lunes, 11 de agosto de 2014

ANEMIA, CÓMO AFECTA AL RENDIMIENTO DEPORTIVO

La anemia es una de las enfermedades más comunes y más desconocidas de hoy en día. Sí, es una enfermedad que sufre un elevado porcentaje de población, pero mucha gente no sabe casi nada de ella. “Anemia es cuando te falta hierro”, me dicen muchos, pero no. La anemia es un déficit de hemoglobina, que la mayoría de veces se produce por falta de hierro, sí, pero no es la única causa. A parte, ¿sabíais que la anemia reduce el rendimiento deportivo y por qué?
Hoy os voy a hablar de esta enfermedad, de los tipos que hay, de sus síntomas y de cómo modificar tu entrenamiento deportivo para que puedas seguir practicando tu actividad física preferida mientras la tratas.
Voy a empezar por el principio, los síntomas. El principal es el cansancio, un síntoma muy difícil de notar debido al ritmo de vida que llevamos. Normalmente achacamos el cansancio a las horas de trabajo, al poco descanso… Y no pensamos que puede haber algo más. Otros síntomas muy comunes son la palidez de piel, el dolor de cabeza, la pérdida de apetito y el descenso del rendimiento intelectual. Como veis, son síntomas muy comunes por lo que no los solemos asociar a la anemia: hay gente pálida por naturaleza, el dolor de cabeza lo solemos asociar al estrés que rige nuestras vidas y la pérdida de apetito y el menor rendimiento intelectual al cansancio.
Además, los síntomas pueden variar dependiendo de la severidad de la enfermedad, de su ritmo de desarrollo, de la edad, de la coexistencia con otras enfermedades… De hecho, una anemia ligera tiene muy pocos síntomas, por no decir ninguno.
Podéis ver que la anemia no es como un constipado, no es fácil de detectar por los síntomas porque los confundimos. El mejor consejo que se puede dar en este caso es que os hagáis un análisis de sangre al año, como mínimo. Y, si en algún momento os notáis más cansados de lo normal id a vuestro médico de cabecera y pedidle otra. Más vale prevenir que llevarnos un susto, ¿no?
Sí, la única manera de saber si realmente tenemos anemia o si simplemente necesitamos vacaciones es mediante el análisis de sangre. Sólo así sabremos qué cantidad de glóbulos rojos tenemos y cuál es su forma y tamaño, si la cantidad de hemoglobina y de ferritina son las adecuadas, etc.
Para los que os preguntéis qué es la hemoglobina y la ferritina, la gran mayoría lo hacéis cuando vais a recoger los resultados de la analítica, os lo explico enseguida: la hemoglobina es una proteína que hay dentro de los glóbulos rojos y que contiene hierro, es la que le da el color rojo a la sangre y la encargada de transportar el oxígeno desde los pulmones hasta las distintas partes del cuerpo y el dióxido de carbono desde cualquier rincón de nuestro cuerpo hasta los pulmones para expulsarlo, y la ferritina es una proteína que se encuentra dentro de las células y se encarga de almacenar hierro para cuando nuestro cuerpo lo necesite.
Si la analítica os dice que tenéis anemia sólo el médico está capacitado para decir qué tratamiento debéis de seguir. Todo dependerá del tipo de anemia y de lo severa que sea. Hay veces que basta con modificar un poco la dieta, otras veces hace falta algún tipo de suplementación de hierro… Pero sólo el médico tiene la potestad para decir lo que necesitáis.
Si vuestro médico os dice que tenéis anemia pero no os receta ningún complemento de hierro, no os escandalicéis, ya que la anemia no siempre es producida por la falta de este mineral. Hay otras muchas causas por las que puede disminuir la hemoglobina en sangre. La falta de hierro es la más común de las causas, pero también se puede producir por déficit de vitamina B12 (ácido fólico), puede ser hereditaria (talasémica o falciforme), puede deberse al consumo de drogas, a la pérdida de sangre, a una dieta insuficiente, a determinadas enfermedades como el cáncer, la diabetes, enfermedades relacionadas con la médula ósea…
Sea cual sea el motivo se detecta en la analítica, y cada causa tiene un tratamiento.
Hay que tener en cuenta que si la anemia es muy severa el médico os prohibirá realizar actividad física durante un tiempo. Si es así, por favor hacedle caso. Si no es tan severa como para prohibir el ejercicio, lo primero que tenéis que hacer es decidle a vuestro entrenador o instructor qué es lo que os pasa. Si hacéis deporte por libre, consultad con un profesional del deporte vuestro caso. Os preguntaréis “esto, ¿por qué? Si ya tengo el tratamiento lo sigo y punto, ¿no?”. Pues no.
La anemia afecta muy directamente en el rendimiento físico. Como ya he dicho el principal síntoma es el cansancio. Cuando tienes anemia todo te cuesta más, te agotas antes, tienes menos fuerza… Normal. Nuestros músculos necesitan oxígeno para producir la energía necesaria para poder moverse, por eso al hacer ejercicio nuestro corazón bombea más rápido, los músculos necesitan más energía, necesitan más oxígeno. Como ya sabéis, la hemoglobina es la encargada de transportar ese oxígeno. Si disminuye la hemoglobina en sangre llega menos oxígeno a los músculos, por eso nos sentimos cansados cuando tenemos anemia.
Pues imaginaos, si en reposo ya llega menos oxígeno a los músculos de lo que necesitan, cuando se realiza ejercicio, que la demanda es mayor, ¿qué pasará? Agotamiento, ahogo, dolor de pecho y extremidades inferiores en corredores… Y todo esto seguido de la frustración de no poder realizar los tiempos que sueles hacer, o por no poder levantar el peso que levantas normalmente en la sala de pesas.
Por eso mismo se ha cambiar el entrenamiento si se sufre esta enfermedad. Entrenar de manera menos regular, realizar entrenamientos más cortos y menos intensos hará que toleréis mejor la fatiga.
Si entrenas en la sala de pesas de un gimnasio, cambia el entrenamiento de fuerza por el de resistencia, reduce el peso con el que trabajas y aumenta repeticiones, así ayudarás a prevenir la fatiga.
Lo “bueno” de esta enfermedad es que no deja secuelas, si la tratas bien desaparece rápidamente y todo vuelve a la normalidad. Puedes volver a tu entrenamiento normal sin problemas.


