Aguantad en posición de plancha lateral otro minuto. Tras este minuto, volved a posición de plancha y aguantad otro minuto. Después girad hacia el otro lado para aguantar en plancha lateral (hacia el lado contrario al que habíais estado antes) otro minuto. Para acabar, volver a colocaos en posición de plancha y aguantad un minuto más.
Si sois de los que concentráis la celulitis en los glúteos, os aconsejo realizar, también a días alternos, estos ejercicios:
SENTADILLAS

Con el abdomen bien contraído, colocad una barra encima de vuestros hombros. El peso que coloquéis en la barra dependerá de vosotros (hay gente que no podrá poner peso, al principio). Separad los pies a la anchura de los hombros con las puntas ligeramente hacia fuera.
Desde aquí, flexionad la cadera, como si quisieseis sentaros en un sofá y bajadla todo lo posible, manteniendo el abdomen contraído y el peso en la planta de los pies (no levantéis los talones del suelo) y llevando las rodillas hacia el centro de vuestros pies. Desde aquí abajo, empujad con la planta de los pies para volver a la posición inicial.
Haced 4 series de entre 15 y 20 repeticiones, descansando un máximo de 40 segundos entre series.
ELEVACIÓN LATERAL DE PIERNA

Tumbados decúbito lateral (de lado), con un costado bien apoyado en el suelo y las piernas largas, elevad la pierna que queda arriba hasta que quede paralela al suelo. Desde aquí elevadla como mucho un palmo y volved a bajarla hasta que quede paralela al suelo. Cuando lo hayáis hecho 20 veces con una pierna, cambiad de lado para repetirlo con la otra. Cuando lo hayáis hecho con las dos piernas, descansad un máximo de 10 segundos antes de volver a empezar.
Hacedlo 4 veces.
ADUCTORES TUMBADOS

Tumbados decúbito lateral (de lado), con un costado bien apoyado en el suelo, dejad la pierna de abajo larga y flexionad la pierna que queda arriba de manera que podáis apoyar la planta del pie en el suelo por delante de la pierna que queda abajo. Desde esta posición elevad la pierna que habéis dejado alargada en el suelo, sin flexionarla, todo lo posible y volvedla a bajar sin que llegue a apoyarse del todo en el suelo. Hacedlo 20 veces y repetidlo con la otra pierna. Cuando lo hayáis hecho con las dos piernas, descansad un máximo de 10 segundos antes de volver a empezar.
Hacedlo 4 veces.
ELEVACIÓN DE CADERA

Tumbados decúbito supino (boca arriba), con las piernas flexionadas, los pies bien apoyados en el suelo. Contraed bien el abdomen y empujad desde la planta de los pies para elevar el glúteo hasta que se forme una línea recta entre vuestras rodillas y vuestros hombros. Desde aquí volved a bajar, pero no dejéis que el glúteo se llegue a apoyar en el suelo. Hacedlo 20 veces y descansad unos 10 segundos antes de volver a empezar.
Por último, si sois de los que acumuláis celulitis en las piernas, los ejercicios que os aconsejaría, para realizar también a días alternos, son estos:
SENTADILLA
Hacedla exactamente igual que la que os he aconsejado para el glúteo.
PESO MUERTO

De pie, con los pies paralelos entre sí, a la anchura, más o menos, de vuestras caderas, coged una barra colocando las manos a la anchura de vuestros hombros (al igual que antes, el peso que utilice cada uno dependerá de sus posibilidades). Desde aquí, flexionad la cadera empujándola hacia atrás todo lo posible, llevando el pecho hacia adelante para mantener la espalda recta. Flexionad un poco las rodillas durante la bajada y no dejéis que los hombros caigan hacia el suelo. Mantened las escápulas bien activadas en vuestra espalda. Tenéis que notar cómo estiran vuestros isquiotibiales en la bajada. Cuando lleguéis a vuestro máximo, empujad con los glúteos para volver a la posicón inicial.
Haced 4 series de entre 15 y 20 repeticiones, descansando un máximo de 40 segundos entre series.
SENTADILLA SUMO

Esta sentadilla se realiza con los pies mucho más separados de lo normal y las puntas de los pies también más abiertas de lo normal. En esta posición, coged una mancuerna con las dos manos. Flexionad la cadera y bajadla todo lo que podáis, llevando las rodillas hacia el centro de vuestros pies. Vuestras piernas han de acabar formando un ángulo de 90º. Desde aquí empujad con la planta de los pies para volver a la posición inicial.
Es muy importante que el pecho se quede justo encima de las caderas, no lo llevéis hacia delante.
Haced 4 series de entre 15 y 20 repeticiones, descansando un máximo de 40 segundos entre series.
ZANCADA ALTERNA

De pie, con los pies a la anchura de la cadera y una mancuerna en cada mano, adelantad un pie y flexionad las rodillas de manera que la de la pierna que ha quedado atrás se acerque al suelo y la pierna de adelante forme un ángulo de 90º. Desde aquí, empujad con el talón de la pierna que habéis adelantado para volver a la posición inicial y repetid lo mismo con la otra pierna. Esto sería una repetición.
Haced 4 series de entre 15 y 20 repeticiones, descansando un máximo de 40 segundos entre series.

Como veis, acabar con la celulitis es posible. Sólo tenemos que cambiar ciertos hábitos y tonificar las zonas afectadas. Eso sí, es un proceso lento. Armaos de paciencia y tomaos estos consejos como un hábito, veréis como en unos meses, esos bultitos pasan a la historio. Intentadlo, empezad a cambiar hábitos hacia una vida más saludable y haced más ejercicio. Vuestro físico os lo agradecerá. J

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martes, 17 de marzo de 2015

HALITOSIS. QUÉ LA CAUSA Y CÓMO EVITARLA


Todos nos hemos cruzado en algún momento con alguien a quien le huele el aliento, o, incluso, en alguna ocasión, alguien de confianza nos ha dicho que nos huele a nosotros, ¿verdad? Este trastorno es conocido como halitosis. Es más común de lo que se piensa, se calcula que afecta a cerca del 50% de la población en algún momento de su vida.
La persona que sufre halitosis no suele percibir el olor que emana su aliento, pero, aun así, suele provocarle una gran inseguridad. Suele sentir vergüenza y temor a hablar ante otras personas ya que sabe que ese olor molesta. Se suele sentir sucia y culpable por ese mal aliento. Esto hace que baje su autoestima y que sus relaciones sociales se vean mermadas.
Por otro lado, las personas de su entorno también sufren, ya que es muy incómodo hablar con alguien a quien le huele el aliento. Además, en los casos más graves, el olor puede llegar a ser insoportable.
Hace unos días me preguntaron sobre este trastorno. La persona en cuestión quería saber cómo eliminar el mal aliento. En ese momento decidí escribir este post. Así, la gente que sufra de halitosis tendrá una herramienta para deshacerse de ese mal olor, y la gente que no lo sufra podrá primero evitar llegar a sufrirla y, segundo, aconsejar a algún conocido que sí la sufra.

Mi respuesta cuando me preguntaron sobre el tema fue sencilla: “para saber cómo eliminar el mal aliento has de saber qué lo origina”. Sí, hay varias causas que pueden provocar halitosis. Lo primeros que hemos de hacer es identificar qué es lo que la provoca en nuestro caso (o el caso de algún conocido).
La causa más común (cerca del 90% de los casos) es una deficiente higiene bucal. Si no cuidamos nuestra higiene bucodental, proliferarán las bacterias en nuestra boca. Estas bacterias hacen que se forme placa bacteriana sobre los dientes y producen ácidos y compuestos sulfatados volátiles. Estos son los responsables del mal olor.
Otra de las causas comunes, que ha aumentado en los últimos años, es la de llevar una dieta pobre en hidratos de carbono. El hecho de no proporcionarle a nuestro cuerpo la cantidad suficiente de hidratos de carbono (pasta, cereales, patatas, arroz, pan, legumbres…), el macronutriente que utilizamos como principal fuente de energía, hace que nuestro cuerpo tenga que metabolizar las grasas. Al realizar este proceso, aumentan las cetonas en la sangre y la orina (cetosis o cetoacidosis). El mal aliento, en este caso, es consecuencia de la eliminación de pequeñas cantidades de acetona, que producen un olor característico.
Así mismo, el consumo de ciertos alimentos como el ajo y la cebolla, el alcohol y el tabaco también están asociados a la aparición de halitosis.