Ya veis, la anemia es una enfermedad molesta, pero, si el médico no os lo prohíbe, os permitirá seguir realizando el deporte que más os guste sin problemas. Así que, consultad con vuestro médico, consultad con vuestro entrenador/instructor, y… ¡¡¡A seguir disfrutando del deporte!!!!  J

3 comentarios:

  1. !Excelente artículo! Yo conseguí la anemia recientemente, y me prohibieron hacer calistenia (entrenamiento de fuerza con peso corporal), peor aún no queda claro; si la anemia afecta al oxígeno que recibe nuestro cuerpo de parte de los pulmones, entonces por ende tendría un efecto negativo en la capacidad aeróbica, pero ¿po qué diantres afecta a la fuerza (ya sé que los músculos necesitan oxígeno y todo eso)?

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  2. Hola Andrés! Muchisimas gracias por tu comentario. Ante todo, me alegra que te haya gustado el artículo.
    Con respecto a tu duda, comentarte que precisamente, el hecho de que no llegue suficiente oxígeno a nuestros músculos hace que estos no tengan energía suficiente para moverse, lo que afecta directamente en nuestra fuerza.
    Es por esto que la anemia nos afecta tanto a los que entrenamos con peso (ya sea corporal o extra).
    Espero haber sido de ayuda.
    Mejorate pronto de esa anemia y sigue disfrutando con tus entrenamientos!
    Salydos!

    DIVI

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