Otro factor que también influye directamente en la aparición de este problema es la sequedad de boca. Hay gente que no segrega suficiente saliva, generalmente porque no beben la cantidad suficiente de agua. La saliva está compuesta en un 99% de agua y tiene propiedades antisépticas. Su función principal es la de mantener limpia y lubricada la cavidad bucal. Así, cuando la cantidad de saliva no es suficiente, la higiene bucal se resiente, con las consecuencias que hemos visto antes.
Por último, pero no por ello menos importante, el mal aliento puede ser un síntoma de alguna enfermedad como la insuficiencia renal crónica (en este caso el aliento huele a amoníaco), una diabetes mal controlada, sinusitis, problemas hepáticos, infecciones de pulmón o problemas gastrointestinales.
También hay que tener en cuenta que, cuando se sufre halitosis, hay situaciones que pueden agravarla: tener dentadura postiza, empastes y coronas de mala calidad, caries, llagas o infecciones en la cavidad bucal, el estrés, el tabaco y la boca seca (xerostomía) entre otras.

Así, una vez sabemos qué es lo que provoca el mal aliento, podemos ponerle solución. Ante todo y sobre todo, hemos de mejorar los hábitos de higiene bucodental: debemos de cepillarnos los dientes, las encías y la lengua después de cada comida e, incluso, utilizar el hilo dental y el colutorio para llegar a esas zonas más difíciles a las que no llega el cepillo. También es aconsejable visitar de manera regular al dentista para prevenir la aparición de caries u otras afecciones dentales y para que realice una limpieza profunda, eliminando el sarro.

Cómo no, una vez más, os recomiendo que llevéis una dieta equilibrada. Si tenéis la intención de perder volumen, no eliminéis los hidratos de carbono de vuestra dieta. Como he dicho más de una vez, son muy necesarios para nuestro organismo. Nuestra dieta ha de incluir cereales, arroces, pastas, pan, legumbres… Así como fruta, verdura, carnes magras y pescado. Para saber exactamente qué cantidad de cada macronutriente debéis de consumir para lograr vuestro objetivo (subir peso, bajarlo, mantenerlo), es recomendable que os pongáis en manos de un buen nutricionista/endocrino. Nadie os guiará mejor para que logréis lo que buscáis.
También es aconsejable que eliminéis en lo posible, o disminuyáis el consumo de alimentos que puedan provocaros ese mal aliento (el ajo y la cebolla, por ejemplo). Del mismo modo es muy aconsejable que dejéis de fumar (sé que es más difícil de lo que suena, pero intentadlo, lo agradeceréis, no sólo por vuestro aliento) y que no consumáis alcohol.

Si la causa del problema está en la xerostomía o síndrome de la boca seca, podéis hacer varias cosas para aumentar la producción de saliva:
-          Beber agua de manera frecuente.
-          Consumir zumos elaborados con cítricos (naranja, limón, mandarina, pomelo) ya que el ácido cítrico estimula la producción de saliva.
-          Mascar chicle también favorece la salivación, eso sí, que sea chicle sin azúcar, así no se aumenta la posibilidad de sufrir caries.
-          Evitar los alimentos muy secos y fibrosos y aumentar el consumo de ensaladas.
Por otro lado, hay fármacos que, como efecto secundario, provocan la sequedad de boca. Si os estáis medicando con alguno de estos fármacos, consultad a vuestro médico por si los pudieseis sustituir por otros.

A parte, hay un gran número de remedios caseros para combatir este problema: masticar un trozo de limón con cáscara después de comer, masticar apio de vez en cuando (refresca y ayuda a mantener limpia la boca), tomar infusiones de plantas aromáticas como la menta, el eucalipto, el tomillo, el romero… También es importante que no estemos demasiadas horas sin comer.
Si con todo esto veis que el problema persiste, visitad a vuestro médico para que os realice un chequeo completo. La probabilidad es muy baja, pero es posible que estéis teniendo alguno de los problemas de salud que he mencionado antes y no lo sepáis.


Como veis, no es difícil combatir este problema tan común. Sólo tenemos que saber qué lo origina. Tanto si lo sufrís como si no, os animo a que sigáis estos consejos. Si sufrís el problema os ayudará a eliminarlo, si no lo sufrís os permitirá evitarlo. Sólo se trata de seguir una dieta equilibrada, consumir más agua, menos alcohol y menos tabaco y, cómo no, llevar una buena higiene bucodental. Todos saldremos ganando. J

miércoles, 4 de febrero de 2015

LA IMPORTANCIA DEL AGUA PARA NUESTRA SALUD


A lo largo de los años, hay algo que siempre me encuentro, y cada vez me sorprende más: gente que apenas bebe. Sí, como lo leéis. Gente que no bebe ni un litro de agua al día.
¿Quién sabe? A lo mejor tú eres uno de los que afirman que no beben porque el agua “no sabe a nada”, o porque “no me gusta el agua”, o de los que afirman aquello de “si no tengo sed, ¿para qué voy a beber?”. Si eres de los que utilizas estas afirmaciones u otras parecidas, cuidado, le estás haciendo mucho daño a tu organismo.
Hoy voy a dedicar el post a esas personas que le quitan importancia a la hidratación. Voy a deciros por qué el agua es tan importante y qué beneficios le aporta a nuestro organismo. A ver si así logro convenceros de que toméis la cantidad adecuada cada día.
Para empezar os voy a dar unos datos que me parecen muy interesantes: tanto el cerebro como los músculos se componen en un 75% aprox. de agua, la sangre y los riñones en un 81% aprox., el hígado en un 71% aprox., los huesos en un 22% aprox. y el tejido adiposo en un 20% aprox.

Como veis, el agua es el componente principal de nuestro cuerpo. De ahí la famosa frase: “un hombre puede sobrevivir sin comida varias semanas, mientras que sin agua se moriría a los pocos días”. El agua es vital para que nuestro organismo funcione correctamente y nuestro cuerpo sobreviva. No hay ningún nutriente que sea más necesario para nuestro organismo que el agua, ni ninguno que nuestro organismo necesite en cantidades tan elevadas como el agua.
Así, podemos adivinar que una hidratación correcta es esencial para la salud. Nuestras células necesitan el agua. Una buena hidratación es básica para que las funciones fisiológicas más básicas se lleven a cabo correctamente.
Algunos de los beneficios que aporta una buena hidratación a nuestro organismo, para mí los más importantes, son:

-                        Una buena hidratación es importante para el correcto funcionamiento del cerebro. Cuando estamos hidratados, las células del cerebro reciben sangre oxigenada, por lo que el cerebro mantiene todas sus funciones, se mantiene alerta. Una deshidratación leve, puede afectar a la capacidad de concentración. Si la deshidratación es más severa, puede afectar a la capacidad de procesamiento del cerebro y a la memoria a corto plazo.

-                        Mantener los niveles de agua en el cuerpo es muy importante para el funcionamiento del corazón, ya que ayuda a mantener la tensión arterial dentro de los límites saludables. La deshidratación disminuye el rendimiento cardiaco, lo que disminuiría la cantidad de oxígeno que le llega a nuestro cerebro, a nuestros músculos y al resto de tejidos. Esto hará que nos sintamos sin fuerzas, sin energías.

-                        Un consumo adecuado de agua es vital para que nuestros riñones funcionen correctamente. El agua facilita el trabajo a los riñones ayudándolos a eliminar residuos y nutrientes innecesarios a través de la orina. Los riñones son los encargados de regular los niveles de agua en el cuerpo aumentando o reduciendo el flujo de orina. Además, también controlan los niveles de sodio y otros electrolitos. Por eso, cuando no se bebe la suficiente cantidad de agua, aumenta el riesgo de sufrir cálculos renales (piedras en el riñón). Esos cálculos se forman con todos los deshechos que los riñones no pueden expulsar por falta de líquido.

-                        El agua juega un papel importantísimo en la digestión y en la absorción de nutrientes. Es necesaria para que los nutrientes se disuelvan y puedan ser absorbidos por la sangre y transportados a las células. Cuando no se bebe la cantidad adecuada de agua, el proceso digestivo se hace más lento. Si la mala hidratación perdura en el tiempo, puede provocar estreñimiento.

-                        El agua es un lubrificante para nuestros músculos y articulaciones. Ayuda a proteger las articulaciones y a que los músculos funcionen correctamente. Una mala hidratación puede provocar calambres, entre otras molestias.
-                        Como ya he dicho, una buena hidratación es muy importante para que lleguen los nutrientes esenciales y oxígeno a las células. Así, nuestras células serán capaces de producir la energía necesaria para que nuestro organismo funcione correctamente. Por otro lado, el agua facilita la eliminación de residuos que se producen en las células durante los procesos metabólicos, por lo que permite una función química celular adecuada.

-                        El agua de nuestro cuerpo tiene un papel muy importante como termorregulador, regula la temperatura del cuerpo disipando el calor. Si el cuerpo se calienta demasiado, pierde agua a través del sudor. La evaporación de éste sobre nuestra piel hace que se disipe ese calor, manteniendo la temperatura adecuada para que nuestro organismo funcione correctamente. Por eso es tan importante que la gente con fiebre beba más de lo normal. Su cuerpo necesita enfriarse para luchar contra ese aumento de temperatura y suda copiosamente. Si no reponen el líquido que pierden en la sudoración, el cuerpo pierde su mejor arma para luchar contra esa fiebre.

-                        La piel constituye una especie de barrera contra agentes patógenos y contribuye a prevenir el desarrollo de procesos infecciosos y alérgicos, por lo tanto hemos de cuidarla. Para ello, no sólo hemos de utilizar cremas que la protejan contra agentes externos (sol, viento…). Beber la cantidad de agua adecuada va a hacer que mantenga una buena elasticidad y que no pierda su suavidad ni su color. Es decir, nuestra piel estará sana y joven si nos hidratamos correctamente.
¿Os parece poco todo lo que hace el agua por nosotros? A mi no. Y, que conste, sólo he nombrado los beneficios que a mí me parecen más importantes. Seguro que más de uno podrá decir muchos más.

Por supuesto, si practicas algún tipo de actividad física, ve mentalizándote, necesitas consumir más agua que la media. Cada vez que hacemos deporte nuestro cuerpo aumenta su temperatura, algo que es muy malo para nuestros órganos. Éste es el motivo por el que sudamos, nuestro organismo necesita bajar la temperatura. Por eso es tan importante que bebamos antes, durante y después de realizar ejercicio. Hemos de recuperar ese líquido perdido en la sudoración para que nuestro organismo siga funcionando correctamente a todos los niveles.
Por último, sólo me queda recordaros que el cuerpo es muy sabio. Si no le damos la cantidad de agua que necesita, hará que todos nuestros sistemas vayan más lento, todo se ralentizará. Ya que necesita el líquido para sobrevivir, hará lo posible para gastar lo mínimo y reservará el poco que le deis para mantener las funciones básicas. Sí, lo habéis adivinado, si no le damos el agua que necesita, nuestro organismo la retiene. Todos aquellos que os quejáis de retener líquidos, pensad un momento en la cantidad de agua que bebéis al día. Seguro que no es la suficiente. Bebed más agua. Notaréis como vuestro organismo, poco a poco, al ver que por fin tiene el agua que necesita, comienza a eliminar esas “reservas” y todo en vuestro cuerpo comienza a funcionar mejor.


Ya veis, agua, algo tan básico y tan necesario. Más que necesario, vital. Si no os gusta el sabor del agua la solución es fácil, echadle un poco de limón. Si no tenéis sed, da igual, forzaos a beber, dadle a vuestro organismo el agua que necesita a diario. Notaréis grandes cambios tanto a nivel externo como a nivel interno. Sí, bebed, vuestra salud os lo agradecerá. J